Captura de CO₂: claves, avances y retos de una estrategia esencial para la descarbonización

  • La captura de CO₂ es crucial para reducir emisiones difíciles en la industria.
  • Europa avanza con estrategias y financiación para almacenamiento y uso de CO₂.
  • España enfrenta desafíos regulatorios y de infraestructuras en esta tecnología.
  • Soluciones híbridas naturales-tecnológicas y nuevos enfoques ganan protagonismo.

Captura de CO2: imagen genérica

La captura de dióxido de carbono (CO₂) se ha convertido en uno de los pilares fundamentales para la reducción de emisiones en sectores industriales donde otras alternativas, como la electrificación o la eficiencia energética, aún no son viables o resultan insuficientes. Esta tecnología, que permite separar y concentrar el CO₂ de distintos procesos y fuentes, está llamada a desempeñar un papel decisivo en la descarbonización, tanto a través del almacenamiento geológico como de su uso en nuevos productos o combustibles.

En el escenario actual, la captura de CO₂ aparece como una herramienta indispensable para alcanzar los objetivos climáticos europeos y españoles, especialmente en la industria cementera, la siderurgia y otros sectores responsables de emisiones de difícil eliminación. Tomar el pulso a su evolución, conocer sus retos y entender las claves para su despliegue es crucial para valorar el futuro energético y productivo de nuestro país y del continente.

Situación y prioridades en la Unión Europea

Tecnología de captura de CO2 en Europa

La Unión Europea identifica la captura y almacenamiento de carbono como una de las pocas soluciones realistas para mantener la competitividad de industrias con grandes emisiones y cumplir la neutralidad climática. Países como Países Bajos, Dinamarca, Bélgica o Suecia llevan la delantera, aprovechando ventajas geográficas —como su acceso al mar del Norte— y una sólida experiencia en almacenamiento geológico. En estos países, la estrategia incluye hojas de ruta específicas, incentivos financieros y acuerdos internacionales para permitir el transporte y almacenamiento transfronterizo de CO₂.

En paralelo, la Comisión Europea ha impulsado una batería de medidas regulatorias y de financiación. Destacan el Innovation Fund o las líneas para proyectos estratégicos en almacenamiento y transporte, además de un marco regulatorio reforzado que exige a los Estados miembros identificar y publicar posibles sitios de almacenamiento y avanzar en la infraestructura de transporte de CO₂.

El caso español: retos, avances y oportunidades

Captura de CO2 en España

España muestra una actitud más cauta respecto a su desarrollo, con un avance más lento en infraestructura y regulación comparado con el norte de Europa. Actualmente, no existe ninguna planta industrial de captura de CO₂ a gran escala operativa, ni redes de transporte o almacenamiento geológico finalizadas.

Sin embargo, iniciativas relevantes están en marcha, como el proyecto piloto TarraCO₂ en Tarragona o desarrollos en el sector cementero que empiezan a marcar el camino a seguir. Destaca también que, según la consulta de Enagás, más de 30 empresas españolas muestran interés en incorporar la captura y solicitar infraestructuras de transporte y almacenamiento de CO₂.

Los obstáculos regulatorios siguen siendo un reto, ya que la legislación actual regula únicamente el almacenamiento, dejando en segundo plano aspectos como la captura y el transporte. Además, las restricciones legales para el envío marítimo de CO₂ a otros países dificultan su viabilidad para industrias sin acceso a procesos nacionales de almacenamiento.

captura y almacenamiento de CO2-1
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Complementariedad de soluciones: entre naturaleza y tecnología

Soluciones de captura de CO2

El debate sobre la captura de CO₂ evoluciona hacia una visión integradora, donde estrategias basadas en la naturaleza y métodos tecnológicos como la captura directa desde fuentes industriales (CCS) o desde el aire (DACCS)

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) subraya la importancia de combinar ambas vías: la reforestación, la gestión de residuos leñosos y la conservación de ecosistemas aportan reducciones rápidas y asequibles, mientras que el almacenamiento geológico ofrece durabilidad, aunque a un coste y complejidad técnica mayores.

Un ejemplo innovador es el estudio de la Universidad de Cornell, que propone enterrar residuos de madera en bosques gestionados para evitar la liberación de carbono. Esta metodología puede reducir significativamente las emisiones futuras, aprovechando infraestructuras existentes y optimizando los procesos logísticos.

Iniciativas internacionales y créditos de carbono

Almacenamiento y uso de CO2

Los créditos internacionales de carbono y la contabilidad de emisiones negativas se integran en la estrategia europea, permitiendo financiar proyectos de captura y almacenamiento en países en desarrollo y facilitando la flexibilidad para sectores industriales complejos.

Ejemplos como el sistema sueco, que transporta CO₂ para su almacenamiento subterráneo, muestran que la exportación de CO₂ capturado puede ser parte de la solución, siempre que exista una cooperación regulatoria internacional sólida.

España podría explorar colaboraciones con países del norte de África, que cuentan con potencial geológico y experiencia técnica, aunque estas opciones requieren análisis cautelosos y acuerdos políticos sólidos.

Innovación, percepción social y barreras

Las tecnologías de captura, almacenamiento y uso de CO₂ (CAUC) progresan en madurez técnica y en la percepción pública. En España, las encuestas reflejan que la ciudadanía prefiere los usos industriales del CO₂ capturado frente al almacenamiento geológico, influida por experiencias previas y preocupaciones por riesgos ambientales y sísmicos.

Las empresas tecnológicas e industriales apuestan por la innovación, como el uso de inteligencia artificial para mejorar los procesos de captura, aunque persisten debates sobre la eficiencia y la viabilidad a largo plazo.

Los principales obstáculos continúan siendo el coste, la falta de infraestructuras, los marcos regulatorios insuficientes y la incertidumbre sobre la demanda de CO₂ para usos industriales. La clave será crear un entorno que fomente la inversión, agilice trámites y establezca ayudas públicas efectivas mediante una coordinación entre administración, sector privado y sociedad.

La captura de CO₂ se consolida como un elemento estratégico para la descarbonización, especialmente en industrias con emisiones difíciles de eliminar en el corto plazo. Aunque en Europa el avance es palpable y en España hay desafíos por superar, las oportunidades son claras si se resuelven los obstáculos regulatorios y se invierte en innovación y colaboración internacional. La combinación de soluciones naturales y tecnológicas, el desarrollo de infraestructuras y el apoyo público serán determinantes para que esta vía forme parte de la estrategia global contra el cambio climático.