
El Gobierno de Canarias ha dado por concluido el episodio de riesgo de contaminación marina que mantuvo en alerta al puerto de Gran Tarajal, en el municipio de Tuineje, en la isla de Fuerteventura. La Dirección General de Emergencias decidió levantar la situación de prealerta del Plan Territorial de Emergencia de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA) a partir de las 14:30 horas de este jueves, después de que la última inspección confirmara que el peligro había desaparecido por completo.
El incidente comenzó el miércoles por la tarde, cuando el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 1-1-2 recibió un aviso de Puertos Canarios informando de la existencia de una vía de agua en una embarcación que se encontraba atracada en el muelle. Aunque las autoridades señalaron en todo momento que no se había detectado vertido alguno al mar, la posibilidad de que la situación empeorara llevó a activar los protocolos de prevención establecidos para este tipo de contingencias.
Activación de los protocolos de emergencia

A las 20:20 horas del miércoles, Puertos Canarios activó el Plan Interior Marítimo (PIM) en fase de emergencia, una medida que permite coordinar los medios disponibles en el propio puerto para hacer frente a posibles derrames. Poco después, a las 20:48 horas, la Capitanía Marítima informó de la activación del Plan Marítimo Nacional en fase de alerta, un mecanismo de ámbito estatal que se pone en marcha cuando la emergencia puede requerir la intervención de recursos externos. Ante esta situación, la Dirección General de Emergencias del Gobierno canario decidió activar el PLATECA en situación de prealerta a las 22:00 horas, con el objetivo de garantizar la coordinación entre las distintas administraciones y disponer de todos los recursos necesarios para realizar un seguimiento permanente de la evolución del incidente.
Durante las horas siguientes, los equipos de inspección trabajaron para evaluar el estado de la embarcación y verificar que no se produjera ningún tipo de fuga. Los servicios de emergencia mantuvieron la vigilancia en la zona, mientras que desde el Gobierno regional se insistía en que la activación de los planes tenía un carácter preventivo, tal y como confirmaron fuentes oficiales.
Desactivación tras confirmarse la ausencia de vertidos

La última inspección realizada en el puerto de Gran Tarajal permitió comprobar que el peligro de contaminación marina había desaparecido por completo. Según informó el departamento regional, la decisión de levantar la prealerta se adoptó una vez confirmado que no existía riesgo alguno para el medio marino. A partir de las 14:30 horas de este jueves, la Dirección General de Emergencias declaró finalizada la situación de prealerta del PLATECA, y de manera simultánea, la Capitanía Marítima procedió a desactivar tanto el Plan Interior Marítimo del puerto como el Plan Marítimo Nacional que se encontraba en fase de alerta.
Durante el tiempo que estuvo activo el dispositivo, no se registraron vertidos ni se observaron indicios de contaminación en las aguas del puerto. La rápida intervención de los servicios de emergencia y la coordinación entre las distintas administraciones fueron clave para evitar que el incidente pasara a mayores. El suceso ha quedado en un susto que, sin embargo, ha servido para poner a prueba los mecanismos de respuesta ante posibles episodios de contaminación marina en las costas canarias.

El puerto de Gran Tarajal, situado en la costa este de Fuerteventura, es una de las infraestructuras portuarias más importantes de la isla, con tráfico tanto de mercancías como de pasajeros. Este tipo de incidentes, aunque en esta ocasión no haya tenido consecuencias ambientales, recuerdan la importancia de mantener unos protocolos de actuación bien definidos y una vigilancia constante para proteger los ecosistemas marinos.
La desactivación de todos los planes de emergencia supone el cierre definitivo de este episodio, que se resolvió sin daños ni afecciones al medio ambiente. Las autoridades han querido transmitir un mensaje de tranquilidad a la población, subrayando que en ningún momento existió contaminación real y que la activación de los protocolos fue una medida preventiva para garantizar la seguridad.
Con esta resolución, se pone fin a una operación que se desarrolló con total normalidad y que ha demostrado la eficacia de los sistemas de prevención y coordinación existentes en Canarias para hacer frente a posibles emergencias por contaminación marina.