Calzada solar en Normandía: Innovación y desafíos del proyecto Wattway

  • Un proyecto pionero en Normandía que incluye 2.800 m² de paneles solares.
  • Genera electricidad para el alumbrado público local, aunque su eficiencia ha sido objeto de debate.
  • El proyecto ha enfrentado críticas por su alto coste y su cuestionada viabilidad energética.
calzada solar en Normandia

La pequeña ciudad de casi 3.400 habitantes situada en Normandía (Tourouvre-au-Perche) disfruta, desde diciembre de 2016, de una calzada solar de un kilómetro de longitud. Esta es la mayor infraestructura de su tipo en todo el mundo, y forma parte del proyecto Wattway. Su instalación fue inaugurada por la entonces ministra de Medio Ambiente, Ségolène Royal, y se ha convertido en un referente dentro de la transición energética francesa.

La implementación de paneles solares en las carreteras no es una idea nueva. De hecho, surgió hace más de una década en los Estados Unidos, y desde entonces ha habido experimentos en ciudades como Ámsterdam y Berlín. Sin embargo, hasta la llegada del proyecto Wattway, estas realizaciones tenían una escala considerablemente menor, limitándose a caminos de pocos metros. Wattway ha traído una nueva dimensión a este concepto, al cubrir 2.800 metros cuadrados con placas fotovoltaicas integradas en el pavimento.

El proyecto Wattway: Desarrollo e implementación

calzada solar en Normandia

El proyecto Wattway ha sido dirigido por la empresa pública de construcción COLAS (perteneciente al grupo Bouygues), en colaboración con el Instituto Nacional de Energía Solar (INES), el Comisariado de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA), y la Universidad de Saboya. Tras cinco años de pruebas e investigación, finalmente se decidió implementar una prueba piloto a gran escala en la carretera de Tourouvre-au-Perche. Los ensayos previos se llevaron a cabo en diferentes ubicaciones de Francia, como Vendée, Bouches-du-Rhône y Yvelines.

El tramo solar instalado en Normandía utiliza módulos fotovoltaicos fabricados por la cooperativa SNA, ubicada en la misma localidad. Según los ingenieros detrás del proyecto, la tecnología utilizada en estos paneles es capaz de resistir el paso de vehículos de todo tipo, incluidos aquellos de gran tonelaje. Una de las claves para su durabilidad es la resina protectora que recubre las celdas solares, la cual también garantiza una adecuada adherencia para los neumáticos de los automóviles.

Funcionamiento y beneficios de la calzada solar

El funcionamiento de la calzada solar consiste en captar la energía del sol a través de los paneles solares integrados directamente en el pavimento. La electricidad generada es inyectada en la red de distribución local, y se estima que una superficie de 20 metros cuadrados es suficiente para alimentar una vivienda (sin incluir calefacción). En el caso de la vía de Tourouvre-au-Perche, se espera que la energía generada sea capaz de cubrir el consumo necesario para el alumbrado público de la comuna.

Una de las principales ventajas de construir una carretera solar es que se utiliza un espacio ya existente para generar energía, evitando así el uso de terrenos cultivables. Esta característica es clave si consideramos que el tráfico en las carreteras solo ocupa alrededor del 10% del tiempo total, lo que deja una superficie extensa disponible para captar la radiación solar.

Además, COLAS estima que el coste de mantenimiento será bajo en comparación con los beneficios a largo plazo, dado que la tecnología de celdas fotovoltaicas evoluciona constantemente, haciéndolas más eficientes y duraderas.

Críticas y desafíos que enfrenta el proyecto

A pesar de los beneficios prometidos, el proyecto ha sido objeto de numerosas críticas, principalmente debido a su alto coste. La construcción del tramo de carretera solar en Normandía tuvo un coste de 5 millones de euros. Los detractores señalan que una inversión de esa magnitud podría haberse destinado a infraestructuras más eficientes en términos de energía renovable, como instalaciones solares inclinadas en tejados, que además serían más económicas de construir.

Otro importante punto de discusión ha sido la eficiencia energética del proyecto. Inicialmente, se había anunciado una capacidad de producción de 790 kWh por día. Sin embargo, a los pocos meses de su puesta en marcha, esa cifra fue reducida a solo el 50%. Según expertos como Marc Jedliczka, vicepresidente de la Red por la Transición Energética (CLER), la metodología del proyecto no ha sido bien calculada, ya que la región de Normandía no es especialmente conocida por su alta radiación solar.

A lo largo de los años, se han detectado otros problemas técnicos. Por ejemplo, se ha informado que el pavimento fotovoltaico ha sufrido un inesperado desgaste, con hojas caídas y tormentas eléctricas que afectan negativamente la superficie de los paneles. Estos problemas han reducido significativamente la producción de energía a 37.900 kWh anuales en los últimos informes.

Un proyecto con futuro incierto

A pesar de las críticas y problemas, los defensores de la calzada solar mantienen que es una innovación con un enorme potencial para el futuro. Aunque hoy el coste por vatio generado es de aproximadamente 17 euros (comparado con solo 1,3 euros de las instalaciones solares convencionales), los responsables del proyecto confían en que los costes se reduzcan si la tecnología sigue avanzando. Planean también optimizaciones que permitan mejorar el rendimiento energético de los paneles en condiciones no ideales.

El proyecto Wattway sigue en fase de pruebas, y se espera que la información recopilada en los próximos años sea crucial para determinar si la infraestructura de carreteras solares puede aspirar a convertirse en una solución viable y sostenible para la producción de energía renovable a gran escala.