Calidad del aire en la CDMX: niveles, riesgos y medidas de protección

  • La calidad del aire en la Zona Metropolitana del Valle de México oscila entre niveles buenos, aceptables y malos, con episodios críticos en días festivos.
  • Las partículas finas PM2.5 y PM10 son el principal problema y superan las referencias recomendadas por la OMS, con impacto especial en grupos vulnerables.
  • La Dirección de Monitoreo Atmosférico informa cada hora sobre índices de contaminación y rayos UV, lo que sirve para activar contingencias y el Doble Hoy No Circula.
  • Las recomendaciones se centran en limitar la actividad al aire libre, sobre todo para niños, mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiacas.

Calidad del aire en ciudad

La Ciudad de México y su zona conurbada viven pendientes del estado de la atmósfera. En cuestión de horas, el aire puede pasar de aceptable a malo, con implicaciones directas para la salud, la movilidad y las actividades cotidianas de millones de personas.

En los últimos días, los reportes oficiales han mostrado cómo la calidad del aire en la CDMX varía entre niveles “Buenos”, “Aceptables” y “Malos”, con picos preocupantes en fechas clave como la Navidad, cuando el uso de pirotecnia incrementa de forma notable las partículas contaminantes en suspensión.

Navidad con mala calidad del aire: el impacto de la pirotecnia

Durante la madrugada y la mañana del 25 de diciembre, la capital mexicana amaneció con mala calidad del aire debido, principalmente, al uso intensivo de fuegos artificiales y otros artefactos de pirotecnia durante los festejos navideños.

Según el monitoreo de la Dirección General de la Calidad del Aire en el Valle de México, se registraron concentraciones elevadas de partículas PM10 y PM2.5, clasificadas dentro de un nivel de riesgo alto para la salud. Estas partículas finas proceden de la combustión de materiales, se mantienen flotando en el ambiente y pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio.

La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) insistió en varios comunicados en la necesidad de evitar la quema de pirotecnia y la realización de fogatas, recordando que, en la temporada invernal, las bajas temperaturas y las frecuentes inversiones térmicas impiden que los contaminantes se dispersen con normalidad.

Este tipo de condiciones ambientales se traduce en episodios reiterados de mala calidad del aire durante las fiestas decembrinas, afectando sobre todo a niños, mujeres embarazadas, personas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiacas.

Contaminación urbana

Alcaldías y municipios más afectados del Valle de México

Los datos del Sistema de Monitoreo Atmosférico muestran que la contaminación no se reparte de forma homogénea. En momentos de mala calidad del aire, diversas zonas de la Ciudad de México y del Estado de México se sitúan sistemáticamente entre las más afectadas.

En jornadas con índices altos de PM10 y PM2.5 se han identificado alcaldías como Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón, junto con otras demarcaciones del sur y oriente de la ciudad, como Iztapalapa, Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta, Coyoacán o Magdalena Contreras, con niveles poco saludables.

En el entorno conurbado del Estado de México también se reportan condiciones preocupantes. Municipios como Coacalco, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla y Tultitlán suelen figurar de forma recurrente en los listados de mala calidad del aire, especialmente cuando se acumulan contaminantes por ausencia de viento y por temperaturas bajas.

Estos registros sirven para determinar si es necesario activar medidas más estrictas, como la Contingencia Ambiental o la aplicación del programa Doble Hoy No Circula, cuyo objetivo principal es reducir el tráfico vehicular y con ello las emisiones de partículas y gases.

Alcaldías con contaminación

Cómo se mide la calidad del aire y qué significan los índices

El seguimiento de la calidad del aire en la CDMX y el Edomex se realiza a través de una extensa red de estaciones automáticas. La Dirección de Monitoreo Atmosférico dispone de 16 puntos distribuidos en distintas alcaldías de la capital y 13 estaciones adicionales en territorio mexiquense.

Los equipos miden de forma continua diferentes contaminantes y comparan los valores obtenidos con los límites máximos permisibles recogidos en las Normas Oficiales Mexicanas, tal y como establece el Sistema Nacional de Información de Calidad del Aire (SINAICA). A partir de esos datos se genera el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (Imeca) o el índice Aire y Salud utilizado por el gobierno capitalino.

En la Zona Metropolitana del Valle de México se maneja una escala con cinco niveles de calidad, que se traducen en distintos grados de riesgo para la población:

  • Bueno: se considera que el riesgo para la salud es mínimo. La población general y los grupos sensibles pueden realizar actividades al aire libre sin restricciones especiales.
  • Aceptable (o “Regular” en algunas clasificaciones): el riesgo se considera moderado. Las personas con asma u otras enfermedades respiratorias o cardiacas pueden experimentar síntomas leves y se recomienda que reduzcan el ejercicio intenso en exteriores.
  • Malo: el escenario se vuelve más preocupante, sobre todo para quienes forman parte de grupos vulnerables. Se incrementa la probabilidad de crisis respiratorias, agravamiento de enfermedades pulmonares y cardiacas y disminución de la tolerancia al esfuerzo físico.
  • Muy malo: se observan con más frecuencia síntomas graves respiratorios en la población sensible, y también se registran molestias cardiovasculares en personas con problemas de corazón. El riesgo de fallecimientos prematuros en individuos con patologías previas es mayor.
  • Extremadamente malo: es el nivel más alto, asociado a una importante subida de síntomas severos en la población general y a efectos muy serios en personas con enfermedades respiratorias o cardiacas, con un incremento notable en la probabilidad de muerte prematura.

Esta clasificación orienta tanto a las autoridades como a la ciudadanía para ajustar su comportamiento diario a las condiciones de contaminación existentes en cada momento.

Estación de monitoreo de aire

Reportes horarios, contingencias y Doble Hoy No Circula

La Dirección de Monitoreo Atmosférico de la CDMX publica reportes horarios en los que se detallan los niveles de contaminación y la intensidad de los rayos ultravioleta en la Zona Metropolitana del Valle de México. Estos informes sirven tanto para informar a la ciudadanía como para apoyar la toma de decisiones en materia de política ambiental.

En varios cortes recientes —como los de las 05:00 y las 15:00 horas en distintas jornadas de diciembre— se ha indicado que la calidad del aire oscilaba entre “Aceptable” y “Mala”. En días con niveles aceptables, el riesgo se considera moderado y se permite la realización de actividades en exteriores, aunque se pide cautela a quienes pertenecen a grupos sensibles. Cuando el aire se clasifica como malo, el riesgo pasa a ser alto y las recomendaciones se endurecen.

En estas situaciones, las autoridades valoran la aplicación de medidas como la Contingencia Ambiental o el Doble Hoy No Circula. La activación de estos protocolos suele depender de la concentración de contaminantes como el ozono (O3) o las partículas PM2.5 y PM10, así como de la persistencia de valores elevados durante varias horas.

Hay días en que, pese a registrarse niveles “Aceptables” con riesgo moderado, se descarta la aplicación del Doble Hoy No Circula porque los contaminantes no superan los umbrales que marcan las normas; en otros, cuando los índices se mantienen en el rango “Malo” y el riesgo es alto, se recurre a restricciones adicionales a la circulación y a la actividad industrial para tratar de reducir la carga contaminante en el aire.

Tráfico y contaminación

Radiación ultravioleta y actividad al aire libre

Los reportes horarios no solo detallan el estado de la contaminación, también informan del índice de radiación ultravioleta (UV), un dato relevante para quienes pasan tiempo al aire libre. En distintos días de diciembre se han observado niveles que van desde 0 hasta 4, lo que implica condiciones muy diferentes para la exposición solar.

Con índices UV de 0 o 2, las autoridades señalan que, en general, no es necesaria una protección especial frente al sol, aunque se mantiene la recomendación básica de cuidar la piel en personas muy sensibles. Cuando el índice alcanza valores cercanos a 4, se recomienda usar sombrero, gafas con filtro UV y crema de protección solar con factor 30 o superior, especialmente en las horas centrales del día.

La combinación de un aire catalogado como “Malo” y un índice UV elevado obliga a extremar precauciones: limitar la permanencia al exterior, evitar el ejercicio físico intenso y proteger tanto las vías respiratorias como la piel. En cambio, en jornadas con calidad del aire “Buena” o “Aceptable” y radiación baja, se considera que las actividades en exteriores pueden realizarse con relativa tranquilidad, sobre todo para la población que no forma parte de grupos vulnerables.

Situación de la CDMX en el contexto nacional e internacional

Los datos locales de la Ciudad de México encajan en un panorama nacional y regional mucho más amplio. Diversos informes, entre ellos el Informe Mundial sobre la Calidad del Aire 2024 de IQAir, subrayan que México se encuentra entre los países latinoamericanos con mayores niveles de contaminación atmosférica.

En este estudio se indica que la concentración anual media de partículas PM2.5 en México fue aproximadamente 3,5 veces superior al valor de referencia recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas partículas, formadas por compuestos orgánicos, polvo, hollín y metales procedentes de vehículos, industrias y quema de residuos, son especialmente peligrosas porque pueden llegar hasta el torrente sanguíneo.

La capital mexicana supera ligeramente a ciudades como Santiago de Chile en concentración de partículas finas, lo que refleja la magnitud del reto al que se enfrenta una de las áreas metropolitanas más grandes y densamente pobladas de la región. Otras urbes mexicanas, como Monterrey, también presentan valores elevados de PM2.5, lo que confirma que la contaminación del aire no es un problema exclusivo del Valle de México.

Este contexto refuerza la necesidad de políticas públicas sostenidas en el tiempo, que combinen restricciones al tráfico, modernización del transporte público, regulaciones industriales más estrictas y medidas de gestión de residuos, además de campañas continuas de información a la ciudadanía.

Panorama de ciudad con smog

Recomendaciones para la población ante episodios de mala calidad del aire

Ante jornadas con índices de contaminación elevados, las autoridades ambientales y sanitarias insisten en una serie de recomendaciones prácticas para reducir la exposición y minimizar los riesgos para la salud, especialmente en personas vulnerables.

En niveles “Malos” o superiores, se aconseja evitar las actividades físicas intensas al aire libre, como correr, hacer deporte o trabajos pesados en exteriores. Los niños, personas mayores, embarazadas y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiacas deben mantenerse, en la medida de lo posible, en interiores y alejarse de zonas con tráfico intenso.

Si aparecen síntomas como dificultad para respirar, tos persistente, irritación de ojos o pecho o sensación de opresión, se recomienda suspender cualquier esfuerzo y acudir a un servicio médico. En algunos casos puede ser conveniente usar mascarillas adecuadas para filtrar partículas finas, aunque su eficacia depende del tipo de filtro y del ajuste correcto al rostro.

También se sugiere ventilar la vivienda en los momentos del día en que la contaminación es menor, evitar la quema de basuras o materiales en casa y reducir el uso del automóvil particular cuando los niveles de contaminación son altos, optando por el transporte público o por compartir vehículo siempre que sea posible.

Persona con mascarilla en ciudad

El papel de las estaciones de monitoreo y la información ciudadana

El seguimiento en tiempo real de la calidad del aire en la Zona Metropolitana del Valle de México es posible gracias a una red de estaciones que se reparten por diferentes alcaldías y municipios. Cada una de ellas mide de forma continua la concentración de contaminantes, y sus datos se integran en sistemas informáticos especializados que modelizan la química y la dinámica de la atmósfera.

Los informes oficiales detallan que alcaldías como Tlalpan, Benito Juárez, Azcapotzalco, Coyoacán, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Iztapalapa o Tláhuac cuentan con una o varias estaciones, lo que explica que aparezcan repetidas en los listados. Lo mismo ocurre en municipios mexiquenses donde se ubican puntos de medición como Atizapán, Chalco, Cuautitlán Izcalli, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Tlalnepantla, Tultitlán o Coacalco.

En los distintos reportes de diciembre se recogen combinaciones de resultados que van desde “Buena” y “Aceptable” hasta “Mala” en función del día, la hora y la ubicación. Algunas estaciones figuran temporalmente con la etiqueta “Sin datos o en mantenimiento”, lo que indica que están en revisión o que no están enviando información válida en ese momento.

Para la ciudadanía, consultar de forma habitual estos reportes —antes de salir al trabajo, a la escuela o a hacer ejercicio— se ha convertido en una herramienta básica para planificar el día. La recomendación general es revisar tanto el índice de calidad del aire como el nivel de rayos UV y, a partir de ahí, adaptar la intensidad y el horario de las actividades al aire libre.

Con un escenario en el que la calidad del aire en la CDMX puede cambiar en pocas horas, la combinación de monitoreo constante, información transparente y medidas de prevención se ha vuelto imprescindible para convivir con un problema que, lejos de ser puntual, forma parte de la realidad cotidiana de la metrópoli y exige tanto decisiones de política pública como pequeños ajustes diarios por parte de cada persona.

Contingencia Ambiental en el Valle de México
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