El tablero mundial del coche eléctrico ha cambiado de dueño. Tras años de dominio casi incuestionable de Tesla, la china BYD se ha colocado en la primera posición como mayor fabricante de vehículos eléctricos del planeta, apoyada en un fuerte tirón comercial y una ofensiva internacional muy agresiva.
El relevo en la cúpula del sector no se explica solo por el empuje de BYD, sino también por el retroceso continuado de Tesla en un mercado que sigue creciendo. Mientras la demanda global de eléctricos puros aumenta, la marca de Elon Musk encadena su segundo año de descensos en ventas y pierde peso en regiones clave como Europa y Norteamérica.
Un cambio histórico en el liderazgo mundial del coche eléctrico
BYD se ha consolidado como el mayor fabricante de coches eléctricos del mundo tras superar con claridad a Tesla en volumen de ventas anuales. Según los datos comunicados por ambas compañías, la firma china ha registrado alrededor de 2,25 millones de automóviles eléctricos vendidos en 2025, lo que supone un incremento cercano al 28 % respecto al ejercicio anterior.
En el lado opuesto, Tesla ha visto caer sus entregas hasta unos 1,63-1,64 millones de vehículos, lejos de los 1,79 millones que había alcanzado el año previo. Esa bajada, en torno a un 8,5-9 % interanual, confirma que la compañía estadounidense ya no es el mayor productor mundial de vehículos eléctricos y encadena su segundo ejercicio consecutivo de descensos en ventas.
El contraste entre ambas empresas se aprecia sobre todo en la recta final del año. En diciembre, BYD vendió alrededor de 414.784 coches, prácticamente la misma cifra que Tesla entregó en todo el último trimestre, con 418.227 unidades. La estadounidense produjo en ese periodo 434.358 vehículos, lo que refleja una caída de la demanda y un ajuste a la baja frente a las previsiones de los analistas.
Los datos recopilados por distintas casas de análisis apuntan a que, solo en eléctricos puros (BEV), la diferencia entre BYD y Tesla habría rondado las 600.000 unidades en 2025. Un sorpasso que hace apenas unos años muchos consideraban improbable y que confirma la consolidación de China como gran potencia de la movilidad eléctrica.
El volumen total de BYD, contando todas sus líneas de producto, ha sido aún mayor. La compañía china habla de 4,6 millones de vehículos vendidos en 2025, incluyendo híbridos enchufables y otros sistemas electrificados, lo que supone un aumento cercano al 7,7 % interanual, aunque es su ritmo de crecimiento más moderado de los últimos cinco años.

Las cifras que certifican el sorpasso a Tesla
La publicación de los resultados de Tesla del cuarto trimestre fue el momento en el que quedó oficialmente sellado el cambio de liderazgo. La empresa con sede en Austin informó de 418.227 vehículos entregados entre octubre y diciembre, una caída del 15,6 % respecto al mismo periodo del año anterior.
Las expectativas del mercado eran algo más optimistas: los analistas esperaban en torno a 422.800-422.850 unidades. La diferencia es modesta en números absolutos, pero confirma una tendencia de debilidad en la demanda que ya se venía observando en trimestres anteriores y que se ha visto acentuada con el fin de los incentivos en Estados Unidos.
En términos de producción, Tesla comunicó 422.652 unidades fabricadas de los Model 3 y Model Y en el cuarto trimestre, de las que entregó 406.585. En el conjunto del año, produjo 1.600.767 vehículos y entregó 1.585.279. La propia compañía, sin embargo, no desglosa de forma detallada las cifras por modelo, lo que obliga a los analistas a trabajar con estimaciones para conocer el peso real de cada coche en la gama.
Uno de los debates que ha generado más ruido es el del posible fin del reinado del Model Y como coche más vendido del mundo. Fred Lambert, editor del portal especializado Electrek, considera que las cifras “confirman con casi toda certeza que el Model Y no fue el automóvil más vendido de 2025”. Aunque Tesla defiende el tirón comercial de su SUV compacto, los datos apuntan a que otros modelos y marcas están recortando distancias, especialmente en Europa y China.
Mientras tanto, BYD ha aprovechado este contexto para ganar terreno en prácticamente todos los frentes. La compañía no solo ha batido sus objetivos de ventas globales, sino que también ha logrado un fuerte despegue en el exterior: ha superado ligeramente el millón de coches vendidos fuera de China, por encima de la previsión inicial de 1 millón, con un crecimiento en torno al 150 % respecto al año anterior en los mercados internacionales.
El papel de Elon Musk, la política de EE. UU. y el golpe de los incentivos

Más allá de la pura estadística, muchos expertos apuntan a que el declive relativo de Tesla tiene varios factores internos y externos. Uno de los más mencionados es el papel de su consejero delegado, Elon Musk, cuya creciente exposición política y mediática habría generado cierto cansancio entre parte de los consumidores.
Durante 2025, Musk se incorporó al Gobierno de Donald Trump al frente del denominado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Esa implicación directa en la política estadounidense, sumada a su actividad en redes sociales y a posiciones cercanas a postulados de extrema derecha, ha desencadenado campañas de boicot a Tesla en algunos mercados occidentales, especialmente en Europa y Norteamérica.
Aunque el empresario acabó abandonando DOGE en mayo, la percepción de que sus múltiples frentes abiertos —desde SpaceX hasta la firma de inteligencia artificial xAI— restan foco a la gestión de Tesla ha calado entre analistas e inversores. La preocupación no es solo de imagen: se teme que la compañía haya reaccionado tarde a la competencia asiática y a los cambios regulatorios en su mercado doméstico.
Otro elemento clave ha sido la decisión del Ejecutivo de Trump de eliminar los créditos fiscales federales de hasta 7.500 dólares para la compra de vehículos eléctricos. Estos incentivos, que expiraron el 30 de septiembre de 2025, contribuían a mejorar la competitividad de los eléctricos frente a los modelos de combustión. Su retirada ha afectado a todo el sector, pero ha golpeado especialmente a Tesla, que no cuenta con alternativas híbridas o de combustión con las que compensar una menor demanda de eléctricos puros.
Mientras algunos fabricantes tradicionales, como Ford o General Motors, han reajustado sus planes de electrificación o han rebajado su exposición al coche eléctrico en determinados segmentos, Tesla sigue dependiendo al 100 % de esta tecnología. A ello se suma una gama que muchos consideran estancada, con los Model 3 y Model Y como pilares sin grandes novedades y sin un modelo realmente nuevo que haya llegado al mercado en los últimos años para dinamizar las ventas.
Mercado en transformación: precios, competencia y nuevos modelos
El contexto de 2025 ha sido complejo para todos los fabricantes, pero no todos han reaccionado de la misma manera. En Estados Unidos, la retirada de las ayudas públicas se ha traducido en una ralentización de las matriculaciones de eléctricos: en el último trimestre del año, los coches eléctricos apenas representaron el 6,2 % de las ventas minoristas de vehículos ligeros, unos 3,6 puntos porcentuales menos que un año antes.
Al mismo tiempo, el precio medio de compra de un eléctrico se ha situado alrededor de los 53.300 euros, casi 6.000 euros más que la media del año anterior, de acuerdo con estimaciones de firmas como J.D. Power. Esta subida de precios, combinada con la caída de los incentivos, ha dejado a muchos posibles compradores a la expectativa, lo que ha favorecido a las marcas con una oferta más agresiva en coste.
En este terreno, BYD ha sabido posicionarse con una gama amplia y competitiva en precio, tanto en China como en el exterior. En mercados europeos como Reino Unido, por ejemplo, la marca ha llegado a registrar incrementos cercanos al 880 % en algunos modelos, como el Seal U, según datos citados por analistas sectoriales. Esa estrategia de volumen, apoyada en márgenes más ajustados, ha permitido a la firma china ganar cuota de mercado en un tiempo récord.
Tesla, por su parte, ha tratado de defender su posición con rebajas selectivas y versiones más básicas de sus modelos estrella. A finales de año, lanzó nuevas variantes “Standard” del Model Y y del Model 3 con recortes de precio de unos 5.000 euros respecto a las versiones más equipadas previas. Sin embargo, muchos consumidores y parte de la comunidad de seguidores de la marca consideran que estas bajadas han sido insuficientes y esperaban un modelo realmente económico que ampliase el público objetivo.
Mientras tanto, otros fabricantes tradicionales como Volkswagen o BMW han intensificado su ofensiva eléctrica en Europa, con una oferta más diversificada en segmentos y precios. El resultado es que Tesla se encuentra ahora en un punto delicado: pierde fuelle frente a los chinos en precio y se enfrenta a una competencia europea cada vez más sólida en tecnología y red comercial.
BYD también se enfrenta a obstáculos en su expansión internacional
El avance de BYD no está exento de retos. El mercado chino vive una guerra de precios intensa en el coche eléctrico, con márgenes cada vez más ajustados y una competencia feroz entre marcas locales. Esto ha provocado varias caídas en los beneficios operativos de la compañía durante el último ejercicio, pese al aumento del volumen de ventas.
En el exterior, BYD se topa con barreras regulatorias y posibles aranceles en regiones como Europa y Norteamérica, donde los gobiernos estudian medidas para proteger a la industria local frente a la llegada masiva de vehículos chinos. Algunos países han abierto investigaciones sobre posibles ayudas públicas en origen, lo que podría derivar en impuestos adicionales a las importaciones.
Aun así, la marca ha conseguido vender unos 1,05 millones de coches fuera de China, superando ligeramente su objetivo inicial. Esta expansión internacional ha compensado el menor ritmo de crecimiento en su mercado doméstico y ha permitido que las ventas totales de BYD alcanzaran los 4,6 millones de unidades en 2025.
Las proyecciones de varias firmas de inversión, como Morgan Stanley, apuntan a que BYD podría escalar hasta los 5,3 millones de vehículos vendidos en el próximo ejercicio, con una recuperación de la demanda en China gracias a la renovación de modelos y mejoras tecnológicas en baterías y sistemas de propulsión. Para Tesla, las estimaciones sitúan su volumen potencial alrededor de 1,8 millones de coches eléctricos, lo que supondría un ligero rebote tras dos años de caídas.
En los mercados financieros, el cambio de ciclo en el sector se ha reflejado de forma dispar. Las acciones de BYD cerraron una de las últimas sesiones del año con subidas superiores al 3,5 % en Hong Kong, situando su capitalización en torno a los 115.600 millones de dólares. Tesla, en cambio, ha experimentado movimientos más erráticos, con jornadas de caídas cercanas al 2 % tras la publicación de sus cifras de entregas, pese a haber cerrado 2025 con una revalorización anual de algo más del 11 %.
España y Europa: un pulso cada vez más ajustado entre BYD y Tesla
En Europa, el ascenso de BYD se percibe con especial claridad, aunque Tesla sigue manteniendo una posición destacada en muchos países. Las matriculaciones de la firma estadounidense han sufrido correcciones en buena parte del continente a lo largo de 2025, con la excepción de mercados muy maduros en vehículo eléctrico como Noruega, donde la marca conserva resultados sólidos.
Los datos reflejan que la cuota de Tesla en el mercado europeo de eléctricos se ha ido reduciendo a medida que nuevos modelos chinos y europeos han ido llegando al mercado. BYD, en particular, ha reforzado su presencia en países clave mediante acuerdos con redes de distribución locales, campañas agresivas de financiación y una oferta de SUVs y berlinas eléctricas que buscan competir directamente con los modelos más vendidos de Tesla.
En el caso concreto de España, el duelo entre ambas compañías ha sido especialmente reñido en 2025. Según las cifras de matriculaciones de turismos eléctricos, Tesla ha registrado 16.005 nuevas unidades, mientras que BYD ha alcanzado las 15.859. La diferencia, de apenas 146 coches, ilustra la intensidad de la competencia en nuestro país.
Estas cifras se traducen en una cuota de mercado del 15,75 % para Tesla y del 15,61 % para BYD dentro del segmento de eléctricos puros en España. Con márgenes tan ajustados, cualquier cambio en la política de ayudas, en las redes de carga o en la oferta de modelos disponibles puede inclinar la balanza hacia uno u otro lado en los próximos años.
Para los consumidores españoles y europeos, esta rivalidad se traduce en más opciones y, potencialmente, mejores precios y equipamientos. La cuestión de fondo es si las administraciones serán capaces de acompañar este despliegue con infraestructuras de recarga suficientes, marcos regulatorios claros y esquemas de incentivos estables que den confianza a quienes se plantean dar el salto al coche eléctrico.
El adelantamiento de BYD a Tesla marca un antes y un después en la industria del coche eléctrico: el liderazgo ya no está garantizado por haber sido el primero en llegar, sino por la capacidad de adaptarse a un entorno regulatorio cambiante, sostener precios competitivos y renovar de forma constante la gama de productos. Mientras China consolida su músculo industrial y comercial, Europa y Estados Unidos se enfrentan al reto de definir su papel en una transición hacia la movilidad eléctrica que sigue siendo imparable, aunque avance a ritmos distintos según el mercado.