Las Islas Canarias viven desde hace dÃas uno de los episodios meteorológicos más intensos de las últimas décadas. La borrasca de alto impacto Therese ha dejado un reguero de lluvia, viento, nieve en cumbres y un rosario de incidencias en todas las islas, con especial repercusión en las de mayor relieve.
Mientras el resto de España solo nota de forma moderada los efectos del temporal, el Archipiélago permanece bajo avisos naranjas y amarillos por lluvias, viento, fenómenos costeros e incluso nieve, en un episodio largo y muy cambiante que mantiene a las administraciones y a la población en permanente vigilancia.
Una borrasca poco habitual: centro sobre Canarias y temporal completo
Therese no es una borrasca cualquiera. Según la Agencia Estatal de MeteorologÃa, se trata de una baja frÃa aislada que ha llegado a situar su propio centro en las proximidades del Archipiélago, algo que no ocurrÃa desde hacÃa más de una década. Ese posicionamiento ha favorecido el paso de sucesivos frentes muy activos que han barrido las islas de oeste a este desde el miércoles.
El resultado ha sido un cóctel de lluvias persistentes, chubascos torrenciales, rachas de viento que en cumbres han superado los 120 km/h, fuerte oleaje y nevadas por encima de unos 1.900‑2.200 metros en Tenerife y La Palma. La AEMET ha llegado a estimar que en algunos puntos de las islas occidentales podrÃan acumularse entre 300 y 400 litros por metro cuadrado en apenas unos dÃas.
Las cifras de precipitación hablan por sà solas: en Gran Canaria se han medido ya más de 267 mm en zonas de cumbre, con registros de 55,4 l/m² en San Mateo, casi 50 l/m² en Las Tirajanas o más de 45 l/m² en Cuevas del Pilar en pocas horas. En Tenerife, estaciones del sur como Granadilla o Vilaflor acumulan más de 200 l/m², mientras que en las Cañadas del Teide se han superado los 40 l/m² acompañados de nieve y temperaturas bajo cero.
En El Hierro y La Gomera también se han registrado cantidades muy destacadas, con episodios de más de 70 l/m² en 24 horas y un ambiente invernal poco habitual, al tiempo que el viento ha rozado o superado los 110‑116 km/h en Sabinosa, Alto Igualero o Izaña. Todo ello, con mares de fondo de más de 4‑5 metros que han obligado a activar la alerta por fenómenos costeros en buena parte del litoral canario.

Lluvias históricas: presas desbordando y barrancos a pleno rendimiento
El lado más llamativo —y en parte positivo— del paso de Therese es el agua acumulada en embalses y cauces. En Gran Canaria, el Cabildo calcula que han entrado en las presas más de 14 millones de metros cúbicos en apenas tres dÃas. Prácticamente todas las grandes infraestructuras del oeste insular se encuentran al 100 % de su capacidad y están desembalsando agua de forma controlada.
Presas como Los Pérez, Lugarejos, Parralillo, Caidero de Las Niñas, La Gambuesa o El Mulato han comenzado a aliviar por sus aliviaderos, un fenómeno que en algunos casos no se veÃa desde hacÃa más de 15 años. En la presa de La Sorrueda, situada en el interior de la isla, el nivel se aproxima al 70 % y se vigila muy de cerca la evolución del embalse ante la posibilidad de que también tenga que evacuar caudal.
Ese llenado histórico tiene su contrapartida aguas abajo. El barranco de ArguineguÃn, en el sur grancanario, se ha convertido en uno de los focos de mayor preocupación. El aumento del caudal por las lluvias y el agua que llega desde presas en cadena ha provocado desbordamientos, cortes de carreteras y el aislamiento de casi un millar de vecinos en núcleos como Cercado de Espino, El Horno o los barrios altos de Mogán.
En la otra vertiente de la isla, el barranco de Agaete también baja con una fuerza poco habitual tras el alivio de Los Pérez, hasta el punto de que el ayuntamiento ha pedido evitar desplazamientos masivos a la zona para contemplar la estampa y ha solicitado refuerzos de personal ante la posibilidad de nuevas incidencias.
Situaciones similares se repiten en La Gomera, donde la presa de La Encantadora ha rebosado por primera vez en una década, y en La Palma, donde barrancos como el de Las Angustias llevan varios dÃas con un caudal incesante gracias a las lluvias en la Caldera de Taburiente.
Cientos de incidencias: carreteras cortadas, vecinos aislados y daños en infraestructuras
La otra cara del temporal es el impacto sobre la vida diaria. Solo el Centro Coordinador de Emergencias 1‑1‑2 ha llegado a gestionar más de 1.000 incidentes relacionados con Therese en todo el Archipiélago. La mayorÃa tienen que ver con desprendimientos en laderas, caÃda de árboles y ramas, socavones, problemas de alcantarillado y cortes de suministro eléctrico.
En Gran Canaria, el Cabildo mantiene cerradas por desprendimientos o daños estructurales vÃas clave como la GC‑505 en el entorno del barranco de ArguineguÃn, la GC‑608 hacia La Culata, la GC‑400 en Ariñez, tramos de la GC‑210 entre Tejeda y Artenara y de la GC‑60 entre Ayacata y el barranco de Tejeda, entre otras muchas carreteras insulares. La situación ha dejado cientos de vecinos incomunicados en zonas de cumbre y medianÃas.
Para garantizar un mÃnimo de movilidad, la Guardia Civil ha organizado convoyes escoltados en distintos puntos de la isla. En uno de los dispositivos más destacados se han coordinado 17 convoyes que permitieron el tránsito de 324 vehÃculos y cerca de 490 personas, en colaboración con bomberos y policÃas locales.
No solo las carreteras han sufrido. La fuerza del agua ha provocado el hundimiento de tramos de calzada en algunos municipios, como el acceso a los caserÃos de Erque y Erquito en Vallehermoso (La Gomera), donde una quincena de vecinos han quedado aislados, o daños en vÃas locales de barrios rurales tanto en Tenerife como en La Palma.
El balance provisional del Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad apunta a que en La Gomera se han gestionado más de un centenar de incidencias, la mayorÃa por desprendimientos en carreteras, objetos arrastrados a la calzada y anomalÃas en servicios básicos de electricidad y telecomunicaciones. En El Hierro se han contabilizado más de 70 actuaciones, fundamentalmente por cortes de luz y problemas puntuales en caminos de la red insular.
Educación, transportes y vida cotidiana: una isla a medio gas
El impacto de Therese ha obligado a modificar de raÃz la rutina de las islas. La ConsejerÃa de Educación del Gobierno de Canarias decidió suspender las clases presenciales en todas las islas en los momentos de mayor riesgo y pasar la enseñanza a formato telemático allà donde fue posible. Antes, ya se habÃan cancelado las clases en Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro, La Graciosa y parcialmente en Gran Canaria ante la sucesión de avisos por lluvia, viento y fenómenos costeros.
Algunos centros han tenido además problemas añadidos: en Gran Canaria, el CEO Tejeda y el CEIP Cercados de Espino no han podido abrir por los desprendimientos en las carreteras de acceso; otros, como el CEIP La Ladera en La Aldea, han optado por mantener la actividad a distancia para aquellos alumnos con dificultades para desplazarse.
En el ámbito del transporte, los aeropuertos canarios han encadenado jornadas con decenas de cancelaciones y desvÃos. El aeródromo más afectado ha sido el de La Palma, con múltiples operaciones frustradas tanto de vuelos interinsulares como de enlaces con la PenÃnsula y Europa. En total, en distintos dÃas se han llegado a superar la treintena de cancelaciones y más de una decena de desvÃos en el conjunto del Archipiélago.
La situación obligó al Cabildo palmero a coordinar el realojo de unos 200 turistas que se quedaron bloqueados en la isla tras suspenderse sus vuelos, distribuyéndolos en alojamientos hoteleros y activando, por si fuera necesario, un dispositivo de acogida de emergencia en un pabellón de Breña Alta, equipado con camas, mantas y servicios básicos.
El tráfico marÃtimo también ha sufrido alteraciones. Algunas conexiones interiores, como la ruta costera de La Gomera, han tenido que cancelar salidas en los momentos de peor mar, y en Lanzarote o Fuerteventura se han interrumpido temporalmente lÃneas o cerrado puertos ante el oleaje y el viento, especialmente en enclaves expuestos como Los Hervideros, Playa Quemada o el puerto de Arrecife.
Planes de emergencia activados y llamamientos a la prudencia
Ante este escenario, todas las administraciones han puesto en marcha sus mecanismos de protección civil. El Gobierno de Canarias activó el Plan EspecÃfico de Emergencias por Fenómenos Meteorológicos Adversos (PEFMA), declarando la alerta por lluvias, vientos, fenómenos costeros, riesgo de inundaciones y, en determinados momentos, prealerta por nevadas en La Palma y Tenerife.
Los cabildos insulares han seguido la misma lÃnea. Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro, Gran Canaria y Fuerteventura han activado sus respectivos Planes Insulares de Emergencias (PEIN), lo que ha supuesto el cierre preventivo de redes de senderos, pistas forestales, áreas recreativas, accesos a alta montaña y determinadas zonas de baño, además de restricciones en carreteras consideradas de riesgo.
Los ayuntamientos, por su parte, han ido declarando Planes Municipales de Emergencias (PEMU) y adoptando medidas muy similares: suspensión de actividades deportivas, culturales y de ocio al aire libre; cierre de parques, playas urbanas y cementerios; y habilitación de recursos de acogida para personas sin hogar en municipios como Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria o Adeje.
Desde el inicio del episodio, las autoridades han insistido en varios mensajes clave: evitar desplazamientos innecesarios, no acercarse a cauces de barrancos ni zonas costeras expuestas, no aparcar en lechos de barrancos y seguir en todo momento la información de los canales oficiales. La Dirección General de Emergencias y los cabildos han recalcado, en especial, el riesgo de crecidas súbitas en barrancos y desprendimientos en la red viaria secundaria.
Rachas huracanadas, nieve en cumbres y contraste térmico
Más allá de la lluvia, Therese ha dejado imágenes poco frecuentes incluso para unas islas acostumbradas al tiempo cambiante. En la madrugada de uno de los dÃas más crÃticos se registraron rachas de 123 km/h en Suerte Alta (Gran Canaria), 122 km/h en Izaña (Tenerife), 119 km/h en el Alto Igualero (La Gomera) y 110 km/h en la Cruz de Tejeda. En otros puntos de cumbre de Gran Canaria y Tenerife se superaron de nuevo los 100 km/h.
En las cumbres de Tenerife y La Palma, la borrasca ha vestido de blanco el Teide y el Roque de los Muchachos. Las temperaturas se han desplomado hasta los ‑4,6 ºC en la cumbre tinerfeña y ‑3,3 ºC en la palmera en los momentos álgidos, con espesores de nieve que en algunos sectores superan los 20 centÃmetros. Como consecuencia, todos los accesos a las zonas altas han permanecido cerrados durante varios dÃas por la presencia de hielo y desprendimientos.
Este frÃo de altura contrasta con las condiciones en zonas costeras, donde las máximas más altas de España se han registrado precisamente en Canarias. En algún amanecer se han medido más de 20 ºC en barrios del litoral de Las Palmas de Gran Canaria, lo que refleja el fuerte gradiente térmico entre cumbres y costa caracterÃstico de estos episodios.
Previsión: cuándo se espera que Therese dé una tregua
La gran pregunta es cuánto tiempo más seguirá este escenario. La AEMET y el área de meteorologÃa de la radiotelevisión autonómica coinciden en que nos encontramos ante un episodio largo. Los modelos apuntan a que la borrasca empezará a debilitarse a partir del final del sábado y, sobre todo, durante el domingo, cuando el centro de la baja se aleje hacia el sur del Archipiélago.
Aun asÃ, los meteorólogos subrayan que la inestabilidad no se disipará de un dÃa para otro. Es probable que las lluvias sigan presentes a inicios de la próxima semana, aunque con intensidades cada vez menores y más repartidas, mientras el viento girará progresivamente al nordeste y se recuperará un patrón más tÃpico de la temporada.
Las previsiones internas de Protección Civil del Gobierno de Canarias estiman que no será hasta bien entrado el miércoles cuando pueda hablarse de una clara estabilización atmosférica, siempre que no se desarrollen nuevos sistemas depresionarios como la borrasca Francis en el entorno del Archipiélago. Hasta entonces, los servicios de emergencias mantendrán activados sus protocolos y se seguirán revisando a diario cierres de carreteras, accesos a zonas de riesgo y restricciones temporales.
Con las islas todavÃa lidiando con carreteras dañadas, vecinos aislados, decenas de vuelos reprogramados, presas vigiladas al milÃmetro y un número muy elevado de incidencias atendidas, la sensación general es que la peor parte del temporal empieza a quedar atrás, pero que hará falta tiempo y trabajo para recuperar la normalidad en todas las comarcas y, sobre todo, para evaluar la verdadera dimensión de lo que Therese ha supuesto para el Archipiélago.
