
Aunque cada proyecto responde a necesidades distintas, todos comparten una idea: convertir residuos y material forestal en una fuente útil de energía. Esa conexión aparece en Begues, Murcia, la estrategia de ENCE y la planta de Intasa en San Sadurniño, con enfoques que van del calor para edificios públicos a la descarbonización de fábricas.
Begues abre las puertas de su centro de calor con biomasa
El Ayuntamiento de Begues ha abierto las inscripciones para una visita guiada al centro de calor de biomasa situado en la calle Camp dels Prats. La cita será el 3 de octubre a las 10.00 horas, dentro de la Semana de la Sostenibilidad, y las plazas pueden reservarse escribiendo a begues@begues.cat o llamando al 936 392 082, extensión 221.
La actividad permitirá ver por dentro la instalación y entender su funcionamiento técnico. El centro cuenta con dos calderas de biomasa que dan calefacción y agua caliente sanitaria al Centre Cívic El Roure, la Biblioteca La Ginesta y el Escorxador. En total, esas dos calderas abastecen a tres equipamientos municipales.
Begues dispone además de otros tres centros de calor. El de la Escola Sant Cristòfor atiende también la Llar d’Infants El Guinyol y el Centre de Serveis i Residència La Vinya; el de la Piscina Municipal sirve a la propia piscina y al Camp Municipal d’Esports; y el del Ayuntamiento suministra energía a la casa consistorial y al edificio anexo. El municipio lleva más de una década usando biomasa, sobre todo astilla, para calentar equipamientos públicos, una vía que reduce el uso de combustibles fósiles y genera ahorro económico. La Semana de la Sostenibilidad incluye también una Jugatecambiental el 4 de octubre, de 11.30 a 13.30 horas, en el parque de la Costeta, con juegos sobre el ahorro de agua. Hasta el 27 de noviembre, el vestíbulo del Centre Cívic El Roure acogerá la exposición «Begues 2030: alineados con los ODS».
Gestión forestal para prevenir incendios y fijar población

En la Región de Murcia, un proyecto de bioeconomía forestal desarrollado en Bullas y Cehegín ha generado 19 puestos de trabajo y ha retirado 2.046 toneladas de biomasa forestal. Las actuaciones se han ejecutado durante el primer semestre en los montes Los Fieles, en Bullas, y Garrobera, en Cehegín, sobre una superficie de 132,26 hectáreas de terreno forestal.
Los trabajos han incluido poda, desbroce selectivo, apeo, trituración, acopio, retirada y transporte del material vegetal. El objetivo es reducir la cantidad de combustible disponible ante un posible incendio, mejorar la conservación de los montes y dar una salida económica a los recursos extraídos. El director general de Administración Local, Francisco Abril, ha subrayado que crear empleo es clave para fijar población en las zonas rurales y ha defendido que la gestión sostenible del monte puede ser una oportunidad económica.
La iniciativa fue adjudicada a la Asociación de Propietarios Forestales de la Región de Murcia (Profomur). Además de los trabajos de campo, se han redactado planes técnicos de gestión forestal sostenible y proyectos para concretar las actuaciones selvícolas. También se ha preparado documentación para avanzar en el sistema de certificación y comercialización de biomasa PEFC RED III. El proyecto forma parte de un programa regional contra la despoblación, con casi un millón de euros de fondos europeos NextGeneration, que alcanza a 16 municipios: Abanilla, Abarán, Albudeite, Aledo, Bullas, Calasparra, Campos del Río, Caravaca de la Cruz, Cehegín, Lorca —especialmente sus pedanías altas—, Moratalla, Ojós, Pliego, Ricote, Ulea y Villanueva del Río Segura. Entre sus líneas figuran la ganadería extensiva, el turismo forestal, la prevención y restauración tras incendios, la digitalización para detectar oportunidades laborales y el apoyo a pequeñas y medianas empresas.
ENCE diversifica su negocio energético con biomasa, calor industrial y biometano
ENCE está reorientando su actividad energética hacia la biomasa, el biometano, el calor industrial renovable y los combustibles renovables. Hasta ahora, la compañía había desarrollado sobre todo una vertical centrada en la generación regulada de electricidad. Ahora busca destinar la biomasa disponible en España a usos con mayor valor. En el calor industrial, el vapor generado en sus calderas no pasa por una turbina para producir electricidad, sino que se entrega directamente al cliente industrial. Así se pueden sustituir calderas de gas o fuel por calor renovable.
En combustibles renovables, uno de los componentes necesarios es el CO₂ biogénico. ENCE se presenta como el mayor productor de CO₂ biogénico de España, con alrededor de cuatro millones de toneladas anuales, y trabaja en acuerdos con distintas compañías. El biometano es otra actividad cercana al resto de sus negocios. La empresa quiere construir una plataforma de renovables más diversificada, no limitada a actividades reguladas, y respaldada por contratos a largo plazo que den visibilidad a los ingresos. Su objetivo es triplicar el EBITDA de Energías Renovables en 2030.
El crecimiento se apoyará en dos verticales principales: calor industrial y biometano. En calor industrial, la compañía empezó el año con un contrato y espera cerrar cinco; para 2030 quiere alcanzar unas 2 TWh térmicas, lo que podría aportar en torno a 25 millones de euros adicionales de EBITDA. En biometano cuenta con una cartera de 40 proyectos, de los cuales más de 20 están ya en proceso de autorización. Espera obtener una o dos autorizaciones este año y alrededor de seis más en los siguientes ejercicios, además de poner en marcha nuevas plantas. Para 2030 prevé alcanzar aproximadamente 1 TWh de producción de biometano, con unos 60 millones de euros de EBITDA. Solo estas dos líneas cubren una parte relevante del crecimiento previsto.
ENCE sostiene que puede sustituir combustibles y materiales de origen fósil por soluciones renovables. Gestiona más de cinco millones de toneladas anuales entre madera y biomasa, un recurso local que no depende de importaciones. En un contexto de volatilidad en los precios del gas y del petróleo, la biomasa ofrece mayor estabilidad y ayuda a avanzar hacia una mayor autonomía energética. La compañía tiene dos grandes negocios, celulosa y energía, con un peso aproximado de 70/30 o 75/25 en EBITDA. En celulosa trabaja para consolidar márgenes con productos especiales, mercados distintos del tradicional de fibra corta y reducción de costes. En renovables, la generación eléctrica con biomasa ronda los 40 millones de euros de EBITDA, el calor industrial unos 35 millones y el biometano unos 60 millones. Con este impulso, la estructura podría acercarse a una proporción cercana al 50/50 entre celulosa y energía.
Una de las ventajas competitivas que destaca ENCE es su implantación territorial. Sus proveedores están en el ámbito rural: agricultores, ganaderos, propietarios forestales y otros agentes locales. La empresa compra madera en el medio rural desde 1957, tiene fábricas de celulosa en Pontevedra y Navia y plantas de biomasa repartidas por España, lo que le da conocimiento de los mercados locales. En biometano, el negocio tiene una doble vertiente: biometano y biofertilizantes. Del digestato resultante se obtiene compost o fertilizante orgánico para el entorno próximo. La autorización de su primera planta se solicitó en el tercer trimestre de 2023 y la cartera alcanza hasta 4 TWh, cuatro veces el objetivo fijado para 2030. Cada proyecto tiene localización definida, cerca de puntos de inyección, y suministradores identificados. La empresa insiste en la integración y aceptación social. El principal paso pendiente son las autorizaciones administrativas; después llegará la construcción. En cuanto al CO₂ biogénico, lo considera un recurso clave para combustibles renovables como el e-metanol, ya que se necesita hidrógeno verde y carbono renovable. Dispone de instalaciones industriales que pueden actuar como hubs y, en Huelva, cuenta con unas 47.000 hectáreas de plantaciones que podrían apoyar este tipo de proyectos.
Nueva planta de biomasa en San Sadurniño
El Diario Oficial de Galicia publicó la resolución favorable a la modificación de la Autorización Ambiental Integrada de la fábrica de Intasa, en San Sadurniño. Esa decisión permitirá construir en su interior una nueva planta de biomasa. El Concello celebró el hito y lo consideró una «boa noticia» porque refuerza la continuidad de la empresa como uno de los principales motores económicos y de empleo del municipio y de la comarca. El alcalde, Secundino García, calificó la resolución como un paso decisivo para el futuro industrial de San Sadurniño.
El proyecto aprobado permitirá a Intasa instalar una caldera de 45 megavatios para modernizar el sistema energético de la planta y avanzar en la descarbonización de su actividad. La modificación de la autorización ambiental se considera no substancial. La nueva caldera producirá el vapor, el aceite térmico y los gases necesarios para fabricar los tableros. La instalación contará además con silos para almacenar biomasa, sistemas de tratamiento de gases y otros equipos auxiliares.
El hilo común de estos proyectos es el uso de biomasa local para calor, electricidad, procesos industriales y combustibles renovables. Begues muestra cómo la biomasa puede calentar equipamientos públicos; Murcia la vincula a la prevención de incendios y al empleo rural; ENCE la lleva hacia el calor industrial, el biometano y el CO₂ biogénico; e Intasa la utiliza para descarbonizar una fábrica de tableros. En todos los casos aparecen beneficios como la menor dependencia de combustibles fósiles, la actividad económica en el territorio y una mayor estabilidad energética. También surgen retos: permisos administrativos, aceptación social, evolución del mercado y necesidad de gestionar el recurso de forma sostenible.