La transformación de biogás en biometano se ha posicionado como una de las soluciones más relevantes en la lucha contra el cambio climático, el aprovechamiento de residuos y la promoción de la economía circular tanto en Europa como en España. Si bien el biogás ya se empleaba en muchas plantas, el salto al biometano –un gas renovable con características similares al gas natural convencional– está despertando el interés de gobiernos, empresas y colectivos sociales por su capacidad de inyección directa en redes existentes y su potencial para reducir emisiones contaminantes.
El avance hacia el biometano implica una apuesta decidida por tecnologías maduras, capaces de descarbonizar sectores clave como la industria o el transporte, así como de reactivar territorios rurales mediante la generación local de energía y empleo. Todo ello sin exigir grandes reformas en infraestructuras, lo que supone una ventaja competitiva frente a otras fuentes renovables que requieren cambios estructurales.
Impulso de grandes proyectos: de Italia a Cataluña
Europa está viendo cómo el biometano escala posiciones en el mix energético gracias a proyectos de gran envergadura. Un ejemplo reciente lo protagoniza la plataforma CH4T, participada por Suma Capital, que ha asegurado una financiación sin recurso de 100 millones de euros, liderada por BBVA, para convertir siete plantas de biogás en biometano en las regiones italianas de Lombardía, Emilia-Romaña y Friuli-Venecia Julia. La modernización de estas instalaciones permitirá alcanzar una capacidad de producción anual superior a 295 GWh de biometano, evitando más de 85.000 toneladas de CO₂ y valorizando más de 400.000 toneladas de subproductos agrícolas y ganaderos.
La operación, respaldada por un sólido equipo técnico y financiero, confirma la tendencia de reconversión de infraestructuras energéticas convencionales hacia alternativas sostenibles, con contratos regulados que aseguran ingresos durante años y fomentan la descarbonización de la industria. Además, este tipo de proyectos ayudan a consolidar el liderazgo de España e Italia en la transición energética europea, mostrando cómo la colaboración público-privada se convierte en motor de nuevas inversiones.
Transformación local y desarrollo rural
El impacto del biometano trasciende lo industrial y toca de lleno el tejido rural. La Agencia Internacional de la Energía indica que el biogás y el biometano podrían abastecer hasta una cuarta parte del gas natural mundial utilizando residuos orgánicos, animales y urbanos, lo que representa una oportunidad única para territorios tradicionalmente olvidados. Las plantas de biometano están generando polos de atracción para el emprendimiento agrícola y ganadero, permitiendo la gestión sostenible de residuos y la obtención de productos como fertilizantes a partir de digestatos.
Ejemplos en España como la planta proyectada en Lliria (Valencia) o la de Alcarràs (Lleida), impulsada por el sector ganadero local, demuestran el potencial del biometano. Más allá de la generación de energía, estos proyectos contribuyen a crear empleo y a mantener la población en zonas despobladas, además de ayudar a reducir los vertidos de residuos en vertederos.
A nivel europeo, más de 1.500 plantas ya inyectan biometano a la red de gas
Innovación y biometano en el transporte urbano

El biometano también llega al transporte público. Barcelona ha demostrado, mediante el proyecto LIFE NIMBUS, que es viable emplear biometano como combustible para autobuses urbanos, utilizando residuos de depuradoras y tecnologías «power-to-gas» para transformar excedentes de energía renovable en hidrógeno y luego en biometano. El autobús piloto de TMB, que ha recorrido más de 14.000 km al año con este gas renovable, ha logrado reducir las emisiones en más del 80% respecto al diésel, reforzando la hoja de ruta española para aumentar la producción de biometano antes de 2030.
Este modelo, además de sus beneficios medioambientales, resulta replicable en otras ciudades y sectores, como han destacado responsables de innovación y expertos universitarios. La producción de biometano en depuradoras es una vía realista para aprovechar infraestructuras existentes, avanzar en la descarbonización urbana y disminuir la dependencia de combustibles fósiles.
Beneficios para los hogares y retos pendientes
El biometano se percibe cada vez más como una opción sostenible y rentable para suministrar energía a los hogares españoles. Al poder aprovechar la red de gas natural ya instalada, no requiere reformas complicadas ni inversiones elevadas por parte de los consumidores. Diversas plataformas y campañas sociales están promoviendo su uso para descarbonizar viviendas de forma gradual y asequible, resaltando sus ventajas frente a otras alternativas renovables que pueden implicar mayores costes de adaptación.
Entre los retos que enfrenta el sector, se encuentran la necesidad de aumentar la demanda, mejorar la aceptación social en zonas rurales y garantizar la integración ambiental de los proyectos. La gestión de residuos orgánicos, la reducción de emisiones y la colaboración con el sector primario y las administraciones públicas serán fundamentales para que el biometano alcance su potencial en los próximos años.
El desarrollo del biogás a biometano está generando un cambio revolucionario en la gestión de residuos y en la matriz energética europea. Su crecimiento no solo fomenta la descarbonización y la independencia energética, sino que también revitaliza zonas rurales, crea empleo local y ofrece una alternativa competitiva para la industria, el transporte y los hogares, consolidándose como un pilar clave en la transición hacia una economía circular y baja en carbono.
