
La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Barcelona vuelve a estar plenamente operativa después de casi dos meses de paréntesis motivado por el caos en la red de Rodalies y los problemas de movilidad derivados del accidente ferroviario de Gelida. Con el restablecimiento del funcionamiento ordinario del transporte, el consistorio ha decidido reactivar las restricciones a los vehículos más contaminantes dentro del perímetro urbano.
Esta vuelta al régimen habitual llega tras la comunicación de la Generalitat de Catalunya de que han finalizado las “circunstancias excepcionales” que justificaron la suspensión. A partir de ahora, los conductores de vehículos sin distintivo ambiental de la DGT que accedan a la zona regulada volverán a enfrentarse a sanciones económicas, recuperando así una de las principales herramientas municipales contra la contaminación.
Un decreto de alcaldía devuelve la ZBE a su funcionamiento ordinario

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha firmado el decreto que reactiva la ZBE a partir del lunes 16 de marzo. El documento de alcaldía se apoya en la Ordenanza de Bajas Emisiones, que permite suspender o reanudar el sistema en supuestos muy concretos de interés general, como ocurrió tras la crisis ferroviaria.
La restricción de circulación para los vehículos sin distintivo ambiental había quedado sin efecto el pasado 22 de enero, cuando, tras el accidente mortal de un tren en Gelida y las posteriores incidencias en Rodalies, la Generalitat pidió flexibilizar las limitaciones para facilitar la movilidad de la ciudadanía. Durante ese periodo se dejaron de imponer sanciones a los automóviles más antiguos que accedieron a la ciudad.
Con la situación en la red ferroviaria «significativamente» mejorada, la administración autonómica ha instado al Ayuntamiento a restablecer el régimen ordinario de la ZBE. A partir de esta comunicación, el consistorio ha reactivado el marco previsto en la ordenanza y las cámaras y sistemas de control vuelven a funcionar con normalidad.
La decisión municipal devuelve a la ciudad uno de sus instrumentos clave para reducir las emisiones procedentes del tráfico rodado. Las autoridades locales subrayan que la ZBE es una pieza central de la estrategia de mejora de la calidad del aire y de protección de la salud pública, especialmente en una capital con elevada densidad de vehículos.
Ámbito de aplicación y municipios afectados

La ZBE de Barcelona abarca prácticamente todo el término municipal, con algunas excepciones muy concretas: quedan fuera el barrio de Vallvidrera, el Tibidabo y les Planes, así como el polígono industrial de la Zona Franca. En el resto del territorio urbano, la circulación de vehículos sin distintivo ambiental vuelve a estar prohibida en el horario establecido.
Además de la capital, otros municipios con Zonas de Bajas Emisiones reactivan de nuevo sus limitaciones tras el paréntesis provocado por el colapso ferroviario. Ayuntamientos como Tarragona y Reus han comunicado también la vuelta al funcionamiento de sus áreas restringidas, mientras que en el área metropolitana de Barcelona se mantienen las restricciones en ciudades como l’Hospitalet de Llobregat, Sant Adrià de Besòs y partes de Esplugues y Cornellà.
En conjunto, el área metropolitana y varias capitales de provincia recuperan así un marco homogéneo de limitaciones al tráfico más contaminante, después de que la Generalitat diera por superadas las anomalías más graves en Rodalies. Algunos municipios, no obstante, ajustan su calendario en función de la situación concreta de las líneas ferroviarias que les afecta.
La ordenanza barcelonesa contempla que cualquier excepción o suspensión de la ZBE debe estar motivada por causas de interés general, como grandes incidencias de movilidad. Ese fue el argumento que permitió liberar temporalmente el acceso de los vehículos sin etiqueta y que ahora, una vez finalizada esa excepcionalidad, deja de tener efecto.
Quién puede circular y qué sanciones se aplican
Con la reactivación, los vehículos sin distintivo ambiental de la DGT vuelven a tener vetado el acceso a la Zona de Bajas Emisiones en el horario habitual: de lunes a viernes laborables, entre las 7:00 y las 20:00 horas, en buena parte del área metropolitana afectada por la normativa.
Los automóviles que incumplan la norma se exponen a multas a partir de 200 euros. En episodios de alta contaminación, la sanción puede incrementarse en torno a un 30%, reforzando el carácter disuasorio de la medida en los momentos en que la calidad del aire es más delicada.
La ordenanza prevé, no obstante, casos en los que la circulación sigue estando permitida. Quedan exentos los vehículos destinados al transporte de personas con movilidad reducida, los servicios de emergencia y esenciales, y determinados automóviles vinculados al traslado de personas con enfermedades que dificultan gravemente el uso del transporte público.
También se contemplan autorizaciones para vehículos extranjeros que acrediten cumplir unos requisitos ambientales equivalentes a los del sistema de distintivos de la DGT. Estas exenciones buscan equilibrar la protección ambiental con la garantía de accesibilidad para colectivos especialmente vulnerables o servicios imprescindibles.
Las administraciones insisten en que la ZBE no es solo un mecanismo sancionador, sino una herramienta de cambio en los hábitos de movilidad, orientada a promover el uso del transporte público, los desplazamientos a pie y en bicicleta, y la renovación progresiva del parque automovilístico hacia vehículos menos contaminantes.
Por qué se suspendió la ZBE y qué ha cambiado ahora
La desactivación temporal de la ZBE se produjo el 22 de enero, pocos días después del accidente mortal en la línea R4 en Gelida, que provocó el descarrilamiento de un tren y desencadenó una crisis de movilidad de gran alcance en Catalunya. Las alteraciones en Rodalies generaron reducciones de frecuencias, interrupciones del servicio y un notable colapso en los desplazamientos diarios.
Para mitigar el impacto de esta situación, la Generalitat solicitó a los municipios con ZBE que levantaran de forma puntual las restricciones al tráfico más contaminante. El objetivo era ofrecer a los usuarios una alternativa de transporte mientras la red ferroviaria afrontaba tareas de revisión, reparación y control de seguridad en múltiples tramos.
Durante las semanas de mayor afectación, el vehículo privado absorbió buena parte de los trayectos que no podían hacerse en tren. Según datos municipales, los accesos a Barcelona en coche llegaron a aumentar en torno a un 5% en hora punta, mientras que el tráfico en las rondas creció alrededor de un 2%. Paralelamente, el metro registró incrementos de usuarios cercanos al 5% diario en horas punta, y en los días inmediatamente posteriores al accidente el aumento de validaciones se aproximó al 10%.
Superada la fase más crítica, la Generalitat ha trasladado que la red de Rodalies ha recuperado un funcionamiento significativamente más estable y que se han reforzado los servicios de autobús entre diversos municipios. Con este escenario, las administraciones consideran que ya no está justificado mantener la excepcionalidad que permitió suspender las ZBE.
En paralelo, el Govern ha recordado que estas zonas son “un instrumento para garantizar la calidad del aire directamente vinculada a la salud” y ha animado a los ayuntamientos a retomar las limitaciones «para consolidar un modelo de movilidad más sostenible y saludable», tanto en Barcelona como en el resto de ciudades que cuentan con este tipo de regulación ambiental.
La reactivación de la Zona de Bajas Emisiones en Barcelona, tras el paréntesis provocado por la crisis de Rodalies, supone la vuelta a un marco de control del tráfico más contaminante que ya se había consolidado en los últimos años como referencia en el sur de Europa. Con el fin de las circunstancias excepcionales, el consistorio y la Generalitat recuperan plenamente una política de movilidad y salud pública que busca reducir emisiones, mejorar la calidad del aire y avanzar hacia un modelo urbano menos dependiente del coche en la capital catalana y su entorno metropolitano.

