Las ayudas RENOCOGEN para sustituir combustibles fósiles por energías renovables han abierto una nueva etapa para la industria española intensiva en calor y electricidad. La segunda convocatoria del programa se presenta como una herramienta clave para que las plantas de cogeneración y las instalaciones de tratamiento de residuos den un salto decidido hacia tecnologías limpias.
Con una dotación total de 50 millones de euros procedentes de los fondos NextGeneration EU, canalizados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), este esquema de apoyo busca acelerar la descarbonización, recortar costes energéticos y reducir la dependencia del gas natural, el fuelóleo y el gasóleo en sectores estratégicos del país.
Qué es RENOCOGEN y a quién se dirige
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha puesto en marcha la segunda convocatoria del programa RENOCOGEN, específicamente orientado a los titulares de plantas de cogeneración y de instalaciones de tratamiento de residuos que quieran sustituir sus actuales combustibles fósiles por fuentes de energía renovable, tanto para producir electricidad como calor. Estas condiciones incluyen medidas dirigidas a instalaciones de tratamiento de residuos que valoricen subproductos como biogás o biomasa.
Estos proyectos están pensados para que la industria disponga de suministro eléctrico y térmico más asequible y estable, al apoyarse en tecnologías que reducen la exposición a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles. El objetivo no es solo ambiental, sino también económico, buscando reforzar la autonomía estratégica y energética de las empresas.
El MITECO subraya que RENOCOGEN supone una vía eficaz para mejorar la competitividad empresarial, ya que combina reducción de emisiones de CO2 con ahorros operativos y estabilidad a medio y largo plazo. En un contexto de transición energética acelerada, contar con apoyo público para actualizar instalaciones se ha convertido en un factor decisivo para muchas industrias.
Además, la iniciativa se alinea con la estrategia climática española recogida en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que marca la hoja de ruta hasta 2030 para recortar emisiones, aumentar la participación de las renovables y mejorar la eficiencia energética en todos los sectores.
Según el propio ministerio, el refuerzo de la producción eléctrica y térmica renovable generará beneficios directos en el entorno local: más empleo ligado a la instalación y operación de estas infraestructuras, dinamización del tejido industrial y nuevas oportunidades en ámbitos como la gestión de residuos o el aprovechamiento de biomasa.

Dotación económica, plazos y gestión de las ayudas
La segunda convocatoria de RENOCOGEN cuenta con un presupuesto de 50 millones de euros, destinados a actuaciones que sustituyan el consumo de combustibles fósiles por tecnologías renovables en todo el territorio español. Estas ayudas proceden de los fondos europeos NextGeneration EU integrados en el PRTR.
Las subvenciones se conceden a fondo perdido y en régimen de concurrencia competitiva, lo que implica que los proyectos se valoran y priorizan según una serie de criterios técnicos, económicos y ambientales. La entidad responsable de tramitar y gestionar estas ayudas es el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del MITECO.
El plazo de presentación de solicitudes para esta segunda ronda se sitúa entre las 9:00 horas del 26 de enero y las 13:00 horas del 2 de marzo. Dentro de ese periodo, los interesados deben registrar sus propuestas conforme a las bases reguladoras de la convocatoria, que detallan tanto la documentación necesaria como las condiciones técnicas que deben cumplir las instalaciones.
Las ayudas están diseñadas para facilitar la financiación de inversiones de cierto tamaño: cada proyecto podrá recibir hasta 15 millones de euros, siempre que se supere un umbral mínimo de inversión elegible de 50.000 euros. De este modo se da cabida tanto a actuaciones de gran escala como a proyectos de menor dimensión pero con impacto relevante en términos de sustitución de combustibles fósiles.
Los beneficiarios, una vez aprobada la subvención, podrán solicitar un anticipo de hasta el 80% de la ayuda concedida, lo que ayuda a aliviar las tensiones de liquidez durante la fase de construcción y puesta en marcha de las instalaciones, un aspecto que suele resultar crítico en proyectos de generación de energía.
Quién puede solicitar las ayudas RENOCOGEN
El programa está abierto a una gama amplia de posibles promotores. Pueden optar a estas ayudas personas físicas, empresas de cualquier tamaño (pequeñas, medianas y grandes) y agrupaciones empresariales que sean titulares de una planta de cogeneración o de tratamiento de residuos, tanto del ámbito público como del privado.
Uno de los requisitos clave es que los nuevos proyectos se ubiquen a una distancia máxima de 10 kilómetros de la planta existente de cogeneración o de tratamiento de residuos que sustituye el uso de combustibles fósiles. Esta limitación pretende asegurar que la actuación está realmente vinculada a la instalación actual y que la sustitución de combustible queda claramente identificada.
Entre los factores que se tienen en cuenta al evaluar las solicitudes destaca la participación de pequeñas y medianas empresas (pymes). La convocatoria incorpora incentivos específicos para este tipo de compañías, ya que suelen contar con menos recursos propios para abordar inversiones intensivas en capital.
La presencia de proyectos en municipios de Reto Demográfico o en zonas de Transición Justa también puntúa al alza, dado que el programa busca reforzar su impacto en territorios con problemas de despoblación o con economías ligadas históricamente a actividades intensivas en carbono.
Tipos de proyectos subvencionables: electricidad, cogeneración y calor renovable
RENOCOGEN da cobertura a un abanico amplio de tecnologías, siempre que el resultado sea la producción de energía eléctrica y/o térmica a partir de fuentes renovables. Las actuaciones pueden presentarse como instalaciones individuales o como proyectos híbridos que combinen varias tecnologías dentro del mismo emplazamiento.
En el bloque de Tipo 1, orientado a la producción de electricidad o a la cogeneración, entran en juego instalaciones que generen energía eléctrica o calor y electricidad simultáneamente a partir de biomasa o biogás, así como plantas de energía eólica con almacenamiento eléctrico, centrales hidroeléctricas con sistemas de almacenamiento e instalaciones solares fotovoltaicas asociadas a baterías.
Por su parte, el Tipo 2 agrupa las instalaciones de producción de energía térmica. Aquí se incluyen proyectos de generación de calor renovable basados en biomasa, biogás, geotermia o hidrotermia, aerotermia y sistemas solares térmicos con almacenamiento, una combinación especialmente interesante para procesos industriales que requieren calor constante.
Esta clasificación en dos grandes grupos permite que tanto las empresas con un consumo eléctrico elevado como aquellas con una demanda de calor significativa encuentren soluciones renovables adaptadas a su perfil energético. La posibilidad de hibridar tecnologías ofrece además margen para diseñar sistemas más flexibles y optimizar la cobertura de la demanda a lo largo del año.
La convocatoria subraya que serán subvencionables tanto los proyectos centrados exclusivamente en electricidad o en calor como aquellos que integren cogeneración renovable, siempre que se produzca una sustitución efectiva del uso de gas natural, fuelóleo o gasóleo en la planta de referencia.
Porcentajes de ayuda, bonificaciones y condiciones clave
En lo que respecta a la intensidad del apoyo, las bases establecen que la ayuda podrá cubrir hasta el 65% del coste total elegible de cada proyecto. Este porcentaje sitúa a RENOCOGEN como una herramienta especialmente relevante para iniciativas que, sin apoyo público, tendrían dificultades para alcanzar retornos aceptables en los plazos necesarios.
Además, se contemplan bonificaciones específicas para pymes: las pequeñas empresas pueden obtener un 10% adicional sobre la intensidad de ayuda, mientras que las medianas cuentan con un 5% extra. Esta diferenciación trata de compensar el menor acceso al crédito y los recursos limitados que suelen tener las compañías de menor tamaño frente a las grandes corporaciones.
Las instalaciones ubicadas en municipios catalogados como de Reto Demográfico o de Transición Justa también podrán beneficiarse de incrementos en la intensidad de la ayuda. Con ello se pretende fomentar que estas zonas, muchas veces afectadas por cierres de centrales térmicas o por procesos de despoblación, atraigan nuevas inversiones energéticas vinculadas a las renovables.
En cuanto a los plazos de ejecución, todos los proyectos financiados deberán estar completamente finalizados antes del 30 de junio de 2029. Este límite temporal está alineado con los compromisos asociados a los fondos europeos del PRTR y marca un calendario claro para el diseño, construcción y puesta en marcha de las instalaciones.
Los proyectos deberán, además, respetar el principio de “no causar un daño significativo” al medioambiente (DNSH). Este criterio, exigido por la normativa europea, obliga a que las actuaciones no comprometan otros objetivos ambientales, como la protección de los recursos hídricos, la economía circular o la biodiversidad.
Impacto socioeconómico y contribución a la descarbonización
Más allá de los aspectos puramente técnicos, RENOCOGEN está concebido como un instrumento para impulsar la descarbonización de la economía española y, al mismo tiempo, generar retornos socioeconómicos en los territorios donde se instalan los proyectos. El MITECO destaca el potencial de estas inversiones para consolidar empleo de calidad y reforzar el tejido empresarial local.
La sustitución de combustibles fósiles por renovables en la industria supone una reducción directa de emisiones de CO2, especialmente relevante en sectores con consumos térmicos intensivos. Al trasladar parte de la demanda energética a fuentes como la biomasa, el biogás, la geotermia o la energía solar, se contribuye a los objetivos del PNIEC y a los compromisos europeos de neutralidad climática.
En paralelo, los proyectos de cogeneración renovable y calor limpio pueden generar nuevas cadenas de valor asociadas al aprovechamiento de recursos locales, como residuos agrícolas, forestales o subproductos industriales que se transforman en biomasa o biogás. Esto abre oportunidades para el medio rural y para empresas que quieran diversificar su actividad.
La apuesta por soluciones que integran almacenamiento —tanto eléctrico como térmico— es otro de los puntos fuertes del programa. Estas tecnologías permiten gestionar mejor la producción renovable y adaptar la generación a los perfiles de consumo de cada planta, lo que se traduce en un uso más eficiente de la energía y en una mayor estabilidad operativa.
En conjunto, la orientación de las ayudas hacia instalaciones ya existentes de cogeneración y tratamiento de residuos facilita que la transición se realice sobre infraestructuras que ya están en marcha, reduciendo los plazos de implementación y maximizando el impacto en la sustitución de combustibles fósiles.
Resultados de la primera convocatoria de RENOCOGEN
La primera edición del programa sirve como referencia para entender el tipo de proyectos que pueden prosperar en la segunda convocatoria. En aquella fase inicial, el MITECO destinó 46,8 millones de euros en ayudas a 16 instalaciones de cogeneración y de tratamiento de residuos repartidas por España.
Buena parte de las iniciativas aprobadas apostaron por la energía solar fotovoltaica como tecnología principal de sustitución de combustibles fósiles, con ocho instalaciones que integraron paneles solares y sistemas de almacenamiento para cubrir parte importante de su demanda eléctrica.
Hubo también proyectos que combinaron varias fuentes, como una instalación que integró solar fotovoltaica con biogás y minihidráulica, y otros cinco que se centraron en valorizar la biomasa generada en su propia actividad, en sectores como el tratamiento de madera o las industrias agropecuarias y agroalimentarias.
Completan el abanico una planta que combinó biomasa y aerotermia para cubrir sus necesidades térmicas y otra que integró geotermia y aerotermia, demostrando la variedad de configuraciones posibles bajo el paraguas de RENOCOGEN y la flexibilidad tecnológica que admite el programa.
En conjunto, las instalaciones apoyadas en esa primera convocatoria alcanzaron una potencia total instalada de 142,5 MW, de los cuales 43,8 MW eran eléctricos y 98,7 MW térmicos, fruto de una inversión global de 114,9 millones de euros. Estas cifras ilustran la capacidad del programa para movilizar capital privado a partir de fondos públicos y acelerar la transformación energética del tejido industrial.
Con esta segunda convocatoria de ayudas RENOCOGEN para sustituir combustibles fósiles por energías renovables, el Gobierno refuerza una línea de apoyo que ya ha demostrado su eficacia en la práctica: impulsa proyectos en cogeneración y tratamiento de residuos, combina diferentes tecnologías renovables con almacenamiento, ofrece porcentajes de financiación elevados y presta especial atención a pymes y territorios en dificultad, todo ello bajo un calendario y unas condiciones que encajan con los objetivos climáticos y energéticos fijados para la próxima década.
