
El Gobierno ha dado un paso relevante en la modernización del sistema eléctrico al aprobar ayudas por 818,3 millones de euros para impulsar el almacenamiento energético a gran escala en todo el país. Se trata de una convocatoria que ha despertado un interés masivo entre las empresas y promotores del sector, hasta el punto de obligar a ampliar sensiblemente el presupuesto inicial.
En total se han seleccionado 126 proyectos repartidos por prácticamente todas las comunidades autónomas, que sumarán nueva potencia y capacidad de almacenamiento para gestionar mejor la producción renovable y reforzar la seguridad de suministro. La medida se apoya en financiación europea y se alinea con los grandes planes comunitarios y nacionales de descarbonización.
Una convocatoria reforzada hasta los 818,3 millones de euros
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha hecho pública la resolución definitiva de la línea de incentivos PINALM, destinada a proyectos de inversión en almacenamiento energético. La dotación final asciende a 818,3 millones de euros, procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) del periodo 2021-2027.
La convocatoria partía con un presupuesto inicial de 700 millones, pero la fuerte respuesta del sector -se registraron 1.750 solicitudes de ayuda– ha llevado a elevar el importe disponible en casi un 17%. Esta ampliación permite dar cobertura a más iniciativas consideradas viables y con impacto relevante en la transición energética.
Los fondos están gestionados por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), organismo adscrito al MITECO, que se encarga tanto de la evaluación técnica y económica de los proyectos como del seguimiento posterior de su ejecución.
Según los datos difundidos por el Ministerio, las actuaciones seleccionadas deberán estar terminadas antes del 31 de diciembre de 2029. Además, cada beneficiario dispone de un plazo máximo de 36 meses desde la concesión definitiva de la ayuda para ejecutar completamente las inversiones previstas.
Para facilitar el despliegue, los promotores tendrán la opción de solicitar al IDAE anticipos de hasta el 100% del importe de la ayuda concedida, siempre dentro de las condiciones fijadas en las bases reguladoras. Esta posibilidad de adelantar fondos es clave para agilizar la puesta en marcha de instalaciones intensivas en capital como las de almacenamiento.

Tipos de almacenamiento y tecnologías renovables implicadas
La resolución de la convocatoria muestra un claro protagonismo de los sistemas de almacenamiento hibridado, es decir, aquellos que se integran directamente con plantas de generación renovable. En esta categoría se han aprobado 69 expedientes, lo que la convierte en la modalidad más numerosa.
En segundo lugar destacan las baterías en configuración «standalone», con 39 proyectos que funcionarán de manera independiente a las centrales de generación, prestando servicios de flexibilidad, apoyo a la red y gestión de la energía almacenada.
En menor medida, aunque con un papel complementario importante, se encuentran las iniciativas de almacenamiento térmico (15 proyectos) y los sistemas de bombeo hidráulico (3 proyectos de bombeos). Todos ellos contribuirán a diversificar las soluciones tecnológicas disponibles.
En los proyectos hibridados tienen un peso muy relevante las energías renovables ya consolidadas: la solar fotovoltaica participa en 38 iniciativas y la eólica en 18 expedientes. También se han aprobado nueve proyectos que combinan almacenamiento con tecnologías termoeléctricas y otros cuatro que integran simultáneamente generación fotovoltaica y eólica junto al sistema de almacenamiento.
En conjunto, el paquete de actuaciones añadirá al sistema eléctrico español 2,2 gigavatios (GW) de potencia adicional asociada a almacenamiento y 9,4 gigavatios hora (GWh) de capacidad. Esta capacidad permitirá gestionar mejor los momentos de alta producción renovable y cubrir picos de demanda sin recurrir tanto a tecnologías fósiles.
Reparto por comunidades autónomas y cohesión territorial
Las ayudas se han articulado respetando la lógica de los fondos FEDER, cuyo objetivo es reducir las diferencias de desarrollo entre regiones dentro de la Unión Europea. Por ello, el presupuesto de la convocatoria se asignó inicialmente por comunidades autónomas, con una mayor dotación para aquellas catalogadas como menos desarrolladas o en transición.
La selección final de proyectos se ha realizado por fases dentro de cada comunidad. Primero se ordenaron las solicitudes elegibles por tipo de almacenamiento y puntuación obtenida, adjudicando ayudas hasta agotar el cupo regional. Después, los remanentes se redistribuyeron en sucesivas rondas entre proyectos con buena valoración y, finalmente, entre distintas zonas de transición para aprovechar al máximo el presupuesto.
Como resultado, Andalucía encabeza el listado con 31 proyectos. Le sigue la Comunitat Valenciana, con 15 iniciativas, y Galicia, que albergará 11. Castilla y León contará con 10 proyectos, mientras que Cataluña y Canarias desarrollarán 9 cada una.
Este reparto confirma que el programa no se concentra en una sola región, sino que extiende el despliegue de almacenamiento por toda la geografía española, favoreciendo una transición energética más equilibrada y con efectos económicos y laborales en diferentes territorios.
Impacto en el sistema eléctrico y en la integración de renovables
El MITECO subraya que el refuerzo del almacenamiento energético permitirá avanzar hacia un sistema eléctrico más flexible, robusto y resiliente. En la práctica, disponer de más capacidad de almacenamiento facilita gestionar mejor las oscilaciones propias de las energías renovables y responder a variaciones en la demanda.
Al poder guardar la electricidad cuando la generación renovable es abundante y liberarla en momentos de menor producción o mayor consumo, estos proyectos contribuirán a aumentar la penetración de fuentes renovables en el mix eléctrico español. El almacenamiento actúa así como una pieza de equilibrio, evitando vertidos de energía y reduciendo la necesidad de recurrir a centrales fósiles.
El Ministerio también apunta a un efecto directo sobre los costes de la energía. Con más almacenamiento en el sistema, se espera que la mayor disponibilidad de electricidad generada a partir de renovables -en general más barata que las fuentes convencionales- se traduzca en precios más contenidos para consumidores y empresas, especialmente en escenarios de alta volatilidad en los mercados internacionales de combustibles.
Además, la expansión de este tipo de infraestructuras ayudará a disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, reduciendo la exposición a crisis energéticas y geopolíticas. Esto encaja con los objetivos marcados por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y por la iniciativa europea REPowerEU, centrada en acelerar la transición hacia fuentes autóctonas y limpias.
En términos medioambientales, el conjunto de proyectos supondrá un avance en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, al facilitar que una mayor parte del consumo eléctrico se cubra con generación renovable gestionada mediante almacenamiento. Todo ello contribuye al cumplimiento de los compromisos climáticos de España y de la Unión Europea.
Conexión con otros programas y refuerzo del tejido industrial
Las ayudas del FEDER dedicadas al almacenamiento energético no llegan en solitario. Se añaden a una serie de programas previos impulsados por el MITECO y el IDAE con cargo a los fondos Next Generation EU del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), destinados igualmente a este tipo de tecnologías.
En estos últimos años se han puesto en marcha líneas de subvención para instalaciones innovadoras de almacenamiento hibridado, soluciones «standalone», almacenamiento térmico y bombeos reversibles, así como convocatorias específicas para proyectos de I+D y para actuaciones en islas y otros sistemas aislados.
En conjunto, estos programas han movilizado alrededor de 730 millones de euros adicionales en incentivos, que se suman ahora a los 818,3 millones de la convocatoria PINALM financiada con FEDER. La cifra global muestra una apuesta continuada por situar el almacenamiento como un elemento central de la política energética.
El despliegue de estas infraestructuras no solo tiene impacto en la operación del sistema eléctrico, sino también en el desarrollo de un tejido industrial europeo competitivo en tecnologías de almacenamiento. España aspira a consolidar capacidades propias en la fabricación y ensamblaje de componentes, suministro de equipos y mantenimiento de instalaciones de baterías, bombeos y soluciones térmicas.
La experiencia acumulada en sectores como el eólico y el fotovoltaico, donde el país ha alcanzado un alto grado de autonomía tecnológica y productiva, sirve como referencia para esta nueva fase centrada en el almacenamiento. La combinación de inversión pública, innovación y escala de mercado puede resultar determinante para atraer nuevas fábricas, centros de I+D y empleo cualificado vinculado a la transición energética.
El paquete de 126 proyectos apoyados con fondos europeos sitúa al almacenamiento energético en una posición más protagonista dentro de la estrategia energética española, reforzando la red, ampliando la capacidad de integración de renovables y abriendo oportunidades industriales en torno a tecnologías que serán decisivas en las próximas décadas.