La lucha contra el cambio climĆ”tico pasa por reducir emisiones, pero tambiĆ©n por retirar de la atmósfera el dióxido de carbono que ya hemos soltado. En los Ćŗltimos meses, varias iniciativas dentro y fuera de EspaƱa estĆ”n avanzando en este frente, con planteamientos que van desde las membranas ultrafinas hasta la gestión de los bosques, sin olvidar la tecnologĆa aplicada al automóvil.
Un buen ejemplo de ese empuje llega desde la Universidad de Zaragoza, donde un grupo de investigadores ha desarrollado unas membranas capaces de separar el CO2 del aire circundante. Paralelamente, en Soria se estÔn organizando encuentros para explotar la capacidad de los montes como sumideros, mientras que en Japón, Mazda insiste en que los motores tradicionales pueden seguir adelante si logran absorber su propia contaminación.
Membranas ultrafinas que capturan el CO2 del aire
Los cientĆficos del Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA) han publicado en āAdvanced Materialsā un trabajo centrado en las estructuras metal-orgĆ”nicas (MOF). Mezclando polĆmeros con el material ZIF-8, han conseguido un sistema que funciona incluso cuando la concentración de CO2 es muy baja, como la que se encuentra en el ambiente. Los ensayos han arrojado una permeancia de 1.037 GPU y una selectividad frente al nitrógeno de 16,2 en condiciones de captura directa de aire (DAC).
La idea de esta tecnologĆa es poder instalarse en cualquier sitio, sin depender de una chimenea o una fĆ”brica concreta. El equipo, en el que colaboran expertos de la Universidad de MĆ”nchester, apunta a que es un paso mĆ”s hacia la viabilidad tĆ©cnica de la captura de CO2, aunque todavĆa queden retos de escalabilidad y coste. A esto hay que sumar que el Nobel de QuĆmica de 2025 recayó precisamente en los pioneros de los MOF, lo que ha puesto estos materiales de moda en los laboratorios.
Los bosques, un sumidero con rendimiento económico
En el medio rural, la captura de CO2 tambiĆ©n se ve como una oportunidad. La Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas (FOES) ha montado un ciclo de jornadas con el tĆtulo āSoria, territorio que absorbeā. La siguiente cita serĆ” en Ćgreda, donde se hablarĆ” de cómo la gestión forestal sostenible y la bioeconomĆa pueden generar ingresos mientras los montes absorben dióxido de carbono.
El objetivo es que propietarios, ayuntamientos y empresas conozcan de primera mano las posibilidades que se abren, desde la resina o la trufa hasta los proyectos de absorción de carbono mediante Ôrboles. Los encuentros, financiados por la Junta de Castilla y León, buscan que cada territorio estudie su caso y pueda sacar partido a sus masas forestales sin renunciar a su conservación.
Mazda trata de que el motor diƩsel se trague su propio humo
En el apartado automovilĆstico, la cosa se pone interesante. Mazda ha confirmado que sigue adelante con su sistema para capturar el CO2 que genera un motor diĆ©sel cuando usa combustible HVO. En una prueba en competición llegaron a retener 804 gramos de CO2 en un mismo recorrido, aunque tuvieron que cambiar el filtro en las paradas, un detalle que la marca todavĆa no ha explicado del todo.
La intención es que, para 2035, esta tecnologĆa pueda montarse en coches de calle, escondida bajo el piso del habitĆ”culo. Si logran escalar el sistema y reducir costes, podrĆa ser una alternativa a los elĆ©ctricos. Pero no se fĆe nadie: los ingenieros tienen por delante un trabajo enorme para que el filtro aguante en el uso diario y el precio no se dispare.
Desde las membranas espaƱolas hasta los bosques sorianos, pasando por la ingenierĆa japonesa, la captura de CO2 se presenta como un campo repleto de posibilidades. No hay una Ćŗnica bala de plata, sino un abanico de soluciones complementarias de captura de CO2 que tendrĆ”n que desarrollarse a la vez. Mientras unos perfeccionan los materiales para extraer el gas del aire, otros tratan de que los coches no lo suelten, y los bosques aportan su granito de arena natural. Lo que estĆ” claro es que el CO2 que ya flota en la atmósfera no va a desaparecer solo, asĆ que cada avance, por pequeƱo que sea, cuenta.