
Australia se prepara para un experimento a gran escala: ofrecer electricidad sin coste durante las horas de máxima producción solar. La medida llega en un contexto muy particular, con millones de tejados fotovoltaicos inyectando energía al sistema y precios mayoristas que a mediodía caen a valores mínimos e incluso negativos.
El Gobierno ha bautizado el programa como Solar Sharer y su objetivo es doble: aprovechar la energía que hoy se desperdicia y aliviar la red cuando el sol está en lo más alto. No hará falta tener placas en casa para beneficiarse; lo importante será poder trasladar el consumo a ese tramo gratuito.
Qué es Solar Sharer y por qué nace
En los últimos años, Australia ha instalado paneles a un ritmo vertiginoso: más de un tercio de los hogares cuentan ya con fotovoltaica. Esa generación distribuida supera en determinados momentos la producción de las centrales de carbón que aún operan, lo que desborda la red al mediodía.
Para encajar ese exceso, el Ejecutivo obligará a los comercializadores a ofrecer, cada día, al menos tres horas de electricidad sin coste durante el pico solar. La ventana exacta se fijará en el tramo central de la jornada, cuando la oferta de fotovoltaica es mayor y la demanda más baja.
La lógica económica es clara: si el precio mayorista se hunde por la sobreabundancia de energía solar, compensa mover el consumo de los hogares a ese momento en lugar de forzar vertidos o frenadas de la generación renovable.
Cómo funcionará y a quién afecta
El plan arrancará en julio de 2026 en Nueva Gales del Sur, Australia del Sur y el sureste de Queensland, territorios cubiertos por la Default Market Offer (DMO), la referencia regulatoria de precios en el mercado minorista.
Para acceder al tramo de coste cero será necesario contar con un contador inteligente capaz de registrar y discriminar el consumo por franjas. Con ello, los usuarios podrán programar lavadoras, lavavajillas, aire acondicionado, bombas de calor o la recarga del coche eléctrico en esas horas.
La medida es universal dentro de las zonas afectadas: beneficia tanto a propietarios con placas como a inquilinos y viviendas sin tejado. Quien tenga batería doméstica, además, podrá cargarla a mediodía y descargar por la tarde-noche, cuando el precio es más alto.
El paquete se completa con incentivos para almacenamiento residencial, de forma que parte de esa energía gratuita pueda desplazarse a las horas punta. Si el piloto cumple sus metas, el Gobierno prevé su extensión progresiva al resto del país en 2027.
Impacto en la red y en los precios
Desplazar consumo al mediodía crea un nuevo bloque de demanda justo cuando sobra fotovoltaica; eso estabiliza el sistema y reduce la necesidad de refuerzos costosos en redes e infraestructuras. También ayuda a disminuir el uso de gas y carbón al atardecer.
En la práctica, el tramo gratuito actúa como señal horaria: premia a los hogares que puedan flexibilizar hábitos y desincentiva el consumo en periodos más tensos. Al mismo tiempo, recorta vertidos de renovable y aprovecha mejor cada kilovatio generado por el sol.
Este enfoque encaja con el rumbo estratégico fijado por el Ejecutivo: alcanzar en torno al 82% de electricidad renovable en 2030 y avanzar en la reducción de emisiones frente a niveles de referencia anteriores.
Reacciones del sector y retos pendientes
La patronal de las eléctricas, el Australian Energy Council (AEC), ha criticado la falta de consulta previa y advierte de posibles efectos colaterales, como el traslado de costes a otras franjas o tensiones para minoristas pequeños.
Aun así, varios actores relevantes del mercado, entre ellos AGL Energy y OVO Energy, se han mostrado dispuestos a trabajar con el Gobierno en el diseño técnico para minimizar riesgos y asegurar que la medida no añada inestabilidad.
Entre los desafíos señalados por analistas figura la necesidad de ajustar con precisión la franja gratuita a las condiciones reales de la red y de reforzar la protección de los consumidores fuera de ese tramo, garantizando transparencia y competencia efectiva.
¿Se puede replicar en España y en la UE?
La idea despierta interés en el sur de Europa, donde la fotovoltaica crece con fuerza. Sin embargo, en la Unión Europea el precio se forma en el mercado mayorista y la intervención directa para fijar a cero el coste minorista es muy limitada.
En España, OMIE marca el precio horario y existen contadores inteligentes generalizados y tarifas con discriminación horaria; la tecnología permitiría copiar la mecánica, pero el encaje regulatorio haría inviable ofrecer electricidad literalmente gratis de manera obligatoria.
A corto plazo, el espejo australiano sugiere otras vías: más señales horarias profundas, programas de respuesta a la demanda, incentivos al almacenamiento doméstico y comunitario, y autoconsumo con gestión inteligente para aprovechar valles solares cada vez más frecuentes.
Fechas, áreas y próximos pasos
Calendario previsto: inicio en julio de 2026 en NSW, Australia del Sur y SE de Queensland, con evaluación y potencial ampliación nacional en 2027 si se cumplen los objetivos.
Marco comercial: la DMO se adaptará para incluir un tramo diario de coste cero, obligatorio para los minoristas en las zonas reguladas, con supervisión regulatoria para evitar efectos indeseados.
Políticas complementarias: subvenciones a baterías y refuerzos de red, todo ello alineado con las metas de descarbonización y penetración renovable que el país ha fijado para la próxima década.
La propuesta australiana condensa una lección de la transición energética: producir será menos complejo que gestionar la abundancia renovable. Si el turno de mediodía se convierte en la nueva hora valle, hogares y empresas con flexibilidad saldrán ganando y la red también.