Así será el corredor verde marítimo entre Valencia y Palma

  • Valencia y Palma tendrán el primer corredor marítimo verde de España impulsado por Baleària.
  • La ruta aspira a operar con cero emisiones en 2030 mediante biogás, baterías y conexión OPS.
  • Los puertos aceleran infraestructuras eléctricas y suministro de combustibles bajos en carbono.
  • El proyecto refuerza el liderazgo de la Comunitat Valenciana en transición energética y movilidad sostenible.

corredor verde entre Valencia y Palma

El enlace marítimo entre València y Palma, uno de los principales corredores de pasajeros y mercancías del Mediterráneo, se prepara para dar un salto cualitativo hacia la sostenibilidad. Baleària y las autoridades portuarias de ambos puertos han sellado un acuerdo para transformar esta ruta en el primer corredor verde marítimo de España, con el horizonte puesto en 2030 para operar sin emisiones.

La iniciativa persigue que, en menos de una década, esta conexión funcione con buques alimentados con biogás, sistemas eléctricos avanzados y energía renovable tanto en navegación como en puerto. El proyecto combina inversión privada, compromiso institucional y una apuesta clara por la descarbonización del transporte marítimo en España y, en particular, en la fachada mediterránea.

Un acuerdo pionero para un corredor verde entre València y Palma

El acuerdo de colaboración ha sido suscrito por el presidente de Baleària, Adolfo Utor, la presidenta de la Autoridad Portuaria de València, Mar Chao, y el presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, Javier Sanz. La firma se ha llevado a cabo en València, en un acto que ha reunido a representantes de la Generalitat Valenciana y del Gobierno central, subrayando el carácter estratégico del corredor verde entre ambos puertos.

En el evento han participado el secretario de Estado de Energía del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Joan Groizard, y el secretario general de Transportes Aéreo y Marítimo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, Benito Núñez, además de la vicepresidenta primera de la Generalitat Valenciana, Susana Camarero. La presencia institucional refuerza la idea de que la descarbonización marítima se abordará mediante colaboración público-privada.

El convenio fija 2030 como el año en el que la ruta València-Palma deberá operar con cero emisiones en términos operativos. Para ello, Baleària transformará la línea en un corredor verde que combine combustibles renovables, electrificación de buques y suministro energético limpio en puerto. El proyecto se encuadra en las metas climáticas de la Unión Europea y se adelanta a las exigencias regulatorias previstas para mitad de siglo.

Según ha reiterado la naviera, se trata de una iniciativa “pionera” en España, que convertirá la conexión entre València y Palma en el primer corredor verde entre dos puertos españoles, con vocación de servir de referencia para otras rutas nacionales y europeas.

La firma del acuerdo también supone un impulso simbólico para la relación entre la Comunitat Valenciana y las Illes Balears, ya que se refuerza una línea esencial para el intercambio económico, logístico y turístico entre la Península y el archipiélago.

Objetivo 2030: cero emisiones con biogás, baterías y OPS

El eje técnico del corredor verde se centra en la descarbonización completa de la ruta. Baleària se ha comprometido a que, en 2030, los dos ferris asignados a este servicio funcionen con motores duales que consumirán exclusivamente biogás renovable, dejando de lado los combustibles fósiles en esta línea.

Actualmente, estos motores permiten utilizar tanto gasóleo como gas natural o gas renovable, pero el objetivo fijado por la compañía es que, a partir de esa fecha, la energía utilizada en la conexión València-Palma proceda íntegramente de biogás. De este modo, la naviera busca alcanzar cero emisiones netas de CO₂ en la operación de sus buques en esta ruta.

Junto al cambio de combustible, los barcos incorporarán baterías a bordo para disponer de electricidad renovable destinada a los consumos auxiliares durante la travesía, reduciendo aún más el impacto ambiental. Este sistema complementará el uso del biogás y permitirá optimizar el rendimiento energético de los ferris.

Además, se instalarán sistemas de conexión OPS (Onshore Power Supply) en los buques, de forma que puedan enchufarse a la red eléctrica del puerto cuando estén atracados. Gracias a esta conexión, los motores principales y auxiliares podrán apagarse en puerto, evitando emisiones y ruidos durante las escalas.

Estas medidas sitúan al corredor verde entre València y Palma en la vanguardia de la innovación tecnológica aplicada al transporte marítimo europeo, combinando combustibles renovables, electrificación y soluciones de eficiencia energética.

Infraestructuras portuarias y reto del suministro de biogás

El éxito del corredor verde no depende solo de los buques. Las Autoridades Portuarias de València y Baleares se han comprometido a acelerar la construcción de infraestructuras que permitan la carga de baterías en puerto y el suministro de combustibles bajos en carbono, así como el despliegue de conexiones eléctricas OPS en los muelles.

Dentro de esta estrategia, la electrificación de las instalaciones portuarias y la adaptación de las terminales serán claves para que los ferris puedan operar sin emisiones durante toda la cadena logística. El proyecto se integra en el Plan Net Zero Emissions de Valenciaport y en los planes de descarbonización de los puertos de Baleares, que ya trabajan con criterios ambientales estrictos.

Desde Baleària se ha puesto sobre la mesa la necesidad de desarrollar también infraestructuras de producción de biogás. La compañía ha llegado a comprar este biocombustible en otros países europeos, como Dinamarca, para asegurar el volumen necesario para sus buques, pero reconoce que, para abastecer de forma estable la ruta València-Palma, harían falta plantas específicas de gran capacidad.

Según los cálculos de la naviera, solo para suministrar el biogás que consumirán los dos ferris del corredor serían necesarias instalaciones valoradas en torno a 300 millones de euros en producción de gas renovable. De ahí que la empresa esté explorando alianzas con el sector agroganadero, especialmente en zonas como Castilla y León, para impulsar proyectos conjuntos.

Entre las opciones que se analizan está la posibilidad de que Baleària se involucre en la financiación a largo plazo de plantas de biogás en colaboración con ganaderos y otras industrias, articulando modelos de negocio que garanticen suministro estable durante, por ejemplo, 25 años. Son aspectos todavía en estudio, pero que ilustran la dimensión del reto energético asociado al corredor verde.

Inversiones en buques, terminales y electrificación

La transformación de la ruta entre València y Palma en un corredor verde conlleva un paquete de inversiones significativo por parte de Baleària. La naviera ha venido desarrollando, en los últimos años, un plan de descarbonización que supera los 1.000 millones de euros en nuevas construcciones, remotorizaciones y logística de suministro de gas.

Para este proyecto concreto, la compañía prevé destinar recursos tanto a los buques como a las terminales portuarias. Solo en baterías a bordo para los barcos se estima una inversión adicional de entre 5 y 10 millones de euros, con el fin de dotarlos de la capacidad eléctrica necesaria para los consumos auxiliares.

En paralelo, Baleària aspira a desarrollar terminales propias de autoconsumo en los puertos de València y Palma, equipadas con la infraestructura de recarga y conexión eléctrica que exige la nueva operativa. El presidente de la compañía ha cifrado en unos 50 millones de euros la inversión mínima conjunta necesaria para dotar a ambas terminales de estas capacidades energéticas.

En el caso de València, el proceso administrativo para levantar una nueva terminal ha tenido altibajos, después de la revocación de una concesión anterior. Pese a ello, desde la naviera se insiste en que mantienen plena confianza en tener la terminal operativa alrededor de 2030, alineada con la puesta en marcha plena del corredor verde.

Estas inversiones se suman a la apuesta de la empresa por otros proyectos de movilidad sostenible, como la futura línea verde entre Tarifa y Tánger, que se operará con fast ferries 100% eléctricos y que conectará, también con bajas emisiones, dos continentes distintos. Aunque se trata de un proyecto independiente, demuestra la estrategia global de la naviera en el ámbito de la transición energética.

Un impulso a la transición energética y al liderazgo de la Comunitat Valenciana

En el plano institucional, el corredor verde entre València y Palma se ha presentado como un ejemplo de cómo la colaboración entre administraciones y empresas puede acelerar la transición energética. La vicepresidenta primera de la Generalitat Valenciana, Susana Camarero, ha destacado que este proyecto refuerza el liderazgo de la Comunitat Valenciana en movilidad sostenible y energías limpias.

Camarero ha subrayado que la conexión no es solo una mejora del servicio marítimo, sino “una apuesta de futuro que une territorios y economías” bajo una visión compartida de progreso basada en la sostenibilidad, la innovación y la responsabilidad. Además, ha recordado que la actividad del Puerto de València genera decenas de miles de empleos y representa alrededor del 2,5 % del PIB valenciano.

Para el Gobierno central, el corredor se enmarca en una estrategia más amplia de electrificación de puertos e impulso de las energías renovables en el transporte marítimo. El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha insistido en que soplan “vientos de favor” para inversiones en industria e innovación que contribuyan a descarbonizar la actividad portuaria y el tráfico de mercancías.

La presidenta de Valenciaport, Mar Chao, ha remarcado que este proyecto encaja en la hoja de ruta del puerto hacia las Net Zero Emissions, y que los grandes puertos del mundo ya compiten por su capacidad para reducir emisiones y ofrecer cadenas logísticas más limpias y eficientes. En este contexto, el corredor verde València-Palma se ve como un elemento clave para mantener la competitividad internacional.

Desde la Autoridad Portuaria de Baleares, su presidente, Javier Sanz, ha enfatizado que proteger el mar y las ciudades es condición indispensable para un desarrollo portuario sostenible. Los puertos de las islas, señala, tienen la responsabilidad y la oportunidad de liderar la transición hacia actividades marítimas más silenciosas y con menor huella de carbono.

Impacto en la movilidad y proyección del corredor verde

El corredor marítimo verde entre València y Palma está llamado a jugar un papel relevante en la reducción de la huella de carbono del transporte marítimo en el Mediterráneo occidental. La ruta es una de las más importantes de España en términos de pasajeros y mercancías, por lo que la descarbonización de esta línea tiene un efecto directo en el balance ambiental del sector.

La implantación de buques a biogás, el uso de baterías y la conexión OPS en puerto permitirán que los trayectos se realicen con emisiones operativas cercanas a cero, mejorando la calidad del aire en las zonas portuarias y en el entorno urbano de València y Palma. Además, la reducción de ruidos asociada a la electrificación contribuirá a una operación más silenciosa.

Para los pasajeros y las empresas que utilizan esta conexión, el proyecto se traducirá en una movilidad más limpia sin renunciar a la competitividad. Las administraciones implicadas insisten en que la sostenibilidad no se plantea como un freno al comercio y al turismo, sino como una condición necesaria para que sigan creciendo a medio y largo plazo.

El corredor verde se presenta también como un laboratorio práctico para probar soluciones que puedan extenderse después a otras rutas nacionales o europeas. La experiencia acumulada en la gestión del biogás, la operación de buques híbridos y la electrificación portuaria será valiosa para futuros proyectos de descarbonización en el ámbito marítimo.

Con la vista puesta en 2030, la ruta València-Palma se encamina a convertirse en un ejemplo de cómo una línea tradicional de ferris puede transformarse en un corredor verde de referencia, combinando innovación tecnológica, inversión privada y apoyo institucional para avanzar hacia un transporte marítimo con cero emisiones en España.

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