El Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes mantiene en marcha el proyecto cultural āArte y Biodiversidad en la Isla del Sotoā, una iniciativa que se ha ido asentando con los aƱos y que convierte este entorno natural en un espacio para la creación contemporĆ”nea y actividades de educación ambiental. La quinta exposición del programa ya se puede visitar en la Sala Delibes, ubicada en el Centro de Interpretación de la Isla del Soto, consolidando una propuesta en la que arte y medio ambiente se dan la mano.
En esta nueva entrega, el consistorio santamartino refuerza su apuesta por poner en valor la biodiversidad local a través del trabajo de artistas que dialogan con el paisaje, la fauna y la flora del enclave. La muestra se presenta como una oportunidad para que vecinos y visitantes se acerquen a la Isla del Soto desde una mirada distinta, mÔs pausada y reflexiva, donde el arte funciona como herramienta para repensar la relación con la naturaleza.
Un proyecto que crece alrededor del diƔlogo entre arte y naturaleza
La iniciativa āArte y Biodiversidad en la Isla del Sotoā nació con la intención de usar la creación artĆstica como vĆa para reconocer la riqueza ambiental de este espacio ribereƱo y, con el paso del tiempo, se ha ido transformando en una cita estable dentro de la programación cultural del municipio. SegĆŗn han subrayado los responsables municipales, las cinco ediciones celebradas hasta la fecha muestran un crecimiento orgĆ”nico, atento a los cambios del contexto actual pero manteniĆ©ndose fiel a su planteamiento original.
El concejal de Turismo, Juan Carlos Bueno, ha insistido en que la Isla del Soto vuelve a colocarse en el centro de un diÔlogo constante entre creación y paisaje. En sus palabras, la biodiversidad deja de entenderse solo como un valor ecológico para convertirse también en un motor simbólico y creativo, capaz de inspirar obras que invitan a observar el entorno de otra manera.
Por su parte, la concejala de Cultura, Silvia GonzĆ”lez, ha remarcado que la propuesta no se limita a presentar un ābonito paisajeā, sino que plantea la Isla del Soto como un lugar donde la diversidad biológica se percibe como una realidad viva, cambiante y vulnerable. Desde esta mirada, la exposición persigue que el pĆŗblico tome conciencia de la fragilidad del medio natural y de la necesidad de preservarlo.
Los comisarios del proyecto, José Fuentes y Antonio Navarro, han explicado que la muestra se ha concebido como un recorrido en el que las piezas no aparecen aisladas unas de otras, sino que forman un auténtico campo de relaciones. La experiencia del visitante se entiende asà como una parte esencial de la propuesta, que aspira a suscitar preguntas y provocar distintas lecturas en torno a la naturaleza y su representación.
Las cuatro ediciones anteriores ya lograron convertir la Sala Delibes en un espacio expositivo estrechamente ligado a la Isla del Soto, tanto por su temÔtica como por las referencias constantes a la flora, fauna y riqueza ornitológica de este enclave. La buena acogida del público ha animado al Ayuntamiento a dar continuidad al programa y seguir actualizÔndolo con nuevas miradas.
DiecisƩis artistas frente a la biodiversidad de la Isla del Soto
La quinta edición del proyecto reĆŗne a un grupo de diecisĆ©is artistas que han aceptado la invitación de trabajar sobre la Isla del Soto desde lenguajes y sensibilidades muy dispares. Participan en la muestra Sonia Cabello, Raquel Monje, Isabel Somoza, Cruz Boiza, Carlos MartĆn, Usama Habil, MarĆa JesĆŗs MartĆn, David Llorente, Paco Mora, Nuria Pena, Ima Pico, Rosa Rico, Alberto Pena, Victorino GarcĆa, PepSart y Lluis MasiĆ , conformando un conjunto heterogĆ©neo de creadores.
Este grupo aporta miradas complementarias sobre un mismo entorno: algunas obras se acercan de manera mĆ”s poĆ©tica al paisaje, otras se centran en elementos concretos de la fauna o la vegetación, y tambiĆ©n hay piezas que optan por enfoques mĆ”s conceptuales o crĆticos. Pese a esa diversidad, todas comparten el compromiso de revisar la forma en que nos relacionamos con el medio natural.
Las disciplinas presentes en la exposición abarcan un espectro amplio: pintura, dibujo, fotografĆa, ilustración digital, tĆ©cnicas mixtas y experimentación grĆ”fica. Esta variedad de lenguajes permite que cada artista dialogue con la biodiversidad de la Isla del Soto desde su propio código visual, generando un mosaico de propuestas que se cruzan y se responden entre sĆ dentro de la sala.
Los responsables de la muestra destacan que todas las piezas son obras inƩditas, concebidas expresamente para formar parte de este proyecto. No se trata, por tanto, de trabajos ya exhibidos en otros contextos, sino de creaciones pensadas para ser vistas en la Sala Delibes y enmarcadas en la realidad concreta del entorno donde se encuentran.
Buena parte de las obras nacen de un contacto directo con la Isla del Soto: paseos, observaciones del cauce del rĆo, seguimientos de aves, estudio de la vegetación o recogida de elementos del propio paisaje sirven como punto de partida. A partir de ahĆ, cada artista desarrolla su proceso particular, que en muchos casos incluye fases de digitalización y posterior impresión.
Un lenguaje visual hĆbrido entre lo fĆsico y lo digital
Uno de los rasgos que mejor define esta quinta edición es la apuesta por un lenguaje visual hĆbrido, en el que se combinan la experiencia fĆsica del lugar con herramientas y procesos tecnológicos contemporĆ”neos. Muchas de las propuestas parten de dibujos, fotografĆas o elementos recogidos in situ, que despuĆ©s se transforman mediante tĆ©cnicas digitales antes de llegar a su forma definitiva.
Este modo de trabajar refleja, en cierto modo, la tensión entre lo natural y lo artificial que también atraviesa la vida cotidiana. La digitalización y la impresión no se entienden aquà como un simple recurso técnico, sino como parte del discurso de la exposición: la naturaleza aparece reinterpretada, ampliada o fragmentada, obligando a mirar con otros ojos aquello que habitualmente pasa desapercibido.
Desde la organización se subraya que la muestra se ha planteado para que el visitante no adopte un rol pasivo. Las obras, al estar distribuidas como un entramado de relaciones, invitan a recorrer la sala sin un Ćŗnico itinerario marcado, de manera que cada persona pueda construir su propia lectura a partir de los vĆnculos que establezca entre las piezas.
En este contexto, la Sala Delibes funciona casi como una prolongación simbólica de la propia Isla del Soto, no solo por su ubicación en el Centro de Interpretación, sino por la presencia constante de referencias al ecosistema local. Desde aves y especies vegetales hasta texturas del terreno o del agua, los trabajos expuestos remiten una y otra vez al entorno inmediato.
Los comisarios, JosĆ© Fuentes y Antonio Navarro, resaltan que el conjunto no busca ofrecer respuestas cerradas, sino abrir una serie de cuestiones sobre cómo entendemos la biodiversidad, quĆ© impacto tienen nuestras acciones en el territorio y de quĆ© manera el arte puede ayudar a plantear esos debates de forma accesible para la ciudadanĆa.
La Sala Delibes y el Centro de Interpretación de la Isla del Soto
La exposición se celebra en el interior del Centro de Interpretación de la Isla del Soto, un equipamiento municipal dedicado a explicar las particularidades ambientales, históricas y culturales de este espacio natural. La Sala Delibes, el Ôrea expositiva del centro, se ha convertido en los últimos años en un lugar de referencia para proyectos que ponen el foco en la relación entre arte y naturaleza.
Gracias a este tipo de propuestas, el edificio no solo cumple una función informativa, sino que tambiĆ©n actĆŗa como un punto de encuentro entre vecinos, visitantes, artistas y agentes culturales. El proyecto āArte y Biodiversidad en la Isla del Sotoā encaja plenamente en esa filosofĆa, al ofrecer al pĆŗblico una experiencia estĆ©tica que a la vez tiene una clara dimensión educativa y de sensibilización ambiental.
Al situar las obras dentro del propio entorno al que hacen referencia, el Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes refuerza la idea de que la Isla del Soto no es un espacio abstracto ni lejano, sino un lugar concreto que forma parte del dĆa a dĆa del municipio. Esta proximidad facilita que quienes visitan la exposición puedan despuĆ©s recorrer los senderos y observar sobre el terreno muchos de los elementos que han visto reinterpretados en la sala.
De esta manera, el proyecto contribuye también a dinamizar el turismo local, al ofrecer un atractivo cultural añadido para quienes se acercan a conocer la isla y sus alrededores. Sin necesidad de grandes gestos ni discursos grandilocuentes, la exposición suma una capa mÔs a la manera de contar y comprender este entorno natural.
El Ayuntamiento, a travĆ©s de las Ć”reas de Cultura y Turismo, ha reiterado su intención de seguir apostando por esta lĆnea de trabajo, en la que la creación contemporĆ”nea sirve como vehĆculo para difundir el patrimonio ambiental. La buena respuesta de las anteriores ediciones y la participación de nuevos artistas en cada convocatoria avalan la continuidad del programa.
Fechas y horarios para visitar la exposición
La muestra de la quinta edición de āArte y Biodiversidad en la Isla del Sotoā permanecerĆ” abierta al pĆŗblico hasta el 13 de junio. Durante este periodo, la exposición puede visitarse en la Sala Delibes del Centro de Interpretación en un horario pensado para facilitar el acceso tanto en dĆas laborables como en fin de semana.
El calendario de apertura establece que, de miércoles a sÔbado, la sala estarÔ disponible en horario de mañana de 11:30 a 14:00 horas y por la tarde de 16:30 a 18:30 horas. Los domingos se mantiene la franja matinal de 11:30 a 14:00 horas, permitiendo asà que el público pueda combinar la visita a la exposición con un paseo por la Isla del Soto.
A partir del 1 de junio, el horario de tarde se modifica, ampliando el tramo vespertino y pasando a ser de 18:30 a 20:30 horas. Con este cambio, el Ayuntamiento adapta la programación a las jornadas mĆ”s largas de finales de primavera, facilitando que quienes se acerquen al entorno puedan disfrutar de la isla y de la exposición en un momento del dĆa con mejores condiciones de luz y temperatura.
La entrada se enmarca dentro de la oferta cultural municipal y estĆ” orientada a todos los pĆŗblicos, desde personas con interĆ©s especĆfico en el arte contemporĆ”neo hasta visitantes que se acercan principalmente por el valor natural del espacio. La propuesta se ha configurado para que resulte accesible tambiĆ©n a quienes no estĆ”n habituados a frecuentar galerĆas o museos, priorizando una experiencia cercana y comprensible.
Para quienes quieran organizar su visita con algo mÔs de calma, la coincidencia temporal de la exposición con los meses de primavera permite encontrar la Isla del Soto en un momento especialmente propicio, con la vegetación en pleno desarrollo y una notable actividad de aves y otras especies que habitan el enclave.
Con esta quinta edición, āArte y Biodiversidad en la Isla del Sotoā refuerza su condición de proyecto estable que combina creación artĆstica, divulgación ambiental y participación ciudadana, situando a Santa Marta de Tormes como un ejemplo cercano de cómo un municipio puede aprovechar sus recursos naturales y culturales para generar propuestas contemporĆ”neas sin perder de vista la realidad del territorio.