El proyecto textil Arroupa, promovido por Cáritas Diocesana, se ha consolidado en Vilagarcía de Arousa como una de las iniciativas sociales y ambientales más destacadas del municipio. A lo largo del último año, el programa consiguió recuperar 113,6 toneladas de residuos textiles gracias a la implicación constante del vecindario, que ha apostado por dar una segunda vida a su ropa y calzado en lugar de tirarlos al contenedor convencional.
En un contexto en el que la gestión del residuo textil es ya una prioridad en muchos ayuntamientos españoles y europeos, la experiencia de Vilagarcía demuestra que la combinación de economía circular, empleo social y colaboración ciudadana puede traducirse en resultados muy tangibles: menos basura en los vertederos, más oportunidades laborales y un uso más responsable de los recursos.
113,6 toneladas de residuo textil recuperadas en un año
Según los datos facilitados por Cáritas Diocesana y el Concello de Vilagarcía, el proyecto Arroupa permitió recuperar 113,6 toneladas de ropa y calzado en el término municipal durante el último ejercicio. Esta cifra procede de los 34 puntos de recogida repartidos por la ciudad, que facilitan que cualquier vecino pueda desprenderse de sus prendas en desuso de forma sencilla.
De ese total, 105,9 toneladas proceden de los contenedores instalados en calles y plazas, ubicados en su mayoría en suelo público y visibles en distintos barrios de la localidad. El resto, 7,6 toneladas, llegó a través de puntos específicos: el ropero parroquial de Santa Baia de Arealonga y los contenedores situados en los aparcamientos del hipermercado Alcampo, considerados puntos de recogida en espacios privados.
Esta red de 34 contenedores, desplegada por las calles de Vilagarcía, permite abarcar una amplia zona urbana y facilita que el textil que ya no se utiliza no acabe en el contenedor de la fracción resto. La ciudadanía ha respondido de forma notable, demostrando una creciente sensibilización ambiental y social en torno al destino de la ropa usada.
Desde el Concello de Vilagarcía recuerdan que su apoyo al proyecto no es solo simbólico. El gobierno local colabora desde hace más de una década eximiendo a Cáritas del pago de la tasa de ocupación de la vía pública por los contenedores instalados en suelo municipal, un gesto que contribuye a la viabilidad económica de la iniciativa.

Un modelo de recogida y tratamiento con fuerte componente social
Arroupa no se limita a instalar contenedores; el proyecto se apoya en un engranaje logístico y social que arranca en la calle y termina en la tienda de segunda mano. El vaciado de los contenedores y el traslado de los residuos textiles hasta la planta de tratamiento corre a cargo de personas en riesgo de exclusión social, contratadas específicamente dentro del programa.
Todo el material recogido se envía a una planta gestionada por Cáritas en el polígono del Tambre, donde se lleva a cabo un proceso completo de separación, selección, clasificación y tratamiento de las prendas. En estas instalaciones se decide qué piezas pueden venderse como ropa de segunda mano, cuáles son aptas para reciclaje textil y qué elementos deben derivarse a otros gestores autorizados.
Esta cadena de trabajo convierte a Arroupa en un claro ejemplo de economía circular con impacto social: al mismo tiempo que se reduce el volumen de residuos, se generan puestos de trabajo para colectivos vulnerables, que encuentran en el proyecto una oportunidad de inserción laboral y de mejora de sus condiciones de vida.
La implicación de estas personas en el vaciado de colectores y en la logística diaria del programa no solo aporta recursos a nivel económico, sino también experiencia profesional y autoestima, al formar parte de una iniciativa reconocida y útil para el conjunto de la comunidad.
Desde las administraciones locales se subraya que el modelo de Arroupa encaja con las políticas europeas de gestión de residuos, que apuntan hacia una mayor recuperación de materiales y a la obligación, cada vez más extendida, de implantar sistemas de recogida separada de textiles en los municipios.
Reutilización y reciclaje: el 88,5% del textil vuelve al circuito
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto son sus resultados en términos de aprovechamiento del residuo textil. De todo lo recogido en Vilagarcía, el 88,5% del material fue reutilizado o reciclado. Es decir, casi nueve de cada diez kilos de ropa depositada en los contenedores evitó convertirse en basura sin aprovechamiento.
En la planta del polígono del Tambre, una parte de esas prendas se destina a venta como ropa de segunda mano, una vez que pasan por un proceso de revisión y acondicionamiento. Otra parte se emplea como materia prima textil, transformándose en nuevos usos, ya sea como tejido para elaborar otras prendas, como material aislante o en diferentes aplicaciones industriales.
Tan solo el 9,5% de lo recogido tuvo que descartarse por considerarse impropio o por tratarse de ropa no reutilizable ni apta para el reciclaje. Este porcentaje incluye prendas en muy mal estado, elementos sucios o contaminados y otros materiales que no permiten su incorporación a la cadena de reutilización.
El 2% restante del volumen recuperado correspondió a residuos ajenos al textil, como papel, cartón o plástico que los ciudadanos depositan por error en los contenedores de ropa. Estos materiales, al igual que la fracción rechazada, se gestionan a través de empresas autorizadas, entre ellas Coregal, especializada en el tratamiento de residuos.
La combinación de reutilización, reciclaje y correcta gestión del rechazo supone una reducción notable del impacto ambiental. Al evitar que la ropa termine incinerada o en vertedero, se recortan emisiones de CO2 a la atmósfera y se disminuye la demanda de materias primas nuevas, alineando el proyecto con los objetivos climáticos y de sostenibilidad fijados a nivel europeo.

La tienda Arroupa de Vilagarcía: ropa asequible y sin estigmas
El ciclo de Arroupa se completa con la venta de las prendas recuperadas en buen estado en las tiendas solidarias que llevan el mismo nombre. Estas superficies comerciales funcionan como escaparate de la reutilización textil, pero también como una fuente adicional de empleo e integración para las personas contratadas en el proyecto.
Desde octubre, Vilagarcía cuenta con su propia tienda Arroupa en la rúa Castelao, la segunda de toda la provincia de Pontevedra. En este establecimiento, el vecindario puede encontrar ropa de segunda mano en buen estado a precios asequibles, lo que permite acceder a prendas de calidad sin necesidad de realizar un gran desembolso.
La tienda cumple, además, una función clave para los usuarios de Cáritas. Las personas derivadas por la entidad pueden recoger las prendas que necesitan mediante un sistema de código QR facilitado por la organización. Este mecanismo les permite elegir y llevarse la ropa como un cliente más, de forma discreta y sin estigmatización, alejándose del modelo asistencialista tradicional.
En el propio comercio también se genera trabajo. Además del personal de atención al público y de gestión del establecimiento, la iniciativa cuenta con una costurera que se encarga de arreglar las prendas cuando es necesario. Este servicio de pequeños ajustes y reparaciones contribuye a prolongar aún más la vida útil de la ropa, reforzando la lógica de aprovechamiento máximo de cada prenda.
Este tipo de tiendas de segunda mano, cada vez más comunes en distintas ciudades de España y Europa, se están consolidando como una alternativa real al consumo de moda rápida. No solo alivian la presión sobre el medio ambiente, sino que también abren la puerta a un consumo más responsable y a oportunidades laborales para colectivos con dificultades.
Impacto en Vilagarcía y encaje en las políticas de economía circular
La experiencia de Arroupa en Vilagarcía encaja de lleno en las estrategias de economía circular que se impulsa desde la Unión Europea y desde múltiples administraciones autonómicas y locales. El textil es uno de los flujos de residuos con mayor crecimiento y complejidad de gestión, y proyectos como este se adelantan a la obligatoriedad de la recogida separada de ropa usada que se está extendiendo por los distintos países europeos.
Para la ciudad, disponer de más de una treintena de contenedores, una planta asociada donde se realiza la clasificación y una tienda propia supone tener todo el ciclo prácticamente cerrado a nivel local y comarcal. Esto facilita el control del flujo de materiales, reduce costes de transporte y crea empleo en el entorno más próximo.
El apoyo del Concello de Vilagarcía, a través de la exención de tasas y del reconocimiento institucional del proyecto, refuerza la estabilidad de la iniciativa y la integra en las políticas municipales de acción social y protección ambiental. Al mismo tiempo, la cooperación con empresas gestoras autorizadas, como Coregal, garantiza que la fracción no reutilizable tenga un tratamiento adecuado.
En términos sociales, la combinación de recogida de residuo textil, contratación de personas en riesgo de exclusión, formación y venta de segunda mano convierte a Arroupa en un ejemplo práctico de cómo las entidades del tercer sector pueden impulsar proyectos económicamente viables y socialmente transformadores.
Vilagarcía se ha situado así como un referente en la gestión socialmente responsable del residuo textil dentro del ámbito gallego, mostrando que, con una buena red de puntos de recogida, colaboración institucional y una ciudadanía implicada, es posible recuperar más de cien toneladas de ropa al año, recortar emisiones y, al mismo tiempo, ofrecer nuevas oportunidades laborales y de consumo más justo.