Argentina ha dado un paso relevante para la sostenibilidad de la navegaciĂ³n al oficializar el uso de biocombustibles en embarcaciones fluviales y marĂtimas. Esta medida, recogida en la ResoluciĂ³n 252/2025 recientemente publicada, permite ahora que los barcos puedan emplear biocombustibles tanto en estado puro como combinados con derivados fĂ³siles, siempre que el motor lo permita. El objetivo de esta regulaciĂ³n no solo busca responder a las demandas de sostenibilidad global, sino tambiĂ©n alinear las normativas nacionales con el contexto internacional, promoviendo una menor dependencia de hidrocarburos y apuntando a una reducciĂ³n de emisiones contaminantes dentro del sector naval.
La navegaciĂ³n, uno de los principales responsables de las emisiones de CO2 a nivel global, encuentra ahora en Argentina un marco legal que abre la puerta al uso de alternativas energĂ©ticas mĂ¡s limpias. El paĂs se suma asĂ a una corriente internacional de descarbonizaciĂ³n, en la que organismos como la OrganizaciĂ³n MarĂtima Internacional (OMI) llevan tiempo empujando el reemplazo progresivo de combustibles fĂ³siles en rutas comerciales.
Una nueva figura legal: el Operador de Bunker
La regulaciĂ³n no solo se limita a autorizar el uso de estos productos energĂ©ticos, sino que ademĂ¡s incorpora la figura del Operador de Bunker en el contexto argentino. Este nuevo actor serĂ¡ quien gestione el suministro de biocombustibles a los barcos, ya sea con instalaciones propias o en colaboraciĂ³n con almacenadores registrados. Los requisitos para formar parte de este registro han sido claramente definidos y pretenden garantizar seguridad, trazabilidad y respeto ambiental en la operatoria.
Los interesados en ser Operadores de Bunker deben:
- Demostrar inscripciĂ³n como almacenador en el registro correspondiente.
- Contar con auditorĂas de seguridad que avalen sus instalaciones de almacenaje.
- Presentar habilitaciĂ³n medioambiental emitida por las autoridades competentes.
- Aportar el currĂculum del responsable tĂ©cnico, acreditando su capacitaciĂ³n en la gestiĂ³n de biocombustibles.
- Disponer de autorizaciĂ³n en el sistema registral de Aduana.
- Incluir una descripciĂ³n detallada de la operatoria prevista.
Si no se dispone de depĂ³sitos propios, se deberĂ¡ contar con un acuerdo con una empresa habilitada como almacenadora, trasladando parte de estos requisitos sobre la infraestructura subcontratada.
Impacto ambiental y logĂstica: cambios en la planificaciĂ³n energĂ©tica
Esta medida persigue varios objetivos estratĂ©gicos. Por un lado, busca reconocer y regular formalmente una actividad que se vislumbra clave para el futuro energĂ©tico del paĂs y su rol en el comercio regional y global. TambiĂ©n, pretende adelantar y facilitar las transiciones en infraestructura portuaria y de abastecimiento, potenciando una logĂstica que sea al mismo tiempo mĂ¡s eficiente y sostenible.
Se destaca el impacto que esta reglamentaciĂ³n puede tener en el sistema de hidrovĂas y puertos argentinos, permitiendo una reducciĂ³n significativa de la huella de carbono de la navegaciĂ³n nacional. AdemĂ¡s, la flexibilizaciĂ³n para elegir tanto el tipo de biocombustible como el nivel de mezcla con fĂ³siles permitirĂ¡ una mayor adaptabilidad a las tecnologĂas de motores disponibles y favorecerĂ¡ la adopciĂ³n progresiva segĂºn las posibilidades de cada operador.
Desde una perspectiva internacional, el avance argentino estĂ¡ alineado con las tendencias globales en lucha contra el cambio climĂ¡tico. La experiencia de otros paĂses demuestra que la introducciĂ³n de biocombustibles en el transporte acuĂ¡tico no solo reduce emisiones, sino que tambiĂ©n fomenta la innovaciĂ³n tecnolĂ³gica y promueve la utilizaciĂ³n de residuos de otras industrias, favoreciendo la economĂa circular.
Retos y perspectivas: desafĂos hacia una transiciĂ³n real
Aunque la medida representa un avance en tĂ©rminos regulatorios, la descarbonizaciĂ³n total del sector naval argentino dependerĂ¡ de otros factores, como el acceso a biocombustibles avanzados y la solvencia del marco normativo. Expertos del sector han recordado que los estĂ¡ndares internacionales empiezan a exigir productos de segunda generaciĂ³n —aquellos que se fabrican a partir de residuos, como aceites usados—, marcando asĂ el camino de las futuras inversiones y el perfil del sector en los años venideros.
Por otro lado, el precio de los biocombustibles para barcos no estarĂ¡ regulado de forma centralizada, sino que serĂ¡ resultado de acuerdos privados entre los actores del sector, lo que, segĂºn las autoridades, aportarĂ¡ flexibilidad y favorecerĂ¡ la innovaciĂ³n. Esto permitirĂ¡ a los armadores priorizar, si lo desean, la opciĂ³n de combustibles mĂ¡s eficientes en tĂ©rminos medioambientales aunque sean algo mĂ¡s costosos.
Finalmente, esta regulaciĂ³n se apoya en la Ley 27.640, que regula la cadena de valor de los biocombustibles en Argentina hasta 2030, y busca sentar las bases para una transiciĂ³n progresiva en el sector de la navegaciĂ³n nacional, adaptĂ¡ndose a las demandas de sostenibilidad que marcan la agenda mundial.
El cambio en la legislaciĂ³n argentina referente al uso de biocombustibles en barcos evidencia la bĂºsqueda de soluciones energĂ©ticas que equilibren competitividad, sostenibilidad y autonomĂa. Argentina se posiciona asĂ como un actor relevante en la transformaciĂ³n del sector marĂtimo sudamericano, con todas las oportunidades y desafĂos que ello conlleva.
