Argentina actualiza los precios del bioetanol y biodiésel y recorta el corte

  • Nuevos precios mínimos: bioetanol de caña $918,025/l, bioetanol de maíz $841,394/l y biodiésel $1.688.961/ton.
  • Reducción temporal del porcentaje de mezcla de biodiésel en gasoil y diésel oil al 7%.
  • Plazos de pago: bioetanol hasta 30 días; biodiésel, 7 días corridos.
  • Productores reclaman por costos y avanza el debate de una nueva Ley de Biocombustibles.

Biocombustibles: bioetanol y biodiésel

El Gobierno argentino oficializó un paquete de medidas que redefine los valores mínimos del bioetanol y del biodiésel con vigencia inmediata para las mezclas con combustibles fósiles. A través de las resoluciones 443/2025 y 445/2025, Energía introduce nuevos precios y un ajuste transitorio del porcentaje de corte aplicado al gasoil y al diésel oil, con el objetivo de dar certidumbre a la cadena en un contexto de costos crecientes.

La iniciativa llega en plena escalada del aceite de soja, insumo clave del biodiésel, y pretende atenuar el traslado a los surtidores mientras se monitorea la oferta. La obligación de mezclar biodiésel en gasoil queda fijada de forma temporal en el 7% sobre el producto final, a la espera de que el mercado permita definir un nuevo parámetro.

Nuevos valores y plazos de pago

Los precios mínimos de adquisición quedan así: el bioetanol de caña se establece en $918,025 por litro, el bioetanol de maíz en $841,394 por litro y el biodiésel para corte obligatorio en $1.688.961 por tonelada. Estas referencias aplican a las operaciones en curso y regirán hasta una nueva actualización oficial.

En materia de pagos, la regulación fija límites para ordenar la comercialización: el bioetanol deberá abonarse en un plazo máximo de 30 días corridos desde la factura, mientras que el biodiésel tendrá un tope de 7 días. Con ello, Energía busca reducir tensiones financieras en la cadena y asegurar suministro.

Biocombustibles: bioetanol y biodiésel

Mezclas obligatorias y cambios temporales

La proporción de biodiésel en el gasoil y el diésel oil comercializados en el país se fija transitoriamente en 7%, medido sobre el volumen del producto final. Según la autoridad, la medida busca contener el impacto del insumo vegetal en el coste de elaboración y, por ende, en el precio en surtidor.

El carácter temporal del cambio permitirá evaluar mecanismos para equilibrar la cadena de valor del biodiésel sin resentir el abastecimiento. El monitoreo oficial apunta a preservar la disponibilidad de biocombustibles y a sostener cierta estabilidad de los precios al público.

Subidas mensuales y contexto regulatorio

El esquema mensual de actualización aplicó un 3% de aumento al bioetanol (tanto de caña como de maíz) y un 6% al biodiésel. En el acumulado del año, las referencias se ubican con alzas del 30% en bioetanol y del 58% en biodiésel, en línea con la volatilidad de materias primas y energía.

Estas variaciones se suman a los ajustes recientes y quedan vigentes hasta nuevos avisos de Energía. La cartera también recuerda que las empresas deben respetar los plazos de pago fijados, con el objetivo de ordenar flujos entre proveedores y refinadoras.

Reacciones del sector y debate legislativo

Desde las cámaras bioenergéticas señalan que los incrementos autorizados no acompañan la suba de costos, citando el encarecimiento del maíz, el aceite y la energía. Según advierten, la brecha de rentabilidad pone en riesgo a plantas medianas y pequeñas y la seguridad alimentaria en el interior del país.

En paralelo, avanza en el Congreso el debate de una nueva Ley de Biocombustibles, impulsada por provincias productoras, con pedidos de mayor previsibilidad, actualización automática de precios y reconocimiento de beneficios ambientales.

Efecto en surtidores y composición del precio

Los nuevos mínimos tenderán a tener algún impacto en los precios de naftas y gasoil, dado que los biocombustibles son uno de los componentes de la estructura final del combustible que paga el automovilista.

El precio en el surtidor responde a cuatro factores principales: la paridad cambiaria (el tipo mayorista subió 39,6% desde diciembre), la cotización del Brent (con caída del 12,5%), la carga fiscal (impuestos a los Combustibles Líquidos y al CO2, con actualizaciones parciales) y la variación periódica de los biocombustibles, especialmente visible este año en el biodiésel.

Además, desde mediados de año las petroleras no tienen la obligación de comunicar con antelación sus ajustes de precios al público, y algunas aplican variaciones por franja horaria según la demanda, lo que añade dinámica al mercado minorista.

Con este panorama, la combinación de nuevos precios mínimos y el recorte temporal del corte al 7% busca amortiguar la presión sobre los costos logísticos y los surtidores, mientras el sector aguarda definiciones sobre reglas de largo plazo y eventuales cambios normativos.

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