La isla de La Gomera volvió a quedarse totalmente a oscuras este domingo 18 de enero, en un nuevo cero energético que paralizó la actividad durante varias horas y recordó inevitablemente al gran apagón de 2023. Hogares, comercios y servicios esenciales vieron interrumpido el suministro, mientras las autoridades activaban los protocolos de emergencia y los técnicos trabajaban contrarreloj para recuperar la normalidad.
Según los datos facilitados por el Cabildo de La Gomera y la compañía Endesa, el fallo se produjo poco después del mediodía y dejó sin electricidad a toda la red insular, afectando también a la cobertura de telefonía móvil. Aunque el corte fue generalizado, la reposición de la luz avanzó con rapidez y, en torno a las tres horas, el 100% de los abonados tenía de nuevo servicio, si bien se advirtió de que podían producirse pequeños cortes puntuales durante las labores de ajuste.
Cómo y cuándo se produjo el apagón en La Gomera
El cero energético se originó exactamente a las 12:13 horas, cuando se produjo un deslastre completo o caída simultánea de los grupos que estaban operando en la central térmica de El Palmar, en San Sebastián de La Gomera. Este fallo súbito ocasionó una desestabilización de uno de los generadores que, por motivos de seguridad, desencadenó la desconexión en cascada del resto de equipos, dejando sin suministro a toda la isla.
En total, el apagón afectó inicialmente a 15.610 clientes, según la información facilitada por Endesa. La interrupción no se limitó al suministro eléctrico doméstico y empresarial, sino que también impactó en la red de telefonía móvil, lo que dificultó las comunicaciones en plena gestión de la incidencia y obligó a reforzar la coordinación a través de los servicios de emergencia.
Desde el primer momento, el Cabildo insular activó sus medios de emergencia y coordinó con la compañía eléctrica y el Gobierno de Canarias las actuaciones necesarias. La Dirección General de Emergencias declaró la situación de alerta en el marco del Plan Territorial de Emergencia de Protección Civil de Canarias (PLATECA), que se mantuvo activa hasta verificar que el suministro estaba restablecido y que no había daños en infraestructuras críticas.
Las instalaciones sanitarias se vieron también afectadas por la falta de fluido eléctrico durante los primeros minutos del apagón. Sin embargo, el Cabildo explicó que los centros de salud y el hospital estuvieron respaldados por grupos electrógenos, de forma que no se registraron incidencias de gravedad en la atención médica más allá de las lógicas molestias y ajustes operativos.
Respuesta técnica: de la caída total a la recuperación en tres horas
Una vez detectado el fallo en la central de El Palmar, los técnicos de Endesa activaron de inmediato todos los protocolos disponibles para restablecer los grupos de generación. La compañía subraya que en apenas 17 minutos se logró salir de la situación de “cero” técnico, es decir, se consiguió volver a arrancar la generación y estabilizar de forma inicial el sistema.
A partir de ahí, el restablecimiento de la luz fue gradual. En torno a la media hora desde el inicio del apagón, aproximadamente el 20% de la población ya había recuperado el suministro, y a medida que se acoplaban nuevos grupos a la red insular, la energía fue llegando al resto de municipios gomeros.
En el plazo aproximado de una hora desde la incidencia, Endesa logró que los grupos 13, 17 y 15 de la central estuvieran conectados y operando con normalidad. Sobre las 14:00 horas ya se encontraban cuatro grupos funcionando, lo que permitió cubrir paulatinamente la demanda de la isla y garantizar una mayor estabilidad del sistema.
El Cabildo informó de que, entre las 15:13 y las 15:25 horas, el suministro se encontraba ya restablecido al 100% en La Gomera. La compañía eléctrica y las instituciones insulares insistieron en que, pese a la recuperación completa, podrían producirse pequeñas interrupciones puntuales asociadas a tareas de ajuste, mantenimiento y verificación de la red.
Endesa calificó los tiempos de reposición como una recuperación “récord” si se compara con otros apagones de esta magnitud en sistemas aislados, aunque las autoridades autonómicas han dejado claro que la rapidez de la actuación no exime del análisis en profundidad de lo ocurrido ni, en su caso, de la asunción de responsabilidades si se detectan fallos evitables.
Posibles causas del fallo y apertura de investigaciones
En el momento de la incidencia y durante las horas posteriores, las causas exactas del apagón no estaban aún claramente determinadas. La compañía eléctrica ha señalado que mantiene abierta una investigación técnica para esclarecer qué originó la desestabilización del generador que actuó como detonante del cero energético en El Palmar.
Por su parte, el Gobierno de Canarias ha explicado que espera los informes detallados para poder evaluar lo ocurrido y decidir los siguientes pasos. El consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata, ha remarcado que se estudiará con detenimiento la información que aporte la empresa y que, si se confirma alguna responsabilidad atribuible a la operadora, no se descartan sanciones de acuerdo con la normativa vigente.
Zapata ha reconocido abiertamente que sufrir un corte total de suministro eléctrico genera inquietud entre los vecinos, altera la vida diaria y provoca importantes molestias tanto a familias como a negocios y servicios públicos. El Ejecutivo autonómico recalca que este episodio vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de los sistemas eléctricos insulares, especialmente cuando dependen en gran medida de una sola central y no cuentan con suficientes apoyos o conexiones alternativas.
En paralelo, Endesa analiza parámetros como el comportamiento de los equipos, las protecciones automáticas, la secuencia de disparos de los grupos y la posible influencia de factores externos, con el objetivo de determinar si se trató de un fallo estrictamente técnico, de una concatenación de incidencias o de una combinación de circunstancias que comprometen la estabilidad de la central.
Reacción política e institucional al cero energético
El nuevo apagón en La Gomera activó de inmediato a las principales autoridades canarias y estatales. El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, informó en la red social X de la situación, confirmando el cero energético registrado a las 12:13 horas y señalando que el Ejecutivo autonómico se mantenía en “contacto permanente” con el Cabildo insular para seguir la evolución del incidente.
Clavijo trasladó también que había recibido una llamada de la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, interesándose por lo ocurrido y ofreciendo la colaboración del Gobierno central para lo que fuera necesario. Este contacto político se enmarca en la preocupación por la seguridad del suministro en los sistemas eléctricos aislados del archipiélago.
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, manifestó igualmente que se mantenía en comunicación constante tanto con el presidente canario como con el presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo. Torres destacó que la situación se iba restableciendo de forma progresiva y expresó su confianza en recuperar la normalidad completa en el menor tiempo posible.
Desde la corporación insular, Curbelo mantuvo contacto directo con los responsables de Endesa, así como con el Gobierno de España y el Ejecutivo regional, que pusieron a disposición de la isla los medios necesarios para hacer frente a la emergencia. El presidente insular agradeció la rápida movilización de recursos, pero volvió a insistir en la urgencia de reforzar y modernizar las infraestructuras eléctricas de la isla para evitar nuevos episodios de este tipo.
La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias estableció la situación de alerta en aplicación del PLATECA y mantuvo activos los dispositivos del Centro de Coordinación Operativa Insular (CECOPIN) durante toda la jornada. Una vez restituido el suministro y comprobado que no había afectación grave a servicios básicos, la alerta se levantó en torno a las 20:00 horas del domingo.
Un problema que se repite: el precedente del apagón de 2023
El cero energético de este domingo se produce apenas unos dos años y medio después del gran apagón de julio de 2023, también originado en la central de El Palmar. Aquel episodio dejó a La Gomera sin luz durante más de 60 horas y supuso un fuerte impacto económico y social para la isla, que todavía hoy se recuerda como uno de los peores cortes de suministro en la historia reciente del archipiélago.
En 2023, la causa se atribuyó a un incendio en la central eléctrica de El Palmar, que afectó a las instalaciones y provocó la caída del sistema. La reposición del servicio fue entonces mucho más lenta, y el restablecimiento total no se consiguió hasta varios días después, lo que generó numerosas quejas y elevó el debate sobre el modelo energético insular.
Tras investigar aquel incidente, el Gobierno de Canarias tramitó un expediente sancionador a Unión Eléctrica de Canarias Generación (Unelco), que culminó en la imposición de una multa de 12,1 millones de euros por infracción administrativa considerada muy grave, al entender que se habían comprometido la seguridad y la continuidad del suministro en un sistema aislado como el gomero.
El hecho de que la isla haya experimentado dos ceros energéticos en tan poco tiempo ha intensificado las críticas sobre la falta de inversiones suficientes en generación, redes y sistemas de respaldo. Tanto desde el Cabildo como desde el Gobierno de Canarias se insiste en que el modelo actual resulta demasiado frágil para una isla que depende casi en exclusiva de una central térmica alimentada por combustibles fósiles.
Nuevas infraestructuras: interconexión con Tenerife y refuerzo del sistema
Al hilo del nuevo apagón, las instituciones han vuelto a poner el foco en los proyectos de refuerzo del sistema eléctrico gomero. El presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, recordó que se está ultimando la puesta en servicio del cable submarino que interconectará La Gomera y Tenerife, una infraestructura largamente reclamada que permitirá compartir recursos entre sistemas y reducir la vulnerabilidad energética de la isla.
Según ha avanzado la corporación insular, la interconexión eléctrica con Tenerife entrará en funcionamiento en el primer trimestre de 2026, y su inauguración contará con la presencia de representantes del Ministerio para la Transición Ecológica y del Gobierno de Canarias. Este enlace se sumará al ya existente entre Lanzarote y Fuerteventura, y abrirá la puerta a una mayor integración de los sistemas insulares del archipiélago.
Además del cable submarino, el Cabildo ha subrayado la próxima puesta en marcha de una nueva estación de Endesa en la isla, concebida para aumentar la capacidad de respuesta ante incidencias y aportar mayor seguridad de suministro. Estas actuaciones se complementan con el concurso estatal en marcha para la renovación de las centrales de generación obsoletas en Canarias, proceso que deberá concretarse en los próximos años.
El consejero de Energía, Mariano Hernández Zapata, ha defendido que se están impulsando pequeñas centrales de refuerzo y la modernización de la red de distribución, así como la implantación de energías renovables en La Gomera. No obstante, ha reconocido que todas estas medidas deben avanzar a mayor ritmo si se quiere evitar que se repitan episodios de cero energético.
Este último apagón vuelve a poner sobre la mesa las carencias estructurales del sistema eléctrico canario y las dificultades asociadas a la ultraperiferia, la fragmentación insular y la dependencia de combustibles fósiles. La discusión ya no se centra solo en la gestión de la emergencia puntual, sino en cómo acelerar la transición hacia un modelo más robusto, diversificado y sostenido por fuentes limpias.
Impacto social, económico y percepción ciudadana
Durante las casi tres horas de interrupción, numerosas actividades cotidianas se vieron alteradas en toda la isla, una situación que explica cómo afecta a los consumidores: comercios sin posibilidad de cobrar con tarjeta, negocios que tuvieron que detener su atención al público, vecinos pendientes de alimentos refrigerados y personas dependientes de determinados equipos eléctricos, entre otros muchos casos.
El apagón coincidió, además, con una jornada marcada por fenómenos meteorológicos adversos, con aviso por viento, oleaje y episodios de lluvia intensa en algunas zonas del archipiélago. Esta combinación de factores obligó a los servicios de emergencia a extremar la vigilancia, aunque finalmente no se registraron incidencias graves atribuibles directamente al cero energético.
En el plano institucional, tanto el Cabildo como el Gobierno de Canarias agradecieron la colaboración ciudadana y pidieron a la población que se mantuviera atenta únicamente a los canales oficiales de información, evitando bulos o rumores que pudieran generar confusión en un contexto ya de por sí delicado.
Casimiro Curbelo hizo hincapié en que, pese a las molestias, la capacidad de recuperación del sistema fue muy superior a la vivida en 2023, cuando el corte se prolongó durante días. Aun así, insistió en que no basta con reaccionar mejor, sino que es imprescindible “trabajar de forma incesante” para disponer de infraestructuras modernas, redundantes y conectadas que reduzcan el riesgo de apagones generales.
En la esfera más política, el incidente ha reabierto el debate sobre el papel de las empresas energéticas en la planificación a largo plazo, el marco regulatorio y la retribución de las inversiones necesarias. Algunas voces cuestionan si los incentivos actuales son suficientes para que las compañías acometan las obras y renovaciones que exige la transición energética en los sistemas insulares.
Lo ocurrido este domingo en La Gomera deja una sensación agridulce: por un lado, la respuesta técnica fue rápida y permitió restituir el suministro en unas tres horas, muy lejos de las más de 60 horas de 2023; por otro, el hecho de volver a un cero energético en tan poco tiempo confirma que el sistema sigue siendo frágil y que la isla depende aún en exceso de una central térmica vulnerable. Las investigaciones en marcha, la posible imposición de nuevas sanciones y la inminente puesta en servicio del cable submarino con Tenerife y de nuevas infraestructuras marcarán los próximos meses, en los que se medirá hasta qué punto las lecciones aprendidas se traducen en un suministro eléctrico más seguro y fiable para la población gomera.