
Las alarmas han vuelto a sonar con fuerza en el término municipal de Almonte. El paraje de Montehigo, donde se ubica la planta de reciclaje local, ha sido testigo de un nuevo incidente que ha puesto a prueba la rapidez de los servicios de emergencia. No es la primera vez que ocurre, y parece que la situación en el recinto de acopio de materiales se está volviendo una tónica habitual que preocupa a los vecinos de la zona.
En esta ocasión, las llamas han vuelto a cebarse con los restos de plástico que se amontonan en las instalaciones. El aviso saltó al mediodÃa, movilizando un contingente importante para evitar que el desastre fuera a mayores. Lo que parecÃa un fuego bajo control terminó dándole un pequeño susto a los operarios cuando, tras las primeras labores, el material volvió a prenderse debido a las altas temperaturas que alcanzan estas escombreras.
Crónica de un fuego anunciado en Montehigo

El historial del lugar empieza a ser de traca. Con este último suceso, ya son tres las intervenciones de calado que han tenido que realizar los bomberos en estas mismas instalaciones desde el pasado mes de abril. Concretamente, los dÃas 20 de abril y 19 de mayo ya hubo que desplegar mangueras y maquinaria para sofocar incendios de caracterÃsticas muy similares, lo que pone de relieve un problema recurrente en la gestión de estos residuos.
La superficie que ha acabado chamuscada en esta ocasión alcanza las dos hectáreas. El incendio no se quedó quieto dentro de los lÃmites del punto limpio, sino que saltó a una finca colindante, obligando a los efectivos a redoblar esfuerzos para que la vegetación cercana no se convirtiera en combustible extra. Por suerte, la rápida perimetración evitó que el desastre medioambiental fuera mucho más grave de lo que ya es de por sà un fuego de plásticos.
La complejidad de extinguir el plástico acumulado
Cualquiera que entienda un poco del tema sabe que apagar un montón de plásticos no es moco de pavo. El material retiene muchÃsimo calor en su interior, creando lo que los expertos llaman puntos calientes que pueden reactivar las llamas horas después de parecer extinguidas. Esto es precisamente lo que ocurrió durante la jornada del viernes, cuando los bomberos del parque de Almonte tuvieron que regresar al tajo para refrescar la zona y asegurar el perÃmetro.
Para lidiar con este tipo de siniestros, no basta con echar agua a discreción. Es necesario mover la tierra y los residuos para llegar al núcleo del incendio. En este sentido, la colaboración de un tractor con cuba fue fundamental para remover los escombros plásticos y permitir que el agua penetrara en las capas más profundas, logrando asà que el fuego quedara confinado definitivamente dentro de la parcela asignada al vertedero.
Un despliegue coordinado en la provincia de Huelva
El Consorcio Provincial de Bomberos de Huelva no escatimó en recursos para frenar el avance del humo negro que era visible desde varios kilómetros a la redonda. Desde los parques de Almonte y San Juan del Puerto salieron dotaciones compuestas por un sargento, varios cabos y bomberos, apoyados por una flota que incluÃa desde camiones nodriza hasta vehÃculos urbanos ligeros y rurales pesados para moverse por el terreno irregular del paraje.
Aunque la situación está ahora mucho más calmada, la vigilancia sigue siendo la prioridad absoluta para evitar nuevos rebrotes que obliguen a empezar de cero. La repetición de estos episodios en apenas mes y medio ha generado un debate sobre la seguridad en el almacenamiento de plásticos, ya que la intervención constante de los servicios de emergencia supone un desgaste importante y un riesgo evidente para el entorno natural de Almonte que rodea a estas plantas industriales.
La estabilización total del recinto ha permitido que el operativo se retire de forma progresiva, dejando tras de sà un paisaje marcado por el humo y los restos de material procesado. La vigilancia constante sobre el terreno y la experiencia de los grupos forestales y urbanos han sido las piezas clave para que el incidente no pasara a mayores, cerrando asà un episodio más de una serie de incendios que ya empiezan a cansar a los profesionales que se juegan el tipo en cada salida hacia Montehigo.
