Alarma por la contaminación del aire en Lima tras el uso masivo de pirotécnicos

  • El uso intensivo de pirotecnia en Navidad ha disparado las concentraciones de PM2.5 en Lima, con picos por encima de 100 µg/m³ en Lima Este.
  • San Juan de Lurigancho y Ate registran los niveles más altos de contaminación, muy por encima del umbral insalubre de 55,5 µg/m³.
  • Las condiciones meteorológicas (vientos débiles y atmósfera estable) favorecen la acumulación de contaminantes y agravan el impacto en la salud.
  • Autoridades ambientales advierten riesgos respiratorios y cardiovasculares y piden reducir el uso de pirotécnicos en próximas celebraciones.

contaminacion por pirotecnicos

La combinación de fuegos artificiales y condiciones meteorológicas poco favorables ha convertido de nuevo la noche de Navidad en un episodio crítico de contaminación del aire en Lima Metropolitana. Las mediciones oficiales muestran incrementos muy marcados de material particulado fino (PM2.5), especialmente en los distritos del norte y, sobre todo, del este de la capital peruana.

Los datos recopilados por la Red de Estaciones de Monitoreo Automático de la Calidad del Aire (REMCA) del Senamhi confirman que el festivo navideño se tradujo en niveles de contaminación calificados como insalubres. En plena madrugada, cuando el uso de pirotecnia alcanzó su punto máximo, se registraron concentraciones que duplican el umbral considerado de riesgo para la salud, afectando de manera especial a niños, personas mayores y población con patologías respiratorias o cardiovasculares.

Navidad con aire irrespirable: picos de PM2.5 por encima de los niveles insalubres

Durante la madrugada del 25 de diciembre, las estaciones de calidad del aire de San Juan de Lurigancho y Pariachi (Ate) marcaron las cifras más preocupantes. Según informó el Senamhi, en San Juan de Lurigancho se alcanzaron 104,11 µg/m³ de PM2.5 como valor máximo promedio horario, mientras que en Ate el registro fue de 103,68 µg/m³.

Ambos valores superan ampliamente los 55,5 µg/m³ establecidos como límite insalubre para la calidad del aire, lo que sitúa a estos distritos en un escenario de riesgo elevado para la población expuesta. Las mediciones más críticas se detectaron entre la 1:00 y las 3:00 de la madrugada, franja horaria que coincide con el uso más intenso de fuegos artificiales y otros productos pirotécnicos.

La información difundida por el organismo meteorológico detalla que, además de estos picos puntuales, se produjo un aumento sostenido de la contaminación respecto a años anteriores. En la Navidad de 2024, por ejemplo, la estación de Puente Piedra ya había registrado un incremento del 23 % frente a 2023 (hasta 99,0 µg/m³), mientras que en San Juan de Lurigancho la subida fue del 18 %, con un máximo de 80,7 µg/m³.

Estos registros encadenados de dos Navidades consecutivas evidencian una tendencia al alza asociada al uso de pirotecnia y a otros focos de combustión, como la quema de muñecos o residuos. Para las autoridades, el patrón es claro: si se mantiene o incrementa el uso de estos productos, los episodios de aire insalubre irán a más en próximos años.

Las estaciones de Santa Anita, Villa María del Triunfo, Campo de Marte (Jesús María) y San Martín de Porres también mostraron incrementos notables, con valores que, si bien no alcanzaron los máximos de Lima Este, sí se situaron por encima o cerca de los 60-80 µg/m³ en las horas centrales de la madrugada navideña.

contaminacion aire por fuegos artificiales

Distritos más afectados: Lima Este y Lima Norte bajo alerta

El mapa de calidad del aire elaborado por el Senamhi, mediante su pronóstico numérico por zonas, retrata una Lima claramente fragmentada en función de la exposición a contaminantes. Las áreas del norte y del este concentran los mayores niveles de PM2.5, mientras que ciertos sectores costeros y menos urbanizados se mantienen en rangos más aceptables.

En el nivel más crítico, identificado en color rojo como estado insalubre, destacan San Juan de Lurigancho y Comas, ambos con elevada densidad de población y una fuerte actividad festiva nocturna. En estas zonas, las concentraciones de PM2.5 podrían superar ampliamente el umbral de 55,5 µg/m³, situando a la población en un escenario de riesgo generalizado.

Un segundo cinturón de contaminación, marcado en color naranja como insalubre para grupos sensibles, se extiende por gran parte de Lima Norte, Lima Centro y Lima Este. Aquí se incluyen distritos como Independencia, Los Olivos, San Martín de Porres, Cercado de Lima, Rímac, Breña, La Victoria, El Agustino, Ate, Santa Anita y San Luis, todos ellos caracterizados por un intenso tráfico rodado, comercio denso y presencia de actividades industriales.

En estos distritos, los expertos advierten que las personas con enfermedades respiratorias o cardiacas y los colectivos más vulnerables deberían limitar su exposición al aire libre durante la madrugada y primeras horas de la mañana tras las celebraciones, ya que los niveles de PM2.5 pueden agravar patologías preexistentes.

Otra parte significativa de la capital se sitúa en nivel amarillo, es decir, calidad del aire moderada. En este grupo aparecen Miraflores, San Isidro, Barranco, Jesús María, Lince, Pueblo Libre, Magdalena del Mar, San Borja, Surquillo, La Molina, así como varios distritos de Lima Sur, entre ellos Chorrillos, San Juan de Miraflores, Villa El Salvador y Villa María del Triunfo. Aunque en estos casos el riesgo es menor, las autoridades recomiendan prudencia con el uso de pirotecnia.

Finalmente, las áreas marcadas en color verde, con buena calidad del aire, se localizan sobre todo en sectores costeros y menos urbanizados, como Ancón, Santa Rosa, Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo, Santa María del Mar y zonas periféricas de Lurín. En estas áreas, la mayor ventilación y la menor concentración de fuentes emisoras contribuyen a una dispersión más eficaz de los contaminantes.

El papel del tiempo: vientos débiles y atmósfera estable que atrapan el humo

Más allá del uso masivo de fuegos artificiales, los especialistas subrayan que las condiciones atmosféricas previstas para la Navidad de 2025 han actuado como un amplificador del problema. La previsión de una disminución de la velocidad del viento y una atmósfera especialmente estable favorece que los contaminantes permanezcan cerca de la superficie durante más tiempo.

El ingeniero José Inoue, de la Subdirección de Evaluación del Ambiente Atmosférico del Senamhi, explicó en una entrevista radiofónica que, en estas circunstancias, el material particulado generado por la pirotecnia no se dispersa con rapidez, sino que tiende a concentrarse sobre las zonas más elevadas y densamente construidas de la ciudad. Esto afecta especialmente a distritos de Lima Norte como Puente Piedra y Carabayllo, y de Lima Este como Ate, La Molina y San Juan de Lurigancho.

Inoue recordó que durante la Navidad de 2024 ya se habían observado aumentos de contaminación de hasta un 23 % en Puente Piedra y del 18 % en San Juan de Lurigancho, con valores que rozaban o superaban la barrera de los 80-100 µg/m³. Este año, con un patrón meteorológico similar y un uso intensivo de fuegos artificiales, las cifras podrían incluso ser mayores si no se limita el empleo de estos productos.

El Senamhi insiste en que la combinación de atmósfera estable, vientos flojos y topografía compleja crea una especie de «tapa» sobre la ciudad, que impide que los contaminantes se dispersen con normalidad. El resultado es un aumento notable de partículas finas en las horas posteriores a la medianoche, justo cuando muchas personas todavía permanecen al aire libre celebrando.

Qué respiramos: partículas finas, metales pesados y riesgos para la salud

La preocupación de las autoridades no se limita a los picos de contaminación, sino también a la naturaleza de los contaminantes emitidos por la pirotecnia. El Ministerio del Ambiente y el Senamhi señalan que las explosiones de fuegos artificiales liberan una mezcla compleja de sustancias, entre ellas partículas finas PM2.5 que pueden contener metales como plomo, cobre o bario.

Estas partículas son extremadamente pequeñas, hasta 30 veces más finas que el grosor de un cabello humano, lo que les permite penetrar profundamente en el aparato respiratorio e incluso alcanzar el torrente sanguíneo. Los especialistas advierten de que su inhalación está asociada con irritación de las vías respiratorias, dificultad para respirar y agravamiento de enfermedades crónicas como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Los riesgos se vuelven especialmente relevantes para niños, personas mayores, mujeres embarazadas y pacientes con patologías previas, tanto respiratorias como cardiovasculares. En estos grupos, la exposición a concentraciones elevadas de PM2.5 puede desencadenar crisis asmáticas, descompensaciones cardíacas e incrementar el número de ingresos hospitalarios, tal y como han señalado reiteradamente las autoridades sanitarias.

El Ministerio del Ambiente ha subrayado, además, que los residuos de pirotecnia no solo se quedan en el aire: parte de esas sustancias tóxicas terminan depositándose sobre el suelo y cuerpos de agua cercanos, donde pueden afectar a la calidad ambiental a medio plazo. Aunque el presente episodio se centra en la atmósfera, los expertos recuerdan que el impacto de los fuegos artificiales es más amplio de lo que suele percibir la ciudadanía.

Frente a este escenario, tanto el Minam como el Senamhi recomiendan evitar, en la medida de lo posible, el uso de pirotecnia y apostar por formas de celebración menos contaminantes y ruidosas, que reduzcan el impacto sobre la salud pública y el entorno urbano.

Incendios y emergencias: cuando la fiesta termina en siniestro

La contaminación atmosférica no es el único problema ligado a la pirotecnia. Durante la noche del 24 y la madrugada del 25 de diciembre se reportó en Lima un alto número de incendios vinculados al uso de artefactos pirotécnicos. Según detalló Mario Casaretto, gerente de Gestión de Riesgos de Desastres de la Municipalidad de Lima, cerca del 80 % de los siniestros atendidos en ese periodo tuvieron su origen en estos productos.

Casaretto explicó que buena parte de las emergencias se produjeron en techos y azoteas donde se almacenan cartones, plásticos y otros desechos. Los residuos incandescentes de los fuegos artificiales caen aún encendidos sobre estos materiales fácilmente inflamables, generando focos de fuego que pueden propagarse rápidamente y poner en peligro viviendas enteras.

Uno de los incidentes más graves se registró en San Juan de Lurigancho, en una fábrica situada en la calle Los Amancaes, cerca de la avenida Canto Grande. Allí fue necesaria la intervención de unas 15 unidades de bomberos para controlar un incendio que se prolongó durante varias horas, con cuantiosos daños materiales aunque, afortunadamente, sin víctimas mortales.

Estas situaciones refuerzan la advertencia de las autoridades municipales y ambientales, que insisten en que la manipulación de pirotecnia en entornos urbanos densamente poblados no solo compromete la calidad del aire, sino que también dispara el riesgo de incendios, colapsos de infraestructura y otros tipos de emergencias que saturan los servicios de respuesta.

Alertas, previsiones y recomendaciones para próximas celebraciones

De cara a las fiestas de fin de año, el Senamhi ha emitido nuevas advertencias sobre la posible repetición de episodios críticos de contaminación si se mantiene el mismo patrón de uso de fuegos artificiales. En algunos comunicados, el organismo habla incluso de alerta roja por calidad del aire, al prever que Lima Metropolitana puede volver a alcanzar niveles insalubres tras las celebraciones nocturnas.

Los modelos de predicción señalan que los distritos del norte, este y sur concentran el mayor riesgo, con especial atención a San Juan de Lurigancho y Comas en el escenario más severo (color rojo), y a Independencia, Los Olivos, San Martín de Porres, Cercado de Lima, Rímac, Breña, La Victoria, El Agustino, Ate, Santa Anita y San Luis en la categoría de riesgo para grupos sensibles (color naranja).

Ante estas proyecciones, los especialistas recomiendan a la población adoptar una serie de medidas básicas de protección. Entre ellas, limitar las actividades al aire libre durante la madrugada, cerrar puertas y ventanas en las horas de mayor concentración de humo, y considerar el uso de mascarillas filtrantes, especialmente en el caso de personas con enfermedades respiratorias o cardíacas.

El Senamhi también recuerda que, a través de sus canales oficiales, la ciudadanía puede consultar en tiempo casi real la evolución de la calidad del aire por zonas de Lima Metropolitana. Esta información permite planificar mejor las actividades y tomar decisiones informadas sobre exposición, sobre todo en los distritos donde se prevé un incremento sostenido de PM2.5.

En paralelo, desde el ámbito municipal y nacional se vienen impulsando campañas para desincentivar el uso de pirotecnia, fomentando alternativas más seguras y menos contaminantes. El mensaje común de las instituciones es que la forma de celebrar tiene un impacto directo en la salud colectiva, y que reducir el protagonismo de los fuegos artificiales puede marcar la diferencia.

Todo este conjunto de datos, proyecciones y advertencias dibuja una Lima que, llegada la Navidad, ve cómo el cielo se ilumina mientras la calidad del aire se desploma. Los episodios recientes muestran que la contaminación por pirotécnicos no es un fenómeno puntual, sino una tendencia que combina hábitos festivos arraigados, condiciones meteorológicas adversas y una elevada densidad urbana. Romper este círculo pasa por asumir, tanto a nivel individual como institucional, que respirar un aire más limpio en las fiestas depende en gran medida de reducir la dependencia de los fuegos artificiales y apostar por celebraciones más saludables para la ciudad y para quienes la habitan.

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