
Los ahorros de CO2 que aportan los biocombustibles sostenibles se han convertido en uno de los puntos calientes del debate climático europeo. Mientras la tecnología está disponible y extendida en el mercado, el marco regulatorio comunitario plantea un reconocimiento muy limitado de su contribución real a la descarbonización del transporte.
En este contexto, APPA Renovables, principal voz de las energías limpias en España, ha intensificado su presión para que esos ahorros se tengan en cuenta de forma plena en los objetivos de emisiones de turismos y furgonetas nuevos. La asociación considera que las reglas propuestas por la Comisión Europea se quedan cortas y desaprovechan una herramienta que ya podría estar reduciendo emisiones de manera mucho más ambiciosa.
Qué pide el sector sobre los ahorros de CO2 de los biocombustibles
La posición de APPA Renovables parte de una idea sencilla: cada tonelada de CO2 evitada gracias a los biocarburantes sostenibles debe computar íntegramente en los objetivos europeos de reducción de emisiones del transporte por carretera. Y, además, debe hacerlo desde ya, sin esperar más de una década.
En concreto, la asociación reclama que los ahorros de emisiones de CO2 derivados del uso de biocombustibles sostenibles y otros combustibles renovables puedan utilizarse sin restricciones para cumplir las metas fijadas en el Reglamento (UE) 2019/631, que regula las emisiones de turismos y vehículos comerciales ligeros nuevos en la Unión Europea.
Esto implicaría que los combustibles renovables neutros en carbono, cuando se consumen en coches y furgonetas, contribuirían de manera directa a rebajar el promedio de emisiones que deben cumplir los fabricantes. Para el sector, se trata de aprovechar una solución que ya está desplegada en las gasolineras y que no requiere esperar a que toda la flota sea eléctrica.
La petición de APPA se ha trasladado formalmente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) dentro de la consulta pública sobre la modificación del reglamento europeo de emisiones. El objetivo es influir en la postura que defenderá España en las negociaciones en el Consejo y el Parlamento Europeo.
La propuesta de la Comisión Europea: créditos y fuertes limitaciones
La Comisión Europea ha planteado introducir un sistema de créditos para biocombustibles sostenibles y otros combustibles renovables en el Reglamento (UE) 2019/631. La idea es que los ahorros de CO2 a lo largo del ciclo de vida de estos combustibles sirvan para compensar parte de las emisiones de los vehículos nuevos.
Según el texto propuesto, solo a partir de 2035 se empezarían a contabilizar estos ahorros y, además, con un tope muy ajustado: como máximo el 3% de las emisiones de CO2 del año de referencia 2021. Es decir, incluso a partir de esa fecha, la contribución de los biocombustibles estaría acotada a una pequeña porción de las emisiones totales.
La propuesta también excluye del cómputo los biocarburantes de primera generación (producidos a partir de cultivos agrícolas convencionales) y limita al 1% la aportación de los biocarburantes elaborados con ciertos residuos recogidos en la parte B del anexo IX de la Directiva de Energías Renovables (DER III), como el aceite de cocina usado.
De aplicarse tal y como está redactada, la normativa dejaría fuera o apenas permitiría contar una parte menor de los biocombustibles que hoy cumplen con los criterios de sostenibilidad de la propia directiva europea de renovables, pese a su capacidad para reducir las emisiones del transporte.
Por qué el sector considera insuficiente el reconocimiento de los ahorros de CO2
Para APPA Renovables, el enfoque de la Comisión supone, en la práctica, posponer el potencial de descarbonización de los biocombustibles hasta bien entrada la década de 2030. La asociación sostiene que retrasar el cómputo a 2035 y fijar un techo del 3% resta casi toda la eficacia a un mecanismo que podría estar al servicio de los objetivos climáticos desde ahora.
El presidente de la sección de Biocarburantes de APPA, Álvaro Mitjans, admite que la iniciativa comunitaria va en la dirección adecuada al reconocer por primera vez estos ahorros, pero recalca que lo hace de forma tan limitada que su impacto real sería muy reducido. A su juicio, todos los topes temporales y cuantitativos deberían suprimirse.
El sector defiende que los biocombustibles sostenibles ya generan ahorros tangibles de CO2 en coches y furgonetas, al sustituir directamente combustibles fósiles en los depósitos. Que esos ahorros no se reflejen plenamente en los balances oficiales de emisiones, argumenta la asociación, supone infraestimar su contribución climática.
Además, la exclusión de los biocarburantes de primera generación y la restricción adicional a los producidos a partir de residuos incluidos en la parte B del anexo IX de la DER III se consideran limitaciones carentes de una justificación técnica sólida. Estos productos ya están sometidos a criterios de sostenibilidad y seguimiento en la normativa europea, por lo que su veto o su fuerte recorte se perciben como incoherentes.
El papel de los biocombustibles de primera generación y de los residuos
Uno de los puntos más polémicos del planteamiento comunitario es la exclusión total de los biocarburantes de primera generación del sistema de créditos. Se trata de biocombustibles elaborados, por ejemplo, a partir de cultivos de oleaginosas, cereales o azúcares, que han sido la base del desarrollo inicial del sector en muchos países europeos.
Para APPA Renovables, dejar fuera estas tecnologías supone recortar sin necesidad una parte relevante del potencial de ahorro de CO2, precisamente en un momento en el que la Unión Europea necesita acelerar su transformación energética para cumplir los compromisos climáticos.
La otra gran restricción se refiere a los biocarburantes producidos a partir de determinados residuos contemplados en la parte B del anexo IX de la DER III. Entre ellos destacan materias como el aceite de cocina usado, que ya se emplea de forma habitual en la fabricación de biodiésel y otros biocombustibles avanzados.
La Comisión plantea que, incluso cumpliendo con la directiva de renovables, la contribución de estos biocarburantes elaborados a partir de residuos se limite al 1% en el cómputo de los ahorros de CO2 para el transporte ligero. La asociación española rechaza esta limitación, al considerar que penaliza soluciones que, además de reducir emisiones, ayudan a valorizar residuos que de otro modo tendrían una gestión más compleja.
Vehículos de emisiones cero alimentados con combustibles renovables
Más allá de la contabilización de los ahorros de CO2, el sector plantea un cambio relevante en la forma de clasificar los vehículos. APPA Renovables defiende que los coches y furgonetas con motores de combustión homologados para funcionar exclusivamente con biocombustibles sostenibles u otros combustibles renovables neutros en CO2 deberían ser considerados oficialmente como vehículos de «emisiones cero».
El razonamiento técnico es que el CO2 que sale por el tubo de escape de estos vehículos equivale al que absorbió la biomasa durante su crecimiento, de modo que el balance neto de emisiones en la atmósfera es neutro. No se trata de eliminar las emisiones físicas del escape, sino de asegurar que esos gases ya habían sido captados previamente.
Reconocer a estos vehículos como de emisiones cero tendría implicaciones directas para la industria automovilística: abriría una vía adicional para cumplir los límites de CO2 de la flota más allá de la electrificación pura, incorporando motores térmicos avanzados alimentados únicamente con combustibles renovables certificados.
Según el sector, esta opción ofrecería mayor flexibilidad tecnológica y de costes, al permitir combinar vehículos eléctricos de batería, híbridos enchufables y modelos de combustión alimentados con biocombustibles sostenibles, manteniendo aun así la senda de descarbonización exigida por la normativa europea.
Impacto en los objetivos climáticos y en la transición energética europea
La discusión sobre cómo contabilizar los ahorros de CO2 de los biocombustibles no es un debate jurídico aislado, sino que afecta directamente a la estrategia de descarbonización del transporte en Europa. El sector del automóvil y la logística representan una parte sustancial de las emisiones y su transformación es uno de los retos más complejos de la transición energética.
Para APPA Renovables, un reconocimiento más amplio de los biocombustibles sostenibles permitiría acelerar la reducción de emisiones en el corto y medio plazo, aprovechando la infraestructura existente y sin esperar a la renovación completa del parque automovilístico.
La asociación insiste en que los combustibles renovables no deben verse como rivales de la electrificación, sino como una herramienta complementaria que puede aportar reducciones adicionales en segmentos donde la electrificación total aún es complicada, como ciertas furgonetas de reparto o vehículos que realizan muchos kilómetros al año.
En paralelo, el desarrollo de estos combustibles favorece la diversificación tecnológica y de suministro energético, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles importados y mejorando la resiliencia del sistema energético europeo. Para un país como España, con un tejido empresarial amplio en renovables, esto también implica oportunidades industriales y de empleo.
La posición de España y el peso del sector renovable
APPA Renovables ha querido garantizar que la postura española en las negociaciones europeas refleje la importancia de los biocombustibles en la estrategia de descarbonización del transporte. Por ello, ha participado activamente en la consulta del MITECO sobre el reglamento de emisiones de turismos y furgonetas.
La organización, fundada en 1987, agrupa a más de 500 empresas y entidades vinculadas a las energías renovables en España, desde biocarburantes, biogás y biomasa hasta eólica, hidráulica, autoconsumo y solar fotovoltaica. Su papel como interlocutor con las administraciones le permite canalizar la visión del sector hacia los marcos regulatorios.
Dentro de esa visión, la contabilización plena e inmediata de los ahorros de CO2 de los biocombustibles se considera clave para que el reglamento europeo sea coherente con la realidad tecnológica y con los objetivos climáticos. La asociación recuerda que estos combustibles cuentan ya con certificaciones de sostenibilidad y esquemas de trazabilidad que permiten verificar su contribución ambiental.
El debate que se abre ahora en el Consejo y el Parlamento Europeo determinará si la Unión opta por aprovechar al máximo estos ahorros de emisiones o si, por el contrario, mantiene un enfoque más restrictivo que limite su reconocimiento a una proporción reducida y en un horizonte temporal lejano.
En conjunto, la discusión sobre los ahorros de CO2 de los biocombustibles en el marco del Reglamento (UE) 2019/631 refleja la tensión entre el potencial técnico disponible y las cautelas del diseño normativo. El sector renovable español defiende que abrir la puerta de forma más decidida a estos combustibles, sin retrasos ni topes tan estrictos, permitiría recortar emisiones de manera más rápida, diversificar soluciones y reforzar el papel de Europa en una transición energética que no puede esperar a 2035 para aprovechar todas las herramientas que ya están encima de la mesa.