
El sector de las renovables está viviendo un momento dulce, pero se enfrenta al gran reto de la intermitencia. Para que el sistema no cojee cuando el sol se pone, es fundamental contar con infraestructuras que guarden lo generado durante el día. La compañía española Acciona Energía parece tener esto muy claro y ha decidido meter una marcha más en su estrategia internacional con una inversión de calado en el hemisferio sur.
Con la construcción de un nuevo sistema de almacenamiento en baterías de gran escala en pleno desierto de Atacama, la firma busca dar estabilidad a una red que cada vez depende más de fuentes limpias. Este movimiento no es casualidad, sino que responde a la necesidad de gestionar de forma eficiente los excedentes energéticos en una de las zonas con mayor radiación solar del planeta, algo que desde Europa se mira con lupa para replicar modelos similares.
El Romero: una pieza clave para la red eléctrica
El núcleo de esta noticia reside en la planta fotovoltaica El Romero, una instalación que ya de por sí es un referente en el sector con sus 246 MWp. Ahora, se le va a acoplar un sistema de baterías (BESS) con una potencia de 196 MW y una capacidad de 980 MWh. Lo que esto significa, hablando en plata, es que el sistema podrá suministrar electricidad a la red de forma ininterrumpida durante cinco horas seguidas, incluso cuando no haya un solo rayo de sol sobre los paneles.
Este nuevo activo, cuya puesta en marcha se espera para finales del año 2027, supone un salto cualitativo para la empresa. No solo se trata de instalar placas, sino de dotar al sistema de la inteligencia necesaria para decidir cuándo soltar esa energía. Al final del día, lo que se busca es que la seguridad del suministro esté garantizada sin tener que recurrir a fuentes más contaminantes cuando la demanda aprieta.
Para los que nos leen desde España, este tipo de proyectos son el espejo donde se miran las futuras plantas del continente europeo. La tecnología BESS está demostrando ser la solución ideal para evitar los vertidos de energía, esos momentos en los que se produce más de lo que la red puede absorber y que, desgraciadamente, todavía ocurren con demasiada frecuencia.
Malgarida y el objetivo de los 2 GWh
Pero ojo, que la cosa no se queda solo en El Romero. Este anuncio viene a complementar otro proyecto de dimensiones similares que la compañía ya tiene entre manos en el complejo solar Malgarida. Aquel sistema, que ya se encuentra en fase de construcción, aportará otro gigavatio hora de capacidad, dejando claro que lo de apostar por el almacenamiento a gran escala no es un farol, sino un pilar central de su negocio.
Sumando ambos desarrollos, Acciona Energía se plantará en Chile con una capacidad cercana a los 2 GWh. Es una cifra que impresiona y que permitirá a la compañía optimizar al máximo su cartera de activos. En un mercado tan competitivo, ser capaz de desplazar la entrega de energía a las horas más rentables o necesarias es lo que marca la diferencia entre una planta del montón y una infraestructura de vanguardia.
La estabilidad de la red es otro de los puntos fuertes de esta tecnología. Al actuar como un pulmón, las baterías pueden absorber fluctuaciones y mantener el voltaje en niveles adecuados. Esto es algo que los técnicos valoran muchísimo, ya que fortalece la robustez del sistema eléctrico local frente a posibles imprevistos o picos de consumo inesperados.
Una presencia consolidada en el territorio chileno
A día de hoy, la firma ya gestiona una potencia instalada nada despreciable de 922 MW en el país. Su cartera es bastante variada y equilibrada, contando con tres parques eólicos (Punta Palmeras, San Gabriel y Tolpán Sur) y cuatro plantas fotovoltaicas de gran tamaño. Esta base de activos es la que permite que la integración de nuevas tecnologías de almacenamiento sea mucho más fluida y efectiva desde el punto de vista operativo.
Resulta interesante ver cómo una empresa de matriz española exporta este conocimiento técnico a mercados internacionales, consolidando empleos y tecnología que luego tienen su retorno en el ecosistema industrial europeo. El desierto de Atacama se ha convertido en un laboratorio real para la transición energética, donde se prueban soluciones que tarde o temprano acabarán siendo el estándar en nuestras latitudes.
La ambiciosa hoja de ruta de la compañía no solo refuerza su posición en Latinoamérica, sino que lanza un mensaje claro al mercado global sobre la viabilidad de estos sistemas. Con la entrada en operación de estas baterías, se da un paso de gigante para que las renovables dejen de ser vistas como una fuente secundaria y pasen a liderar la carga base del consumo eléctrico diario de forma fiable y sostenible.
Este despliegue masivo de tecnología BESS en proyectos como El Romero y Malgarida evidencia que el almacenamiento es el socio inseparable de la generación fotovoltaica moderna. Al duplicar su capacidad prevista, la empresa no solo mejora la eficiencia de sus activos actuales, sino que se anticipa a los retos de una red eléctrica que demanda cada vez más flexibilidad y capacidad de respuesta rápida ante los cambios en la producción y el consumo.