292 millones en ayudas para impulsar la energía eólica e hidroeléctrica en España

  • El programa Repoten 2 moviliza 292 millones para modernizar parques eólicos e instalaciones hidroeléctricas de hasta 50 MW.
  • Se prevé repotenciar al menos 750 MW eólicos, actualizar 115 MW hidráulicos e incorporar 130 MWh de almacenamiento hibridado.
  • El plazo de solicitudes va del 15 de enero al 24 de febrero y la gestión corre a cargo del IDAE en concurrencia competitiva.
  • El 86% del presupuesto se dirige a eólica y el resto a hidráulica, con criterios ambientales estrictos y alineados con el principio DNSH.

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El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha puesto en marcha una nueva convocatoria de 292 millones de euros para dar un empujón a la renovación de parques eólicos y a la modernización de centrales hidroeléctricas en España. Se trata de la segunda edición del programa Repotenciación Circular, conocido como Repoten 2, financiado con fondos europeos Next Generation EU dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).

Con esta línea de ayudas, el Gobierno busca aumentar la producción de energía renovable aprovechando infraestructuras ya existentes, en lugar de levantar únicamente nuevas instalaciones, y al mismo tiempo reducir el impacto ambiental de los parques más antiguos. El programa se centra en parques eólicos y centrales hidroeléctricas de hasta 50 megavatios (MW), apostando por la actualización tecnológica y por la incorporación de sistemas de almacenamiento de energía.

Un programa clave para repotenciar eólica e hidroeléctrica

Repoten 2 se presenta como una herramienta para modernizar una parte relevante del parque renovable español, dando continuidad a una primera convocatoria que ya movilizó 222,5 millones de euros. En esta ocasión, se refuerza el presupuesto y se amplía el alcance, especialmente en lo que se refiere a la potencia máxima de las instalaciones hidroeléctricas que pueden optar a las ayudas.

El objetivo central es mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental de parques eólicos envejecidos, sustituyendo equipos antiguos por aerogeneradores más eficientes y con mejores prestaciones. En paralelo, se pretende impulsar la renovación tecnológica y ambiental de centrales hidroeléctricas, integrando soluciones que permitan una operación más flexible y sostenible.

La convocatoria se financia con recursos europeos del PRTR y Next Generation EU, vinculados a los capítulos de transición ecológica, transformación energética y resiliencia del sistema eléctrico. Así, estas ayudas se alinean con los compromisos de España en materia de clima y energía, así como con los objetivos de la Unión Europea en descarbonización y seguridad de suministro.

Según las estimaciones del propio Ministerio, la puesta en marcha de los proyectos apoyados por Repoten 2 permitirá llegar a repotenciar al menos 750 MW de potencia eólica, modernizar alrededor de 115 MW hidroeléctricos y añadir unos 130 megavatios hora (MWh) de almacenamiento a la red. Son cifras que apuntan a una mejora significativa de la capacidad renovable gestionable en el sistema eléctrico.

Estas previsiones se enmarcan en una estrategia más amplia de modernización del parque energético, con la que el Gobierno pretende aprovechar al máximo las infraestructuras existentes, acortar plazos de implantación y contener costes frente a la construcción de nuevas plantas desde cero.

Actuaciones subvencionables: repotenciación y almacenamiento

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Las ayudas de Repoten 2 se dirigen a proyectos que impulsen una repotenciación efectiva de parques eólicos y una modernización profunda de instalaciones hidroeléctricas dentro del límite de 50 MW. No se trata de pequeñas mejoras, sino de actuaciones de calado que supongan un salto tecnológico apreciable.

En el caso de la energía eólica, las inversiones elegibles incluyen la sustitución de aerogeneradores obsoletos por equipos de última generación, con mayor capacidad, mejor rendimiento y un menor impacto en el entorno. Esto puede traducirse en menos máquinas para la misma o mayor potencia instalada, reduciendo la ocupación del territorio y mejorando la integración ambiental.

Para las centrales hidroeléctricas, el programa financia actuaciones orientadas a la renovación tecnológica y ambiental: modernización de turbinas y generadores, actualización de sistemas de control, mejora de la eficiencia de los equipos y adaptación de las instalaciones a requisitos ambientales más exigentes. Todo ello, siempre que se trate de plantas de hasta 50 MW de potencia.

Un elemento destacado de esta edición es la apuesta explícita por el almacenamiento energético hibridado. Tanto en proyectos eólicos como hidroeléctricos, la instalación de sistemas de almacenamiento (por ejemplo, baterías) se considera una actuación subvencionable, lo que busca facilitar la integración de renovables variables y mejorar la estabilidad del sistema.

Además, se han introducido condiciones más flexibles para facilitar la incorporación de almacenamiento en los proyectos. En el caso de las centrales hidroeléctricas, se ha ampliado el umbral de potencia subvencionable, que pasa de 10 MW a 50 MW, lo que abre la puerta a un abanico mayor de instalaciones candidatas a la ayuda.

Reparto del presupuesto: prioridad para la eólica

El diseño presupuestario de Repoten 2 da un peso muy relevante a la energía eólica, aunque sin dejar de lado la modernización hidroeléctrica. De los 292 millones de euros de la convocatoria, 252 millones se reservan a la repotenciación de parques eólicos y 40 millones se destinan a proyectos en centrales hidroeléctricas.

Este reparto responde, en buena medida, al mayor volumen de potencia eólica en servicio y al amplio margen de mejora que presentan muchos parques desarrollados en las primeras etapas del despliegue renovable en España. Al sustituir turbinas antiguas por modelos más avanzados, se puede aumentar la producción sin incrementar el impacto territorial.

En el bloque hidroeléctrico, los 40 millones de euros pretenden impulsar proyectos que actualicen centrales ya consolidadas, mejoren su rendimiento, refuercen su aportación a la flexibilidad del sistema y reduzcan impactos ambientales, especialmente en lo relativo a caudales ecológicos, paso de fauna o gestión del agua.

La estructura del programa deja cierto margen de maniobra: si uno de los dos subprogramas (eólico o hidroeléctrico) no llegase a agotar su dotación, está prevista la posibilidad de reasignar fondos entre ambos. De este modo, se busca aprovechar al máximo los recursos disponibles, evitando que queden remanentes sin ejecutar.

Esta flexibilidad financiera se combina con la voluntad de reforzar la cadena de valor nacional y europea, apoyando proyectos que tiren de proveedores locales de tecnología, ingeniería y servicios asociados a la repotenciación y al almacenamiento.

Cambios respecto a la primera convocatoria y encaje con otros programas

Repoten 2 no parte de cero: es la segunda edición de un esquema de ayudas que ya tuvo un recorrido previo. Sin embargo, la nueva convocatoria introduce ajustes relevantes tanto en el alcance tecnológico como en la coordinación con otros programas públicos.

Uno de los cambios más claros es la exclusión de los proyectos de reciclaje y tratamiento de palas eólicas del ámbito de Repotenciación. En la primera edición, se apoyaron seis iniciativas pioneras para levantar plantas industriales dedicadas a esta actividad en España.

Ahora, este tipo de proyectos se canaliza a través de un programa independiente impulsado por el IDAE: Renocicla, una línea específica orientada a la economía circular de bienes de equipo de energías renovables. Renocicla cuenta con un presupuesto de 100 millones de euros y se ha diseñado precisamente para cubrir, entre otras cosas, la gestión de componentes como palas, estructuras o equipos al final de su vida útil.

El plazo de recepción de solicitudes de Renocicla se cerró a mediados de septiembre, de modo que el enfoque de Repoten 2 se concentra ahora en la modernización de instalaciones en operación y en la mejora de su rendimiento, dejando la parte de reciclaje a este otro programa especializado.

Otro matiz importante respecto a la primera convocatoria es la ampliación de la potencia máxima subvencionable en centrales hidroeléctricas, que ya no se limita a 10 MW, sino que se eleva a 50 MW. Esta modificación amplía el número de instalaciones susceptibles de recibir apoyo y facilita la participación de centrales medianas que juegan un papel relevante en el sistema.

Gestión de las ayudas, plazos y criterios de evaluación

La gestión de Repoten 2 recae en el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que tramitará la convocatoria en régimen de concurrencia competitiva. Esto implica que los proyectos se comparan entre sí y se ordenan en función de una serie de criterios establecidos en las bases reguladoras.

El plazo para presentar solicitudes está acotado: se abre el 15 de enero y finaliza el 24 de febrero. Dentro de ese periodo, las entidades interesadas deben preparar y registrar toda la documentación técnica, administrativa y económica requerida, de acuerdo con lo que se detalle en la convocatoria oficial.

Entre los factores que se valorarán para seleccionar las iniciativas destacan la reducción de la ayuda solicitada (es decir, proyectos que requieran menos subvención por unidad de potencia o energía), la viabilidad administrativa, el grado de innovación tecnológica y la contribución del proyecto al funcionamiento del sistema eléctrico, por ejemplo en términos de flexibilidad o integración de renovables.

También se otorgará peso a la localización de las actuaciones, favoreciendo aquellas situadas en zonas de Transición Justa o en territorios afectados por el Reto Demográfico, donde la inversión en renovables puede contribuir a generar actividad económica y empleo en áreas con pérdida de población o con procesos de cierre de instalaciones fósiles.

Asimismo, se considerarán aspectos ligados a la resiliencia de la cadena de valor nacional y europea, premiando proyectos que integren proveedores locales, fomenten capacidades industriales propias y reduzcan la dependencia de suministros críticos de terceros países.

Exigencia ambiental y adaptación a la normativa europea

Más allá de los criterios económicos y tecnológicos, Repoten 2 mantiene una fuerte exigencia en materia ambiental. Todos los proyectos deberán cumplir el principio europeo de «no causar un daño significativo» (DNSH) al medioambiente, condición indispensable para recibir financiación del Plan de Recuperación.

El principio DNSH implica que las actuaciones no pueden generar impactos graves en aspectos como la mitigación y adaptación al cambio climático, la gestión sostenible del agua, la transición hacia una economía circular, la prevención de la contaminación o la protección de la biodiversidad y los ecosistemas.

Las bases reguladoras de estas ayudas se han adaptado, mediante una Orden ministerial reciente, a los criterios sobre ayudas de Estado definidos por la Comisión Europea para los programas financiados con el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Esta armonización garantiza que los proyectos cofinanciados estén alineados con la política comunitaria y con las exigencias de transparencia y control.

En la práctica, esto se traduce en un mayor nivel de detalle a la hora de justificar la compatibilidad ambiental de las actuaciones, tanto en repotenciación eólica como en modernización hidroeléctrica. Las entidades promotoras deben demostrar que la mejora tecnológica va acompañada de un desempeño ambiental, como mínimo, equivalente o mejor al existente.

El respeto a estos requisitos no solo es condición para acceder a las ayudas, sino que también se vincula a los compromisos internacionales de España en materia de clima y biodiversidad, así como a los objetivos nacionales de energía y clima y a la estrategia de neutralidad climática a medio plazo.

Calendario de ejecución y horizonte hasta 2030

Una vez concedidas, las ayudas se acompañan de un calendario de ejecución relativamente amplio, pero con un límite bien definido. Las actuaciones que resulten beneficiarias deberán estar finalizadas, como norma general, antes del 30 de junio de 2030.

Se contempla, no obstante, la posibilidad de extender este plazo máximo hasta el 31 de diciembre de 2030, siempre en coherencia con la normativa europea vigente y con las modificaciones introducidas en las bases reguladoras. Esta prórroga potencial está pensada para dar margen a proyectos complejos que puedan verse afectados por retrasos en trámites administrativos, cadena de suministros o ejecución de obra.

El IDAE insiste en que, aunque el horizonte temporal sea amplio, los compromisos de ejecución serán estrictos, tanto en lo relativo al cumplimiento de hitos como a la justificación técnico-económica de los gastos. Se trata de asegurar que los fondos europeos se traduzcan en proyectos reales, operativos y alineados con el PRTR.

En este contexto, las empresas y entidades que opten a las ayudas deberán anticipando posibles cuellos de botella, planificar con detalle sus proyectos y garantizar la disponibilidad de recursos técnicos, humanos y financieros para completar las inversiones dentro de los plazos marcados.

La ventana que se abre con Repoten 2 se enmarca, además, en un momento en el que la industria renovable europea encara desafíos como el aumento de costes de materiales, la competencia internacional y la necesidad de acelerar despliegues para cumplir los objetivos 2030 de renovables y eficiencia.

Con este paquete de 292 millones de euros, el Gobierno español busca asegurarse de que una parte significativa de la transición energética se apoye en la modernización de activos existentes, reforzando la seguridad de suministro y reduciendo emisiones sin aumentar innecesariamente la huella territorial.

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