Una nueva batería de flujo ayudaría al almacenamiento energético para la solar y la eólica

Eólica

Científicos en Estados Unidos han desarrollado una batería de flujo alcalina que esperan ayude a paliar el problema del almacenamiento energético desde las fuentes de energías renovables tales como son la eólica y la solar.

El rendimiento de la nueva batería es similar a las actuales baterías de flujo, pero utiliza moléculas orgánicas no tóxicas y baratas para almacenar la energía. Es justamente lo opuesto a las existentes baterías que utilizan soluciones en metal y que suelen ser bastante caras.

El almacenamiento energético de las baterías es vital para que se pueda desarrollar de mejor forma la energía que llega desde fuentes como la solar o la eólica. Al tener unas baterías que ofrezcan la suficiente capacidad para este almacenamiento, las compañías energéticas se lo pensarán más, cada vez que tienen que instalar una de carbón o de gas para así aumentar la capacidad eléctrica de la red general.

Las baterías son una tecnología que ofrece una contestación a este problema, pero el mercado se encuentra con una gran variedad de distintos productos, como son las ion-litio o las células de plomo-ácido, que suelen conllevar un coste elevado y son incapaces de almacenar energía por periodos extensos.

Batería de flujo

La cualidad de las batería de flujo es que tienen una mejor adaptación para el almacenamiento energético a mayor escala. Un tipo de batería donde la recarga es proporcionada por dos componentes químicos, disueltos en líquidos contenidos dentro del sistema y separados por una membrana. El intercambio de iones se produce a través de la membrana, mientras los dos líquidos circulen en su propio espacio respectivo.

Al seguir este proceso de carga, los electrolitos pueden ser almacenados en tanques externos y, al ser la corriente reversible, vuelven de nuevo a través de la batería para descargarse posteriormente.

Michael Marshak, de la Universidad de Colorado, es quién lidera el equipo creador de la nueva batería. Han encontrado la tecla justa para reemplazar los iones de vanadio disueltos en ácido sulfúrico con componentes más baratos, abundantes y no tóxicos en su solución alcalina. El equipo utilizó las moléculas orgánicas disponibles comercialmente, como son el ferrocianuro y 2,6-diamino-antraquinonas, usadas comúnmente como aditivos alimenticios.

Esto nos llevará ante diferentes sistemas que serán más baratos o más eficientes en el tiempo.

Te puede interesar

Escribe un comentario