Un experimento de 25 años muestra como las hormigas pueden romper minerales

Hormigas

Si tuviéramos que buscar un modelo de rol para lo que significa trabajar éticamente en el reino animal, las hormigas serían las elegidas. Mantener túneles, recoger comida y defender la colonia son sus quehaceres diarios.

Aunque ahora tendríamos que añadir otra de sus actividades: eliminar dióxido de carbono de la atmósfera.

La tierra tiene un regulador bastante conveniente como termostato: la erosión o descomposición de minerales. Durante su ruptura, reaccionan con dióxido de carbono, el cual los convierte en un mineral arcilloso a la vez que se produce carbonato.

En un clima más cálido, la erosión o descomposición se potencia, eliminando más CO₂ de la atmósfera. Esto provee un enfriamiento en esa zona con el clima más cálido, mientras que en uno más frío, la descomposición de minerales se ralentiza y el CO₂ se acumula en la atmósfera, aumentando las temperaturas.

Todo este proceso es el resultado natural del deterioro físico de las rocas expuestas en la superficie, pero también hay ciertos organismos que contribuyen. Las raíces de los árboles penetran rompiendo las rocas. El liquen y los hongos también realizan su parte de trabajo disolviendo la roca.

Roca

Cuantificar cual es la influencia de la biología es un auténtico desafío. La misma vegetación ha sido estudiada, pero ante lo que permanecíamos ignorantes es el trabajo de erosión y descomposición que otros organismos podrían estar realizando, como son las mismas hormigas.

Ronald Dorn lleva toda su vida estudiando la erosión y recordó como Luna Leopold, un famoso geomorfologista le dijo que la geomorfología es una materia bastante importante para el estudio durante años y años.

Así que hace 25 años, convirtió basalto recogido en Hawai en una especie de arena, y se fue a varias localizaciones, como puede ser en la Sierra de Santa Catalina en Arizona y el Cañón de Palo Duro en Texas. La arena de basalto la enterró en estos lugares en agujeros de medio metro en una variedad de entornos incluyendo tierra normal, raíces de un árbol o colonias de hormigas, con un poco de arena dejada en una recipiente abierto de plástico como base.

Cada 5 años, Dorn recogía los ejemplos de la arena. Con 25 años de estudio en su mano, analizó la cantidad de descomposición de los granos de arena con un microscopio electrónico para calcular la disolución. Ya que la reacción de la descomposición produce carbonato, la cantidad del mismo fue medida en cada localización.

Para su sorpresa, la arena colocada en las raíces del árbol experimentó entre 10 a 4 veces la erosión producida en la base normal de tierra, confirmando que los árboles y los hongos ayudan a romper los minerales. En la colonia de hormigas, la descomposición fue de 50 a 175 veces la producida en la tierra normal.

Dorn destaca de su estudio que las hormigas parecen realizar lo que a nosotros mismos nos gustaría hacer, convertir el dióxido de carbono en minerales bajo la tierra. Lo que posibilita pensar que en esas colonias de hormigas seguramente podríamos encontrar la fórmula para poder realizar esto mismo.

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