Ultramar, primera víctima del cambio climático

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Las islas sufren en sus bosques, sus manglares, sus zonas de agricultura tradicional. ¿Visión catastrófica para mañana? No, los efectos del cambio climático están ya muy presentes, y así lo vieron los participantes en la Conferencia internacional sobre biodiversidad y cambio climático que se celebró en Guadalupe del 22 al 24 de octubre.

Ministros, delegados locales, gestores de reservas naturales, ONG, científicos, funcionarios al servicio del medioambiente: los representantes de estos 28 territorios relacionados más o menos estrechamente con las metrópolis de Francia, de Gran Bretaña o de los Países Bajos no se encontraron para establecer un enésimo estado de la cuestión. Esta vez se trataba de establecer una declaración de política común.

La región del Caribe forma parte de los 34 hotspots de la biodiversidad mundial. Aunque las estimaciones cifradas varían, la constatación es compartida: en los territorios de ultramar, isleños o no, es donde se concentra un número fantástico de especies animales y de variedades vegetales. “El 70 % de la biodiversidad europea se encuentra allí” indicó por su parte al ministro de ultramar, Jorge Pau-Langevin.

Este patrimonio será también el primero en ser afectado por los impactos del cambio climático. Las islas están particularmente expuestas a la aceleración de las sequías y de las inclemencias destructoras. Estos territorios aislados deben también enfrentarse a las consecuencias del calentamiento del agua y de la atmósfera que desestabilizan sus ecosistemas vulnerables, la acidez creciente de los océanos y la subida del nivel de los mares, por supuesto.

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