El sorprendente descubrimiento de un arrecife coralino gigante en el Amazonas

Arrecife-Amazonas

El Amazonas desemboca en el Océano Atlántico en un delta donde se mezclan la sal y el agua dulce. En estas aguas fangosas, los científicos han descubierto un gigantesco sistema de arrecife coralino. Sorprende enormemente la biodiversidad del lugar.

1000 kilómetros es la longitud estimada de la red de arrecifes coralinos descubierta en la desembocadura del río Amazonas, donde su agua dulce se une con las olas de agua salada del océano Atlántico. El ecosistema, que se orienta paralelamente a la costa sudamericana, y perpendicularmente al Amazonas, albergaría muchas criaturas desconocidas, según un estudio aparecido en una revista científica, Science Advances.

Estos descubrimientos son el fruto de un programa de investigación basado en parte en los resultados de una expedición llevada a cabo en los años 70 que había recogido peces en estos arrecifes coralinos a lo largo de la meseta continental. Para localizar en las aguas de la desembocadura este misterioso arrecife, que en su época tan sólo se conseguía observar a través de las coordenadas de satélite, el equipo científico ha comenzado por cartografiar los fondos con ayuda de ondas sonoras, y luego recogiendo muestras a lo largo de varias expediciones realizadas entre 2010 y 2014.

Un arrecife coralino complejo

Los análisis han confirmado la presencia de corales y de una rica diversidad biológica en la superficie fangosa del agua. En este catálogo figuran numerosas especies de peces, de esponjas, de algas, y por supuesto corales. Los niveles de acidez y de salinidad, los residuos, la sedimentación y la luz, únicas en este lugar geográfico, serían factores propicios para la creación de un ecosistema de esta naturaleza.

El arrecife es heterogéneo en su composición. En el extremo sur, las aguas están bañadas fundamentalmente por el sol, cosa que no ocurre en la parte norte. Igualmente, el arrecife está dominado en las bajas latitudes por corales y especies que recurren a la luz para la fotosíntesis.

Los microorganismos que prosperan en las aguas oscuras bajo la capa de barro del Amazonas podrían proporcionar la conexión tropical entre el río y el arrecife. Por lo tanto, representaría una de las fuentes nutritivas de las especies coralinas. Comprendiendo un 20% del agua dulce mundial, el Amazonas alberga un abanico inmenso de especies vivientes, de las cuales muchas todavía quedan por describir.

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