Samso, la isla danesa de las energías verdes

Samso

Los vikingos, maestros de los vientos, hicieron de esta isla perdida en el centro de Dinamarca, un lugar estratégico. Construyeron un canal y un castillo, desde donde controlaban la seguridad de la isla. Sus descendientes plantaron los mástiles de las eólicas en tierra y sobre el agua.

Samso destaca hoy en día por su clara apuesta por las energías verdes. Su electricidad procede del viento que combate en la isla sin receso, y su calor, procedente del sol, de la madera o de la paja. Pero todavía quiere ir más lejos, eliminando los carburantes fósiles de sus transportes.

Desde el aeropuerto de Copenhague, hay que tomar el tren para acercarse a la costa, antes de embarcarse en uno de los dos ferries diarios que llegan a esta isla de 28 km de largo, y de 7 km en su parte más estrecha. Acercándose de la costa, con la puesta del sol, se perciben diez turbinas colocadas sobre el agua. Luego las palas de once molinos de viento diseminados por encima de las casas bajas con tejados de paja.

Así es como Samso ha cambiado el curso de su destino. “Todo comenzó en 1997, cuenta Michael Kristensen, un antiguo carpintero reconvertido a las energías alternativas. El gobierno danés puso en competición a cinco islas, con una hoja de ruta: convertirse en autosuficientes en diez años, gracias a unos recursos 100% renovables. Nuestro proyecto ganó”.

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