Salud y contaminación medioambiental

Niños jugando

Las sustancias químicas a las que las poblaciones se exponen a diario tienen efectos sobre la salud cada vez mayores. Esto es lo que advierte la Federación Internacional de Ginecología y de Obstetricia. Destaca la responsabilidad de ciertos contaminantes del medio ambiente en los problemas de fertilidad, y destaca igualmente la urgencia de actuar para reducir la exposición a los pesticidas, a los contaminantes atmosféricos, a los plásticos alimenticios, a los disolventes, etcétera.

Se trata de la primera vez que una organización que agrupa a especialistas de la salud reproductiva se expresa sobre los efectos de estos contaminantes, presentes en la cadena alimenticia y en el medioambiente profesional y doméstico.

Esta toma de posición de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, que agrupa a 125 sociedades nacionales de Ginecología y Obstetricia, se une a la publicada hace unos días por parte de Endocrine Society. Para esta sociedad, que reúne a 18.000 investigadores especializados en el estudio del sistema hormonal, la exposición a los contaminantes del medioambiente también puede ser la causa de varias enfermedades emergentes, diabetes de tipo 2, obesidad, cáncer, y problemas neurocomportamentales.

Tras la publicación en 2012 del informe de la Organización Mundial de la Salud y del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, estas dos nuevas publicaciones profundizan en la separación que existe entre los conocimientos y la reglamentación. Esta no reconoce todavía la existencia de ciertas sustancias llamadas perturbadores endocrinos, capaces de interferir en el sistema hormonal y actuar a niveles de exposición muy bajos, inferiores a los umbrales reglamentarios. Más de 800 sustancias químicas medioambientales son conocidas o sospechosas por interferir con los receptores hormonales, la síntesis o la conversión de hormonas.

Los efectos de estas exposiciones sobre los bebés también tienen repercusiones en la fertilidad ulterior de los individuos. El número de parejas que recurre a las técnicas de procreación asistida no deja de crecer, probablemente por razón de las modificaciones medioambientales, y concretamente por la exposición a ciertos tóxicos como el tabaco o ciertos perturbadores endocrinos.

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