Residuos agrícolas para la química verde

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Hoy en día, la reducción del uso de productos procedentes del petróleo conduce a dirigirse hacia materias primas procedentes de la biomasa, como los lípidos. Investigadores han demostrado por primera vez que los tallos de girasol y de colza son buenos sustratos para el crecimiento bacteriano y la producción de lípidos de interés para el sector de la química verde.

En un contexto económico y ecológico donde la reducción del uso de productos procedentes del petróleo conduce a dirigirse hacia las materias primas renovables, procedentes de la biomasa vegetal, los lípidos son moléculas claves para la producción de agrocarburantes y productos procedentes de la química verde. Su elaboración por microorganismos a partir de la biomasa está en pleno desarrollo. Diferentes investigadores han explotado el potencial de los residuos procedentes de la agricultura para la producción de lípidos de interés a través de una bacteria.

Interesándose a los tallos de girasol y de colza, hasta ahora poco explotados, los científicos han puesto en evidencia que estos residuos vegetales presentan una tasa media de lignina poco elevada, cercana a la del maíz pero menos alta que la de la madera, ambos conocidos por las filiales de bioconversión. Estas ligninas tienen la particularidad de ser estructuralmente fáciles de convertir en moléculas de interés.

Conocidas por su capacidad para degradar las lignocelulosas y producir moléculas de interés, tales como antibióticos o lípidos, algunas bacterias se han manifestado como capaces de desarrollarse en los residuos de la colza y del girasol. El fraccionamiento de estos residuos ha permitido mostrar que las bacterias se desarrollan preferentemente sobre la fracción glucídica soluble en el agua de estos residuos.

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