¿Reducir el consumo de carne la solución para disminuir el consumo del agua?

Consumo de carne

Según unos investigadores de la Universidad Aalto, han encontrado que comiendo menos carne se protegería las fuentes acuíferas en áreas de secano alrededor de todo el planeta.

Reduciendo el uso de productos animales puede tener un considerable impacto en áreas donde el agua es un bien muy preciado, ya que para producir carne se requiere el uso de una mayor cantidad de agua que otros productos agrícolas, según mantienen los investigadores de esta Universidad finlandesa.

El cambio en la dieta, conjuntamente con otras acciones, como puede ser la reducción del consumo exagerado de alimentos, podría ser uno de los futuros cambios para la seguridad misma de la comida“, según mantiene Mika Jalava de la Universidad Aalto.

La creciente población en todo el mundo y el cambio climático están incrementando la presión en los ya limitados recursos acuíferos y el cambio en la dieta ha sido sugerido como una de las medidas a tomar en cuenta. Este estudio es el primero de su clase en un análisis enfocado en las dietas y su impacto en términos generales.

La población mundial se espera que sobrepase los 9000 millones de personas para 2050, añadiendo 2000 millones de bocas más que necesitan ser alimentadas, según la misma Naciones Unidas. Reduciendo la contribución de productos animales en las dietas, el consumo de green water o “agua verde” (agua de lluvia) se vería reducido en un 21%, mientras el uso de blue water o “agua azul” (la que proviene de la irrigación) disminuiría en un 14%.

Lo que significa que cambiando la dieta a una más vegetariana se aseguraría el suministro alimenticio adicional para esos 1800 millones de personas sin el incremento del uso de los recursos hídricos.

Los investigadores de esta universidad han encontrado que hay unas diferencias regionales en el cambio en la dieta, con parte de Latinoamérica, Europa, Asia central y África subsahariana reduciendo el uso de agua de lluvia, mientras que en Norte América, Australia y Oceanía verían decrecer el uso del agua de irrigación.

 

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