Récord de temperatura para los próximos veranos

Calor

Lo ocurrido con los récords de temperatura durante el verano, en Europa, debería reproducirse antes de 2100 multiplicado por 10 con relación a lo que se espera en ausencia de influencia humana. Esto empezaría a sentirse a partir de 2030. Curiosamente, los récords de temperaturas frías desaparecerían prácticamente.

Varios investigadores han analizado las proyecciones en nuestro siglo de la evolución de los récords de temperatura estival en Europa. El resultado son unos récords de calor durante el verano en Europa antes de 2011, y se verán multiplicados por 10 con relación a lo que se espera en ausencia de influencia humana, mientras que el récord de frío prácticamente desaparecería. La evolución de estos récords puede estar considerada como un marcador específico de los cambios futuros de episodios de gran calor.

Los científicos también han estimado a partir de cuando será posible detectar la influencia antrópica sobre la evolución de los récords de temperatura estival en Europa. A partir de 2020 para los récords fríos, y a partir de 2030 para los records calientes.

Para llegar a este resultado, los investigadores han puesto a punto una metodología original para fechar la emergencia de la influencia humana sobre la evolución de los récords de temperatura. Primeramente han utilizado un conjunto de 53 simulaciones climáticas sometidas a las mismas restricciones y al mismo escenario de emisiones de gases de efecto invernadero y de aerosoles.

A partir de estas simulaciones, han estimado la evolución de los posibles récords de temperatura estival a lo largo del siglo XXI. Las proyecciones climáticas preven para finales de siglo un aumento de los récords en temperatura caliente 10 veces superior a las probabilidades esperadas en un clima estacional, como el de la primera mitad del siglo XX, y una casi desaparición de los récords de temperaturas frías a escala de Europa.

También han analizado la evolución de estos récords desde 1900 a 2100, a partir de temperaturas observadas y de temperaturas simuladas. Además de un buen acuerdo entre modelos y observación, concluyen que la evolución de los récords se parece a la de un clima estacional hasta los años 1990, antes de irse separando progresivamente a lo largo del siglo XXI.

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