Piscina biológica, adiós al cloro

 Piscina

Con la llegada del buen tiempo, seguro que tenéis ganas de pasar momentos cerca del agua. Soñáis quizás con construir una piscina en vuestra casa, pero vuestro espíritu ecológico se opone a las piscinas tradicionales. Os presentamos la posibilidad de instalar una piscina biológica en vuestro jardín.

El principio es sencillo: una piscina bio se funda en la naturaleza, sin uso de productos químicos. Estos están reemplazados por plantas que filtran y limpian el agua. La piscina bio comprende 2 zonas: una zona para el baño, y una zona de filtración, para la regeneración del agua.

La piscina biológica debe instalarse en la tierra y debe tener al menos 1 metro de profundidad. Debéis dejar libre al menos 50% de la superficie de vuestra piscina para las plantas que filtran el agua.

La zona para el baño está en contacto con la zona de filtración. Esta zona, ligeramente elevada está situado cerca de la parte del baño, ya que purifica el agua gracias a unas plantas acuáticas y a unos microorganismos. El desarrollo de un verdadero ecosistema “fauna/flora” favorece la calidad y el equilibrio de vuestra piscina bio.

El funcionamiento de una piscina bio no es muy complicado. La filtración del agua se realiza de manera mecánica con un filtro de arena y una bomba de agua y “naturalmente” con plantas acuáticas. Para un correcto filtrado de las partículas, la bomba aspira el agua para enviarla a un filtro de arena.

Esta misma agua es posteriormente dirigida a una cascada de oxigenación así que hacia un sistema natural de filtración garantizado por plantas acuáticas. Estas plantas servirán también para la filtración de los contaminantes minerales o biológicos.

Más información – El agua, un recurso en peligro

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