Nuevo récord de deshielo de la banquisa ártica

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El cambio climático ha dejado de ser una luz roja de alarma para los ecologistas aislados, y se ha convertido en uno de los problemas mayores a los que las sociedades modernas se ven actualmente confrontadas. Los Estados se interesan cada vez más porque su coste podría ser extremo. Los Estados han tomado ciertos compromisos con ocasión de la última COP21 del pasado mes de diciembre de 2015 en París.

Las regiones polares, y concretamente árticas, se ven particularmente expuestas a este calentamiento climático, y cada año está marcado por un retroceso del casquete glaciar polar. Los últimos datos recogidos por los satélites y estudios llevados a cabo por equipos científicos, muestran nuevos records.

El casquete glaciar y la banquisa ártica se retraen

Las últimas imágenes y los datos de los satélites son muy claros, tras un episodio de glaciación relativamente tardío, la banquisa ártica alcanzó su máximo el 24 de marzo pasado para cubrir una superficie total que supera apenas los 14,5 millones de kilómetros cuadrados, un récord en términos de mínimos de superficie helada.

Las zonas geográficas más afectadas por este retraimiento del casquete glaciar son particularmente los mares de Barents y de Kara, mientras que el mar de Bering ve cómo su superficie helada progresa ligeramente. Las únicas excepciones son el mar de Labrador, al norte de Canadá, así como la bahía de Hudson. Esto representa una pérdida de 1,12 millones de kilómetros cuadrados de la banquisa comparada con la media anual calculada para el periodo que va de 1981 a 2010.

También se trata de un nuevo récord con relación al anterior récord que databa de 2015. Este fenómeno se inscribe en la reducción cada vez más rápida de la superficie máxima alcanzada por el casquete glaciar ártico durante el invierno. El hecho de que este máximo se haya alcanzado en una fecha bastante tardía, es igualmente una de las evoluciones que caracteriza a la formación de la banquisa ártica de los últimos años. En efecto, los estudios efectuados en este periodo ya evocado tienden a demostrar un desfase en el año, anteriormente el máximo se alcanzaba de media el 12 de marzo.

El aumento de las temperaturas no son los únicos factores explicativos de esta débil extensión récord del casquete glaciar durante este año. Los vientos procedentes del sur también son responsables en parte de este fenómeno. En efecto, han impedido que el hielo alcance las mismas regiones, empujando la banquisa más al norte. Esta situación fue reforzada por la entrada a través de las corrientes marinas, de aguas procedentes del Atlántico Norte que se mezclaron con las aguas más frías del mar de Noruega, que forma parte del Océano Ártico.

A pesar del calentamiento climático severo, los científicos no están seguros de que exista una correlación entre la extensión invernal y estival del casquete glaciar. Lo que es seguro es la inminencia de la desaparición total de la banquisa ártica en verano.

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