Nueva evidencia proclama al calentamiento global culpable de inviernos extremos e inestables

Jet Stream

Hace semanas estuvimos viviendo un calor inusitado que parecía que estábamos reviviendo un pequeño verano en el ya entrado invierno. Algo que los informativos usaban para enseñar las playas con bañistas y como había que alegrarse por este repentino cambio de temperatura. Pero esta inestabilidad y un tiempo fuera de fechas tiene que ver con el calentamiento global que está procurando que los efectos cambien según las regiones.

Podemos ver como la semana pasada en EEUU se sufrió un invierno extremo que está llevando a que la nieve impactara sin perdón sobre suelo americano. Y por lo visto esto tiene un culpable, siendo el calentamiento global el motivo de que la gran corriente de aire que fluye desde el oeste al este confluya extendiéndose hacia más al sur al ser sus ondas más prominentes. De aquí que la temperatura sea más inestable y pasemos de un frío invernal a una temperatura como el pasado sábado que llegaron en algunas regiones de España a los 20 grados.

Esta teoría proviene de dos investigadores con una particular interés en el Ártico, Jennifer Francis y Stephen Vavrus. Sugieren que un Ártico que se está calentando en demasía está afectando la corriente en chorro que fluye por el hemisferio norte.

El aire caliente se expande, y naturalmente hay mucho más en el ecuador que en los polos. Aparte de que la atmósfera tiene un menor grosor en el ecuador y la corriente en chorro está en continuo movimiento llevada por el descenso del espesor atmosférico tal como se mueve en una misma dirección hacia los polos. Así que, si el Ártico se calienta más rápido de que lo debiera que en las latitudes medias, entonces la diferencia en el espesor al dirigirse hacia los polos debería disminuir. Lo que ralentizaría la corriente en chorro conllevando a más giros y bucles consiguiendo el efecto de que aparezcan diferentes temperaturas en una región durante más tiempo.

El vídeo aportado explica un poco este proceso como teoría de Jennifer Francis y Stephen Vavrus.

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