El Niño, uno de los fenómenos más importantes observados desde hace 50 años

El Niño

El Niño es una anomalía del sistema oceánico atmosférico del Pacífico, que ocurre cada 3 a 7 años. Se traduce por una perturbación del ciclo meteorológico normal, que empuja las aguas cálidas hacia las costas de Ecuador y de Perú y provoca una inversión de los alisios. El Pacífico tropical cubre un cuarto de la superficie del planeta. Cuando se modifica las zonas del viento y de la presión a esta escala, las repercusiones se siente en el conjunto del globo y en particular en las latitudes medias y en América del Norte.

Cuando llega El Niño, produce impactos sobre todas las cuencas, lo que explica que en este momento tengamos episodios muy fuertes de sequía en la parte este de África o en Indonesia. En el conjunto, formado por los Estados Unidos y Canadá, El Niño desplaza las precipitaciones hacia el sur, sin embargo las regiones del noroeste, como la de Alberta, reciben menos lluvia. El otro impacto de El Niño, pero esta vez en la parte este de América del Norte, se traduce por inviernos crudos, provocados por la llegada de aire seco y frío del norte.

El fenómeno de El Niño dura aproximadamente un año, de primavera a primavera, con una intensidad máxima en invierno. El año 2015-2016 es en efecto uno de los acontecimientos más fuertes observados desde hace 50 años. El Niño es de una intensidad equivalente a los episodios de 1980 y 1983, y de 1997-1998, que fueron particularmente fuertes. Un número significativo de estudios demuestra que cuando los golpes del viento del oeste intervienen en la zona del Pacífico en el mes de marzo, y se repiten a lo largo de la primavera y del verano, el sistema produce el fenómeno de El Niño de forma extrema.

En la primavera de 2014, las condiciones de calor en el oeste del Pacífico se cumplían para desembocar en un escenario específico, pero los golpes de viento no se encadenaron enseguida. En marzo de 2015, las condiciones de calor eran idénticas, pero esta vez, la naturaleza se ilustra a través de una sucesión de golpes de viento del oeste, favorables para un episodio intenso de El Niño.

Desde hace algunas decenas de años de observación, nos damos cuenta que los fenómenos de El Niño son todos diferentes. Considerando que este acontecimiento se produce cada 3 a 7 años, hacen falta largas series de mediciones para detectar un cambio. No obstante, en el escenario en el que se establecen las estrategias climáticas para mantenerse bajo el umbral de los dos grados de calentamiento, la proporción estadística de El Niño extremo sigue siendo la misma.

Por lo tanto, El Niño no se puede detener, sin embargo, se puede prever lo más posible y organizarse en consecuencia.

Te puede interesar

Escribe un comentario