Los vuelos con destino a Australia producen más ozono

 Avión

En una distancia de mil kilómetros desde las islas Salomon hacia el este, el atmósfera reacciona de forma particular a la emisión de contaminantes por culpa del transporte aéreo. Es aquí donde se forma el máximo de ozono troposférico, ocasionado por el estado químico del atmósfera y la emisión de dióxidos de azote. En particular, los vuelos procedentes de Australia y de Nueva Zelanda son los más responsables.

El ozono es un compuesto clave en el atmósfera. La “capa” que se sitúa en la estratosfera, a unos veinte kilómetros de altura, absorbe la mayoría de los rayos UV procedentes del sol. Es gracias en parte a esta capa que la vida en la tierra es posible.

Se estima que 90% del ozono fabricado se concentra en la estratosfera, pero el 10% restante se forma en la troposfera, justo por encima de nuestras cabezas. El papel del ozono troposférico es otro: actúa como un potente gas de efecto invernadero, oxida la atmósfera y es nocivo para nosotros.

La formación del ozono troposférico es compleja. El principal mecanismo en juego es la fotolisis del dióxido de azote (NO2) por la radiación solar, pero la cosa no es tan sencilla. Esta formación depende de forma no lineal de la presencia de gases precursores, a saber los compuestos orgánicos volátiles y los óxidos de azote.

Más información – El biocarburante para aviones despega

Te puede interesar

Escribe un comentario