Los suelos, fundamentos de la biodiversidad

Suelos

Los suelos son un elemento esencial de la biodiversidad. De su calidad y de su preservación depende también nuestra supervivencia. Veamos las razones de esta afirmación tan categórica.

Primeramente porque el 80% de la biomasa viviente habita en el suelo. Existe toda una vida subterránea debajo de nuestros pies. El suelo se oxigena y se forma el humus. Sin humus, los animales que viven en la superficie se mueren. El suelo contiene un verdadero ecosistema hecho con una mezcla de materias minerales y orgánicas: raíces, microbios, hongos, lombrices… que proliferan y ritman la respiración del suelo, lo protege y lo hacen vivir.

La agricultura moderna es la causa mayor de la degradación de los suelos, y que se constata prácticamente en todas partes. En efecto, esta agricultura intensiva que conocemos no considera el suelo más que como una materia inerte, sin tener en cuenta su dimensión viviente.

Los pesticidas tienen tendencia a eliminar toda la fauna subterránea, normalmente invisible. Además, los abonos químicos fitosanitarios, utilizados intensamente favorecen la mineralización de las materias orgánicas. Dicho de otra forma, cuantos más abonos se empleen, más se empobrecen los suelos… y mayor tendencia se tiene a añadir más abonos todavía. Este círculo vicioso se refuerza con la agricultura demasiado intensiva y profunda.

Cuando se ahonda en la tierra más de 10 cm, se perturba fuertemente el equilibrio de la vida subterránea. Mientras que normalmente una hectárea se suelo absorbe 4 toneladas de CO2 del atmósfera, una hectárea arada emite 1 tonelada de CO2.

Más información – Contaminación, pesticidas y productos fitosanitarios

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