Los retos de la COP 21

Cambio climatico

En el marco de la COP 21, los Estados deben ofrecer su contribución nacional al objetivo mundial de limitación del calentamiento a 2º C con relación a la era preindustrial. Los países pueden comprometerse en dos vías diferentes, u optar por las dos, la atenuación y la adaptación. La atenuación hace referencia a las medidas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, privilegiado por los países industrializados, que figuran entre los mayores emisores del planeta. La adaptación engloba las políticas que pretenden reducir los efectos ya perceptibles del desarreglo climático.

Los procesos de contribución previstas determinadas a nivel nacional fueron lanzados durante la conferencia sobre el clima de Varsovia en diciembre de 2013, y precisados durante la conferencia de Lima, un año más tarde, con el fin de evitar reproducir el fracaso de Copenhague en 2009. La ONU ha establecido un primer balance, 146 Estados, representando cerca del 87% de las emisiones mundiales, han presentado sus compromisos.

La COP

La Conferencia de las Partes constituye el órgano supremo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre los cambios climáticos. Desde la Conferencia de Berlín en 1995, se reúne cada año en una cumbre mundial, en una ciudad diferente, donde se toman decisiones para respetar los objetivos de combatir el cambio climático. Las decisiones solamente se pueden tomar de forma unánime entre las partes o por consenso.

La COP 21 tendrá lugar en Francia del 30 de noviembre al 11 de diciembre. Más de 40.000 participantes se esperan entre las delegaciones de 195 Estados, la sociedad civil y los medios de todo el mundo. Los Estados esperan llegar a un acuerdo restrictivo y universal para limitar el calentamiento climático a 2º C con relación a la era preindustrial, que reemplazará, a partir de 2020, al Protocolo de Kioto en vigor desde 2005.

La desinversión

Dejar de invertir en energías fósiles, responsables del 80% de las emisiones mundiales de CO2, es el medio más seguro para combatir el desarreglo climático. Un reciente informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico cifra en 444.000 millones de euros, a nivel mundial las ayudas concedidas anualmente por los Estados a la producción y el consumo de petróleo, de gas y de carbón, en forma de subvenciones y de reducciones fiscales. Se trata de una cifra 5 veces mayor de las prestaciones a las filiales de energías renovables.

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