Los problemas de la transición energética en Alemania

 Energia

En los grandes grupos energéticos alemanes, todas las alarmas están encendidas. Primero en presentar sus resultados anuales, RWE. El primer productor alemán de electricidad ha visto cómo sus resultados caían en 2013, con una pérdida neta de 2,8 mil millones de euros.

Es la primera vez en sesenta años que el grupo presenta un resultado negativo, y la tendencia parece que seguirá en 2014.

El modelo económico de RWE, que hasta ahora había preservado efectos demasiado radicales en el campo energético alemán, ha sobrevivido. Muchas de sus centrales de carbón, que funcionan desde hace tres años a pleno régimen para producir una corriente contaminante pero a un precio competitivo, ya no son rentables y deben cerrarse.

La pérdida se explica por una devaluación masiva de sus equipos. La causa: el elevado precio en el mercado de la electricidad, que ha pasado de 80 euros/megavatioshora en 2008 a 38 euros hoy en día, bajo el efecto de la explosión de la producción de energía de origen renovables, prioritaria en la red.

A RWE no le cabe más alternativa que intensificar sus esfuerzos para adaptarse a la transición energética. Pero las consecuencias sociales son pesadas. De aquí a finales de 2016, el grupo quiere eliminar uno de cada 10 puestos de trabajo, es decir 6700 puestos en total, de los cuales 4700 son alemanes.

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