Los gestos que ahorran energía en las ruedas del coche

Rueda

Nos olvidamos de las ruedas porque no pensamos en ellas cuando compramos un coche. Porque no solemos pinchar, porque circulamos desde hace años sin tener que cambiar las ruedas. Nos olvidamos de que las ruedas pueden aportar una contribución significativa a la reducción de la huella de carbono de todos nosotros.

La mayoría de los conductores admiten que las maravillas de la tecnología contenidas en su coche, como el motor de último grito, la caja de velocidad inteligente, la gestión electrónica o los sistemas híbridos, contribuyen a una movilidad más moderna, más eficaz e incontestablemente más limpia. Pero la mayoría no tienen en la cabeza que un coche, modesto urbano o supercar con grandes rendimientos, se apoya en cuatro ruedas. Los milagros de ingenio concentrados en todos los componentes de un vehículo desembocan en un paso obligado, el roce de algunos centímetros cuadrados de goma sobre el asfalto.

Todas las ruedas no valen lo mismo. Estos equipamientos no representan un gasto anodino. Las ruedas Michelin han demostrado desde hace tiempo que tenían una duración de vida superior al resto. Michelin ofrece hoy en día su sexta generación de ruedas. Estas combinan una adherencia reforzada con una resistencia al roce reducida de un 20%. Ciertamente son más caras. Pero este incremento se ve pronto compensado por un ahorro medio de 0,2 litros cada 100 km, es decir 4 gramos de CO2. En cuanto a la duración de vida de la rueda, representa una ganancia media de 125 €.

Las ruedas son productos de alta tecnología, por tanto conviene escogerlas con cuidado. Después hay que mantenerlas. Comprobar su presión una vez al mes es un requisito necesario. No sólo que estén poco llenas puede provocar accidentes por estallido, sino que conlleva un sobre consumo de carburante del 5 al 10%. Recordemos que se comprueba la presión de las ruedas en frío y que no hay que dudar a la hora de añadir 0,2 ó 0,3 bares a la recomendación del fabricante para compensar la pérdida de aire, inevitable durante la manipulación al hincharlas. Llevar las ruedas demasiado hinchadas puede ser tentador, puesto que reduce la superficie de contacto de la rueda con el suelo. Pero también reduce la estabilidad.

Finalmente conviene evitar circular con ruedas demasiado usadas, sabiendo leer los indicadores de uso. El testigo no debe ser inferior a 1,6 milímetros. Salvo que haya lluvia, las ruedas usadas no reducen la adherencia, aumentan el consumo. Se trata como veis de gestos sencillos pero con un impacto significativo cuando se adoptan por millares de automovilistas.

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