Los árboles disponen de un débil margen de maniobra frente a la sequía

Bosque

Debajo de la corteza de cada árbol late un ingenioso sistema vascular que transporta todos los días centenares de litros de agua hacia la atmósfera. Este sistema hidráulico se basa en un mecanismo único pero muy inestable porque incesantemente se ve sometido a las agresiones del medio ambiente. Unos investigadores han demostrado que la mayoría de los árboles funcionan al límite hasta el punto de llegar a la ruptura de este sistema hidráulico.

Este trabajo permite comprender mejor por qué la muerte de los bosques provocadas por las sequías se producen no solamente en las regiones áridas, sino también en bosques húmedos, que no son considerados como elementos de riesgo.

Las variaciones de la disponibilidad del agua en el suelo pueden inducir a un aumento de tensiones en las columnas de agua dentro de los tejidos conductores de los árboles, concretamente en caso de sequía. Más allá de un cierto nivel, estas tensiones provocan una ruptura de las columnas de agua tras la aparición de burbujas de aire, lo que conduce a un bloqueo irreversible de la circulación del árbol.

Desde hace varios años, varios estudios han demostrado experimentalmente que la vulnerabilidad de este sistema hidráulico estaba relacionada con la supervivencia de los árboles en condiciones de sequía. Sin embargo, esta vulnerabilidad varía considerablemente entre las especies, lo que hace difícil la predicción del impacto de las sequías sobre los ecosistemas forestales.

Un equipo internacional de 24 científicos especialistas de la fisiología de las plantas han realizado una síntesis de datos mundiales sobre la resistencia de las plantas leñosas, cuya mayoría son árboles.

Los investigadores han constatado que las especies que crecen en los bosques húmedos son menos resistentes a este problema que los que crecen en zonas áridas. En cualquier caso, se ha visto que la mayoría de los árboles alcanzan el umbral de la ruptura hidráulica, lo que les hace más vulnerables a la sequía, y esto independientemente del ecosistema forestal considerado. En efecto, el 70% de las 226 especies leñosas de los 81 lugares examinados en este estudio global, funcionan con un margen de seguridad hidráulico muy bajo.

El equipo ha constatado que estos márgenes de seguridad son ampliamente independientes de las precipitaciones anuales medias. Esto ilustra la convergencia global de la vulnerabilidad de los bosques a la sequía, porque, independientemente de las precipitaciones recibidas en su entorno, los bosques son más vulnerables a los desarreglos hidráulicos.

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