Las poblaciones de cefalópodos proliferan de forma curiosa

pulpo

Desde hace más de medio siglo, las poblaciones de cefalópodos proliferan en el conjunto del mundo marino. Las actividades humanas no serían el único factor responsable de este fenómeno, que no  estaría sin consecuencias sobre otras especies acuáticas.

En los últimos 60 años, las poblaciones de 35 tipos de cefalópodos, incluyendo pulpos, jibias y calamares, no han dejado de aumentar en todos los mares del mundo. Si los investigadores admitían la existencia de variaciones en el seno y entre las especies de este grupo animal, el hecho de observar un crecimiento regular sobre largos periodos en tres grupos diferentes de cefalópodos en todos los océanos del mundo es algo destacable.

Para analizar la abundancia de cefalópodos en el mundo, los investigadores se han basado en una serie de datos procedentes de presas y capturas comprendidas entre 1953 y 2013.

Los resultados muestran que las poblaciones de cefalópodos han aumentado significativamente a lo largo de los últimos 60 años. Esto sugiere que las tendencias no son debidas únicamente a factores relacionados con la pesca. Otros procesos comunes en una amplia gama de medio ambientes costeros y oceánicos a gran escala también estarían implicados, como cambios bioquímicos o climáticos, ya que los cefalópodos son conocidos por ser muy sensibles.

Las altas temperaturas, por ejemplo, podrían acelerar los ciclos de vida de los cefalópodos, y por lo tanto incrementar su número, a condición de que la gama térmica óptima de la especie no sea superada y que la comida no se vea limitada.

La acidificación de los océanos

Otra hipótesis que explica el crecimiento de las poblaciones de cefalópodos es el agotamiento mundial de los stocks de peces, debido a la sobrepesca, que reduciría la depredación sobre los cefalópodos, y reduciría su competencia como fuentes nutritivas, como se ha observado en ciertas regiones sin que los mecanismos hayan sido claramente identificados.

Otros factores medioambientales podrían ofrecer una ventaja competencial a los cefalópodos con relación a otros animales marinos, como la evolución de sistemas actuales, el aumento de fenómenos meteorológicos, o la acidificación del entorno inducido por el aumento de emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera.

La profusión de estos depredadores voraces es susceptible de impactar en las poblaciones de sus presas, que son peces e invertebrados marinos. Un incremento de población de los cefalópodos también puede beneficiar a sus depredadores, de los que forma parte el hombre.

Con la reducción de los stocks de peces, los cefalópodos se habrían convertido en un componente cada vez más importante de la pesca mundial, y algunas prácticas muestran que hay signos de sobreexplotación. Será fundamental gestionar los stocks de cefalópodos de manera apropiada para que no sufran la misma suerte que muchos de sus homólogos.

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