Las fuentes de energía utilizadas en la historia de Estados Unidos

Historia energética

Desde 1776 Estados Unidos ha utilizado distintas fuentes energéticas al igual que otros tantos países en este planeta, pero debido a su gran magnitud, nos puede servir de ejemplo, de como hemos ido cambiando desde lo que fuera la madera al uso del carbón, el petróleo o el gas natural como los combustibles fósiles de mayor uso en su “corta” historia como país.

En una gráfica de la propia administración para la energía de Estados Unidos, podemos realizar un repaso rápido a lo que ha sido el uso de distintas fuentes energéticas desde que en 1776 se proclamara como nación.

Tres han sido los combustibles fósiles que han conseguido un consumo energético del 80% en más de 100 años: el petróleo, gas natural y el carbón. Con esto dicho, y aunque estemos observando como las renovables van tomando su espacio, estas tres fuentes basadas en los fósiles parecieran que van a estar ahí durante un tiempo.

En las primeras décadas de la historia de EEUU, las familias usaban la madera como fuente de energía principal. El carbón se convirtió en dominante a finales del siglo XIX, antes de que fuera sobrepasado por los productos basados en el petróleo a mediados del siglo XX, justo un momento donde el gas natural empezaba a aumentar su consumo.

Historial energético

Desde la mitad del siglo XX, el uso del carbón empezó a crecer, principalmente como una fuente de energía primaria para la generación de energía eléctrica, y lo que sería una nueva forma de energía como es la nuclear. Después de una pausa en los años 70, el uso del petróleo y el gas natural pareciera que sufriera una parada, aunque el gas natural siguiera su propio camino.

Las energías renovables irrumpieron en los 80 con la hidroeléctrica como el principal actor en esta escena de energías limpias, con un aumento significativo a mediados de la primera década del siglo XXI. En 2014, el uso de las renovables le ha llevado al mayor porcentaje en la historia del país con un 10%.

Esto abre el paso a las renovables como una mezcla de energías de la que se espera que siga aumentando ese porcentaje gracias a la solar o eólica en conjunción con la biomasa y geotérmica, y que es algo vital para reducir el envío de CO2 a la atmósfera.

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