Las energías limpias sin crédito para la investigación

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A siete meses de la conferencia mundial sobre el clima de París (COP 21), cuya ambición es la de sellar un acuerdo universal permitiendo contener el aumento de las temperaturas a 2º C para finales de siglo, la Agencia internacional de la energía (AIE) publica un informe consagrado a la innovación tecnológica en el campo de la energía (Energy Technogy Perspectives 2015).

Aquí se encuentra la clave de la lucha contra el calentamiento climático, afirma Maria Van Der Hoeven, directora ejecutiva de la agencia, que debía presentar las conclusiones de este estudio en el ministerio francés de ecología. “Existe un potencial importante e inexplorado de aceleración de la innovación en tecnologías de energía”, destaca el documento, que denuncia también la insuficiencia del esfuerzo público de investigación y desarrollo en favor de “energías limpias”, dicho de otra forma, “sobrias en carbono”.

Para mantener el rumbo de los 2º C, la intensidad energética de las economías mundiales (es decir la relación entre consumo de energía y producto interior bruto, o PIB), debería reducirse en “un 60% de aquí a 2015”. Lo que supone doblar el ritmo anual de aumento de eficacia energética, para llevarlo del 1,1% al 2,3%.

Al mismo tiempo, el recurso a las energías de carbono (carbón, gas y petróleo) debe ser fuertemente limitado. Concretamente en los sistemas de calefacción y de enfriamiento de los edificios y de las instalaciones industriales, que representan alrededor del 40% del consumo final de energía del planeta, por delante de los transporte (27%). Estos sistemas, hoy en día alimentados en un 70% por recursos fósiles, están en el origen del 30% de las emisiones mundiales de CO2. El informe pretende que se reduzca la parte de combustibles fósiles a menos del 50% para mediados de siglo, utilizando más del 40% de las energías renovables.

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