Las aguas subterráneas afectadas por el calentamiento climático

Arroyo

A comienzos del mes de abril, el 83% de las capas de aguas subterráneas de Francia presentaban un nivel igual o superior a la media del período de 1981-2010. Esto es lo que indicó el pasado jueves 6 de abril la oficina de investigaciones geológicas y minera (BRGM), encargada de este seguimiento. Una situación “más bien favorable”, a pesar de no llegar a los niveles excepcionales (un excedente global del 20%) alcanzados los dos años anteriores, donde las lluvias fueron abundantes.

El mapa de Francia de las aguas subterráneas tiene sus contrastes. El sureste, la cuenca de Artois-Picardie, la zona alta de los Pirineos y Córcega tienen un subsuelo de los más húmedos, mientras que el Este del territorio (Alsacia y Champagne-Ardenne) está en déficit con relación a la normal. En estas regiones, “la situación no debería mejorar mucho, salvo nuevas precipitaciones”.

El nuevo llenado de los acuíferos a comienzos de la primavera es primordial, puesto que se estabiliza después, antes de conocer una disminución generalizada. Lo esencial de la recarga se hace en efecto entre los meses de septiembre y de abril, cuando las lluvias, en general más abundantes, no “vuelven” hacia el atmósfera por el hecho de la evaporación y de la transpiración de las plantas (la evapotranspiración), sino que se infiltran en los suelos. De ahí su apelación de “lluvias eficaces”.

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