La Unión Europea y el impacto de los parques eólicos

La Unión Europea apuesta y promueve al uso de energías renovables, siendo la energía eólica una de las más utilizadas por su capacidad de producción energética.

Pero surge la necesidad de reducir y evitar cualquier impacto negativo que pudieran producir los parques eólicos.

Como una forma de evitar consecuencias negativas en la flora y fauna, así como en los ecosistemas o zonas protegidas por su gran valor natural,  la Comisión Europea propuso directrices para una mejor utilización de la energía eólica, en zonas ambientalmente sensibles.

La utilización de buenas practicas como una correcta planificación y análisis de las áreas geográficas antes de autorizar la instalación de los parques eólicos son algunas de las medidas para evitar un impacto ambiental negativo.

La unión Europea considera vital el desarrollo de la energía eólica, para aumentar el potencial energético pero a la vez trata de evitar perjudicar la biodiversidad, dañar hábitats naturales o alterar las especies nativas.

Al delinear políticas y prácticas comunes permiten que sean más efectivas las medidas para evitar impactos negativos.

La energía eólica tiene impactos ambientales pero son menores a otras energías convencionales y pueden gestionarse para reducirlos lo más posible.

Entre los impactos más relevantes están: en determinadas zonas con mucha cantidad de aves puedan colisionar con ellas, la destrucción de la cubierta vegetal y desmonte para la instalación de los parques, alteraciones al entorno por el ruido así como el cambio en el paisaje.

Para evitar estos impactos en zonas protegidas es que se prevé la aplicación de estas directrices en todos los territorios de la comunidad.

Es posible producir energía eólica a un bajo impacto ambiental y de esta manera generar energía sostenible en el tiempo.

Es muy importante antes de instalar grandes parques eólicos evaluar cuales pueden ser los impactos y tomar medidas para reducirlos al mínimo.

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