La reducción de los aerosoles sulfatados impacta en el clima europeo

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Desde hace más de treinta años, la cantidad de energía solar recibida por parte de la superficie de la Tierra, en Europa y en Mediterráneo, ha aumentado mucho. Sin embargo, en el mismo período, la cantidad de aerosoles sulfatados presentes en la atmósfera de estas regiones se ha reducido significativamente. Unos investigadores han comprobado la relación entre los dos utilizando modelos: la reducción de emisiones de sulfatos ha contribuido a aumentar la energía solar captada por el sol.

Entre 1980 y 2012, Europa ha visto un aumento importante de los rayos del sol recibidos por la superficie de la Tierra, un fenómeno llamado de “brightening” que ha sucedido a un período marcado por el efecto inverso llamado de “dimming”. La cuestión se plantea todavía para saber qué podría ser la causa. Las variaciones de nebulosidad no pueden en efecto por sí solas explicar el fenómeno, puesto que también se observa en ausencia de nubes. Sin embargo, al parecer los aerosoles sulfatados pueden ser la causa más probable.

Estos aerosoles interactúan en efecto con los rayos solares enviándolos a todas las direcciones (difusión), de los cuales una parte nada desdeñable, hacia atrás (retrodifusión), y esto sin absorberlos, como pueden hacerlo otros aerosoles. Los rayos solares recibidos en la superficie son más débiles en presencia de tales aerosoles: lo que se llama el efecto sombrilla.

De todos los aerosoles, son los que juegan un papel más importante en el balance de radiación en Europa, por el hecho de sus propiedades ópticas y su abundancia. Por encima del Mediterráneo, comparten esta función con el polvo desértico procedente del Sahara. Finalmente, son los únicos aerosoles en haber conocido una reducción significativa en sus concentraciones atmosféricas entres 1980 y 2012.

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