La inexorable desaparición de mamíferos en Australia

Lobo de Tasmania

En Australia, uno no se enternece al contemplar conejos, zorros o gatos salvajes. Hace mucho tiempo que existe la inquietud por la explosión del número de sapos. Los dromedarios, las cabras o los caballos salvajes están calificados como una plaga. Todos fueron introducidos por los colonos, a partir del siglo XVIII, antes de multiplicarse y extenderse por todo el país. Están acusados de destruir la fauna y la flora de Australia.

Un reciente estudio, titulado Declive y extinción de mamíferos australianos desde la colonización europea, publicado en la revista de la Academia Americana de las Ciencias, establece el estado de la cuestión. Las desapariciones son muy importantes. En 200 años, más del 10% de 273 especies de mamíferos terrestres endémicas se han extinguido.

Entre ellas se encuentra el lobo de Tasmania, el bandicoot, o el canguro-rata del desierto. Y esta erosión de la biodiversidad continúa: 21% de las especies de mamíferos australianos están en peligro. Los autores del estudio, investigadores de la Universidad Charles-Darwin, en Australia, estiman que de una a dos especies debería extinguirse cada diez años, de aquí en adelante.

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